Ni un solo granito de arena ha sido pensado, realizado o colocado por casualidad, ni por error. Es imprescindible la inmensidad de granitos de arena para formar maravillosas playas, fabulosas dunas y excelentes desiertos. La perfección de la Vida es insuperable, no se puede verbalizar ni enseñar, sólo se puede admirar. Si queremos evitar lo que no nos gusta de lo que ya nos esté sucediendo ¿de qué nos sirve pues la aventura del vivir?