El océano. El Mar, la mar.....

Lo que más me enamora es la armonía total de la Vida, todo se mueve y cambia con un ritmo de extraordinaria belleza.

 

La Vida es semejante al Océano, para el Océano ninguna ola es mejor o peor que otra, todas son impulsadas espontáneamente y abrazadas por el mismísimo océano,  todas aparecen, se mueve, cambian y se funden con Él; fluyen sin categorías, sin etiquetas de buenas o malas, altas, bajas, gruesas, flacas, grandes, pequeñas o insignificantes, sin auto denominados maestros o alumnos, iluminados o despiertos, no hay categorías de enormes, famosas o exitosas, enfermas o sanas, no compiten entre ellas. No, el Océano lo ama todo porque es TODO, no necesita enseñanzas, políticas o religiones, se mueve y cambia con un ritmo extraordinario... ninguna ola jamás deja de ser océano.

 

Así es la danza de la Nada que llamamos la Vida,  pero nuestra mente no lo ve, porque aprendimos a personalizar la existencia, creemos ser  personajes, olas buenas o malas que dirigen al océano, ya que en algún momento olvidamos nuestra auténtica naturaleza, ignorando que jamás hemos dejado de ser lo que ya somos,  Presencia Consciente de sí misma, Vida,  Luz infinita que impulsa y ama todas sus olas (emociones, pensamientos y sensaciones  que se mueven y cambian expontáneamente en la consciencia, que si se asumen de manera íntima, amorosa y consciente, al ser totalmente personal, única e intransferible toda la experiencia, nos liberamos por completo del sufrimiento colectivo humano).