Macro màgic.

Cualquier interior, observado con la Luz de la Presencia, sin juzgarlo,  sin personalizarlo y sin analizarlo, deviene una maravilla. Es en ese espacio divino y sagrado, íntimo e intransferible, donde encontramos la auténtica lucidez, y la auténtica alegría.

 

Cualquier palabra no nacida de la raíz del ser, de la quietud, es ruido, no pasa del boca en boca  o del inconsciente colectivo de la humanidad. Así, con tanto ruido infernal, es imposible reencontrarse con el Ser absoluto, con lo que realmente buscamos.

 


Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.