La Vida nos regala información previa para el intelecto que se puede revelar como conocimiento profundo si hay abandono a lo que ES, pero no para que nos quedemos anclados en el tiempo, con siglos y siglos de historias, con siglos y siglos de sufrimiento, con siglos y siglos de infantiles, necias y ridículas metáforas o fantasías para no dormir. La Vida nos lo regala todo para que la Consciencia pueda despertar del sueño hipnótico, hasta conocer el misterio divino de la existencia.

 

El drama eterno de la humanidad es conservar y restaurar lo viejo en la Consciencia, una y otra vez, para que lo nuevo no pueda resurgir ni pueda salir a la luz en la Presencia del Ser.  ¡Qué inútil es el sufrimiento humano! ¡Cuántas guerras, resentimientos, violencias y conflictos conlleva no asumirse íntimamente en la intimidad del Ser. Yo no tengo dos luces, soy la Luz. Yo no tengo una vida en propiedad, Soy la Vida..