Rabós - Halloween

Ni la información, ni el conocimiento, aunque sea lúcido, ni los sucesos, ni los personajes, ni la historia o los recuerdos en la memoria, es lo que en verdad somos.

 

Cuando ves la Vida con un poco de lucidez, con la forma natural de ver las cosas tal como son,  no sabes si reír o llorar, porque el Ser, el de todo y de todos, es un gran cómico, muy inteligente, que actúa para un público aburrido que no sabe agradecer ni aplaudir.  Todos nos gastamos una gran, gran broma Cósmica, de proporciones exageradas, para acabar viendo que no somos cosas distintas, ni jamás iremos a ningún lugar. Todo sucede desde el Silencio eterno, desde nuestra eternidad. Somos puro Amor, pura Vida que no se puede alcanzar, porque ya está ¡siempre! AQUÍ, donde uno está, jamás ha venido, ni jamás se irá.

 

A veces, hay que volver a los orígenes, para verlo todo más de cerca y con más lucidez, porque cuando ves tan brillante obra teatral, representándose a la perfección, en la que todos estamos sumergidos, interpretando un fascinante papel, sólo puedes agradecer y aplaudir tan ingenioso milagro de la Luz. Ni la muerte, ni los fantasmas de luz, pueden vencer a la Luz inteligente y brillante de nuestro verdadero Ser.