La Belleza

 

 

Nadie debería devenir un artista, un algo o un alguien más bello, más hermoso, más divino,  más santo, ni más maestro que la Vida inteligente que uno ya ES, más allá de la ignorancia. Ninguna enseñanza dual, ninguna doctrina, tradición, disciplina o universidad, pueden enseñarte a ser tu mismo.

 

El Mal jamás ha podido vencer al Amor, porque el mal no es más que profunda ignorancia, oscuridad que sólo la Luz de la Presencia puede iluminar. No hay que rezarle a ningún dios inventado para pedirle: -aléjanos del mal, amén y quedarse igual de adormecidos, por el pavor que se siente a asumir la totalidad del Ser. Hay que saber que cuando uno reza se está rezando a sí mismo, para sus intereses personales, con tal de no tener que reconocer no sé nada de nada, yo no soy Nada, jamás voy a ningún lugar.

 

Sólo el Amor puede decir: Yo Soy Todo, yo soy en la eternidad.