Si en lugar de preguntar ¿qué quiero obtener de la vida? hubiese preguntado mucho antes ¿qué quieres de mí, Vida?, tal vez no habría lastimado ni vulnerado la inocencia del Ser.

 

El peor enemigo se llama "yo mismo", el mejor amigo también. Todo, todo, absolutamente todo es un auto recordatorio para recuperar la luz del Sol, (la luz del Ser), el don innato para ver y conocer la existencia tal como Es.