Las tormentas interiores son imprescindibles para poder recuperar la calma y el equilibrio perfecto del  auténtico Yo.

 

Hay que dejar de pedir, rezar e implorar en un más allá para que se nos aleje de la ilusión del mal, porque al pedirlo ya estamos retando a esa divina Eseidad que nos ama a más no poder.  El mal no está separado del bien, por eso debe existir la Ley de los opuestos para establecer un orden y equilibrio perfecto en el mundo. Precisamente, hay bastante maldad no reconocida en la manifestación de la bondad, y hay más bondad de la que imaginamos en lo que llamamos la manifestación de la maldad. Todo es la Vida. TODO ES LA UNIDAD. Tiene que existir el mal para que el bien pueda triunfar. En realidad, no hay ni bien ni mal, lo que hay es la maravilla eterna de lo que ES,

 

En tan evidente que la felicidad sin causa está siempre presente y que la mente ilusoria está siempre ausente !!!!!