El océano. El Mar, la mar.....

Los ojos físicos, son nuestras ventanas hacia ese tal mundo exterior, pero los ojos del corazón son los que realmente VEN y perciben las cosas tal como son, son los que perciben el Arte de la Vida en todo.  Lo esencial es invisible a los ojos físicos.

 

Lo que más me enamora de la Vida, es ver como todo se mueve y cambia perfectamente bien harmonizado, con tanta perfección, que nada ni nadie lo superará. Igual como observamos el movimiento constante de las olas superficiales del Océano, cuando llegas a ver la profundidad, hay la calma, la paz y lo más hermoso de la Vida. Lo más extraordinario es que todo suceso, sea el que sea, sucede tal como debe suceder, sin que tengamos que movernos de la Presencia del Ser.

 

Dentro del aparente drama eterno de la separación, también está la perfección de la Unidad. La visión lúcida que ve las cosas tal como son realmente,  se nos regala a todos para la auto-realización del Yo, y, sencillamente, sucede o no sucede, se sabe o se ignora, pero sea como sea, a lo que en verdad somos, no le sucede nunca nada.