Arquitectura natural

 

 

 

Somos arquitectos de sueños melodramáticos, hasta que maduramos. Para madurar, uno debe volverse tan inocente, tan simple y sencillo, como lo es un niño, para enamorarse de la Vida.

 

La Consciencia, no la tenemos sólo para calmarla ni  para adormecerla cada día más, y mucho menos para investigar sólo para la falsa imagen, se nos regala la luz eterna para despertar de la hipnosis a la que nos tiene sometidos la mente.

 

Desde hace siglos, aparentemente, sólo aparentemente, se ha investigado muchísimo para la herramienta y la falsa imagen, y se han logrado grandes descubrimientos, no hay que negarlo, pero se sigue igual, sin hacer nada o prácticamente nada para la investigación de la auténtica naturaleza o luz original. Si se viese todo tal como ES, con lucidez, se acabaría el drama eterno de la separación, y el mundo real sería un edén para vivir y convivir.