Cada granito de arena contiene la Nada y el Todo, igual que ¡esto! 

 

Es imprescindible la inmensidad de granitos de arena para formar maravillosas playas, fabulosas dunas o excelentes desiertos. La perfección no se puede verbalizar ni enseñar, no se puede poseer, retener ni definir, sólo se puede reconocer, agradecer, admirar y aplaudir en el fuero interno.