Ni el Astro Sol tiene sentimiento de propiedad, y mira que lo podría tener. ¿qué hace la especie humana viviendo con el infantil e inmaduro sentimiento de propiedad y de posesión?

 

Si en lugar de preguntar ¿qué quiero obtener de la vida? preguntásemos ¿qué quieres de mí, Vida?, tal vez el ser humano descubriría lo que no es y así podría acercarse a su auténtica naturaleza original, que no es otra cosa que alegría infinita, sin causa.  La especie humana es la única especie de toda la creación que puede hacerse consciente del milagro eterno de la Vida.

 

No tenemos una vida en propiedad por la que uno deba luchar, enfermar, negociar o competir inútilmente con la Existencia para vivir felizmente. Querer ser alguien más importante que la Vida que ya nos sucede felizmente, es lo que más nos hace sufrir y enfermar.  No tengo una Vida, soy la Vida.

 

En cada ser humano habita la realidad máxima, la Luz y el amor absoluto del Ser. Encuentra la verdad viviente en ti, porque sólo la verdad, la maravilla eterna de lo que Es, te hará libre para siempre.