Espacio mágico.

 

No hay frontera, no hay separación, no hay división.  Hay inocencia que se transforma en profunda  ignorancia, en oscuridad que sólo la Luz ¡siempre presente! del Ser, puede trascender o iluminar. La simple idea de ser una persona que vive separada de la fuente de todas las cosas ya nos aleja de la Presencia absoluta del Ser. 

Todo es aparente, excepto la Presencia. Los conceptos solo indican, sólo apuntan, sólo señalan, pero no tienen poder alguno para mover la vasta inmensidad de nuestro Ser.