El bosque de “mi vida preconcebida” (todo lo que me contaron y muy inocentemente creí y tomé como cierto), fue bastante salvaje, ruidoso, caótico e impenetrable cuando me adentré en él, pero ha sido un auténtico regalo cruzarlo con la ayuda de la Vida lúcida, para ver lo simple que es todo, lo sencillo que se vuelve todo, cuando se te regala la visión natural de ver las cosas tal como son.