Cada granito de arena contiene el Todo y la Nada, contiene lo mismo que yo soy. Es imprescindible la inmensidad de granitos de arena para formar maravillosas playas, fabulosas dunas o excelentes desiertos. La perfección no se puede verbalizar ni enseñar, poseer, retener o definir, sólo se puede reconocer, agradecer, admirar y aplaudir.