Cuánto más analizamos, cuanto más imita,os a los demás, cuanto más ayudas buscamos o más favores queremos ofrecer, o cuanto más intentamos comprender intelectualmente lo que no se puede comprender, (la verdad inexpresable) más truenos y relámpagos de tormentas caóticas debe soportar la consciencia del Ser. Hasta que uno no se decepciona de sí mismo y del mundo aparente profundamente necio y enfermo, o hasta que uno no se rinda al Ser siempre Presente, no se puede ver con total lucidez,para qué nos sirve este maravilloso caos  de la humanidad.  

 

 

Hay que dejar de pedir, rezar o implorar para que se nos aleje de la ilusión del mal, porque al pedirlo ya estamos a la espera de un mal.  El mal no está separado del bien. Precisamente hay bastante maldad no reconocida en la manifestación de la bondad de las religiones organizadas o en la mayoría de autodenominados maestros iluminados, y hay más bondad de la que imaginamos en la manifestación aparente de la maldad de algunos  personajes distraídos, resentidos, rebeldes o contrariados, soñados por la vida. Todo es la Vida.

 

Además, ¿dónde está el mal o el bien aquí mismo, siempre aquí mismo? Averígualo por ti mismo. En el siempre aquí, en el siempre ahora, en el siempre hoy, lo único que hay es la maravilla eterna de lo que Es. En tan evidente que la felicidad sin causa está siempre presente.