Como no hay ni una sola cosa ni una sola forma, por más diminuta que nos parezca, que no sea una manifestación de esa única, abierta y acogedora Consciencia, que llamamos la Vida, cabe decir que cuando la manifestación es observada desde la naturaleza del Silencio, todo se nos revela con una facilidad y con una sencillez extraordinaria.

 

Cada granito de arena es imprescindible para poder formar inmensos desiertos o gigantescas y bellísimas playas. Cada cosa que nos suceda en la Consciencia es imprescindible para la realización del auténtico Yo