La línea que nos hace suponer que el día está separado de la noche, la Luz de la oscuridad, el bien del mal, es absolutamente ilusoria. La noche simplemente es ausencia de Luz. La ignorancia es ausencia de claridad. Todo es aparente excepto la Luz de la Presencia del Ser. Somos seres de Luz atravesando la propia oscuridad. 

 

La oración más eficaz, aun sabiendo que cuando rezamos nos estamos rezando a nosotros mismos, si es que uno quiere reconocer la luz original del Ser UNO, es: VIDA, hazme nada, haz de mi lo que quieras, hasta donde quieras, con quien quieras, hasta que pueda fundirme en ti. Vida, haz siempre tu voluntad, no la mía.