Sin el movimiento constante de la Vida no habría ni arte ni el divino misterio. 

Hay que cruzar el bosque de las propias fantasías, con la Luz y el Amor de la Presencia, para poder recuperar el don que se nos regala a todos, la visión de lo que Es, el paraíso eterno.

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.