Parque natural de Cabo de Gata - Provincia de Almería

El parque natural Cabo de Gata-Níjar es un paraíso en el Mediterráneo.

Los amantes de los destinos naturales, con paisajes singulares, que aprecien los pocos lugares de la costa mediterránea que aún quedan libres de la feroz industria urbanística y de la masificación en masas del turismo, podrán encontrar en el parque natural de Cabo de Gata lo esencial para descubrir, por su cuenta, esos mágicos detalles de lugares extensos y olvidados que siguen guardando belleza, armonía y encanto.

 

 

Es un gran Parque que tiene una extensión terrestre aproximada de 38.000 hectáreas y un franja marina de una milla de anchura, con 12.000 hectáreas. Posee entorno a 50 km de costa acantilada  que no ha sufrido la más mínima degradación medioambiental.

 

Tiene además de salvajes acantilados con espectaculares vistas, playas naturales paradisíacas  como las playas de Mónsul y Genoveses o playas urbanas que  poseen  todos los equipamientos y que están en condiciones inmejorables, distinguidas con la bandera azul. El parque tiene reservadas multitud de calas bonitas a las que se puede acceder con un poco más de esfuerzo por terrenos rocosos o haciendo la travesía en pequeñas embarcaciones.

 

 

El ecosistema marino del parque es otro de sus puntos fuertes, con aguas cristalinas que a la vista nos parecen turquesas, alberga un fondo marino variado, con extensas praderas del alga posidonia que dan refugio  gran variedad de peces, moluscos, cangrejos, etc. Bucear en estas cálidas aguas es una sensación inolvidable.

 

 

Las salinas de Cabo de Gata son las únicas que permanecen en actividad industrial en Andalucía Oriental y aparte de su valor productivo, unas 40.000 toneladas anuales de sal, poseen un valor ecológico mucho mayor pues es el hábitat de multitud de especies animales y vegetales.

 

El origen de la explotación salinera puede remontarse al periodo fenicio o cartaginés, existiendo evidencias arqueológicas de que en periodo romano había una industria de la salazón. Ocupan una extensión aproximada de 400 hectáreas de terrenos inundables y el aporte de agua se realiza mediante un complejo sistema de canales aprovechando el desnivel que tienen respecto al mar, y a través de numerosas ramblas que desembocan en el salar aportando agua de lluvia. Se encuentran paralelas a la línea de costa, junto a la playa de las Salinas, y entre la barriada de Cabo de Gata y la cordillera montañosa que termina en el mar con el faro de Cabo de Gata.

 

 Se han contabilizado más de 100 especies distintas de aves en estos humedales, siendo un 70% de este número, aves que utilizan las salinas como lugar de descanso en su proceso migratorio y el resto, aprovechando los templados inviernos de la zona, lo han fijado como su residencia. Una de las riquezas ornitológicas de estos humedales es el gran número de flamencos rosados, o flamenco común, que se pueden observar. En época veraniega que coincide con su paso migratorio, sobre todo a finales de julio y principios de agosto, la colonia puede llegar a estar formada por miles de individuos, unos centenares de estos zancudos pasan todo el año en estos humedales.

Si estás aquí es por algo,

simplemente observa,

porque la magia

está en la observación.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque TU ERES lo que realmente buscas.