El bosque de “mi vida preconcebida” fue bastante salvaje, caótico e impenetrable al principio, pero ha sido un auténtico regalo, un lujo, poderlo cruzar con la Luz de la Vida.  Ahora que el bosque se ha liberado de absurdas creencias e ideas preconcebidas sobre el bien y el mal, puedo disfrutar de la experiencia con una dulce libertad que ni todo el oro del mundo puede comprar.