El océano. El Mar, la mar.....

Lo que más me seduce y me enamora es la armonía total de la Vida, todo se mueve con un ritmo de extraordinaria belleza. Ninguna ola es mejor o peor que otra, todas son impulsadas por el océano y todas regresan a Él; no hay categorías, ni etiquetas de buenas o malas, altas, bajas, gruesas, flacas, grandes, pequeñas, insignificantes, enormes, famosas o exitosas, enfermas o sanas, ni hay enseñanzas, políticas o religiones que las mueve... jamás dejan de ser océano. Con absoluta humildad algunas olas chocan contra las rocas, otras se deslizan en la orilla de esas playas sucias, otras no llegaran jamás a deslizarse en la arena fina de una cálida playa, y la inmensa mayoría existen de noche sin notar la calidez del Sol, pero todas, absolutamente todas, existen sin juzgarse ni odiarse las unas a las otras. Hay un respeto constante y absoluto, una paz y una armonía sin igual. Es absolutamente espectacular ver como el Océano forma mares y olas sin moverse de la Presencia, todo en el océano sucede con un ritmo y un movimiento divino que no para de bailar al son de la sabiduría. Así es esa danza de la Nada,  pero nuestra mente no lo ve, porque hemos creído ser personajes, olas, ya que en algún momento olvidado nuestra auténtica naturaleza, ignorando que jamás hemos dejado de ser la Presencia infinita de la Vida, eso que impulsa y ama todas sus olas. No somos simples personajes como hemos creído ser, somos la Vida, Presencia Consciente de sí misma, Eso  que nunca viene y nunca se va, eso que siempre está ahí, siempre presente, sin principio y sin fin. Verlo me enamora, es fascinante ver como todo el mundo se busca a sí mismo, como inventan Dioses, cielos e infiernos, santos y patrones, políticas y religiones, territorios y banderas, farmacias y hospitales, fábulas, novelas o películas de ficción para no dormir, prefieren buscar la Vida fuera de uno mismo o fuera de ahí, con tal de sufrir y hacer sufrir, con tal de no despertar, y con el fin de no asumir la plena libertad. Yo no tengo una vida, soy la Vida, todo lo que hay, una auténtica obra de arte, un milagro constante que jamás se podrá superar.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.