Postales primaverales

La Vida se apiadó de mí cuando destrozó el sueño hipnótico del ilusorio yo por el cual me tomé,  cuando me liberó del  ilusorio ego que se sentía atado a la imagen. Lo hizo explotar por los aires en mil pedazos, llevándose por delante todas mis ridículas expectativas y absurdas esperanzas. Todos mis supuestos y absurdos problemas se han desvanecido, fueron atendidos con Arte, con sabiduría infinita en la Presencia del Ser, el siempre aquí, en el siempre ahora.

 

Todo florece cuando uno asume su totalidad, cuando se acepta profundamente la Vida tal como Es. No trato de evitar nunca nada porque cuanto más fluyo con la Vida que ya ES, más belleza observo, más fácil se vuelve todo.  Al final, el personaje con su ilusoria historia personal, por el cual me tomé, ya no tiene nada que hacer, se rindió hasta desaparecer por completo, quedando únicamente la auténtica primavera, la maravilla eterna de LoQueEs, el Arte de la Vida moviéndose  constantemente a la perfección, con un ritmo de extraordinaria belleza.