La Naturaleza nos brinda ¡siempre! la oportunidad de descubrir nuestra naturaleza original. En cada cosa que observamos, desde una simple piedra, una simple brizna de hierba, un reflejo o todo un universo nos podemos reflejar, porque allá donde pongo la atención, allá estoy, mejor dicho, allá está la Vida.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.