En la metáfora de Don Quijote, la Vida nos deja entrever como la personalidad siempre luchará contra sus propios molinos o fantasmas internos, siempre irá a la guerra contra los espejismos creados por la mente ausente e ilusoria.  Hasta que no me di cuenta que el peor enemigo desde siempre y para siempre se ha llamado y se llamará: "yo mismo" y que mundo de las apariencias es una inmensa sala de espejos que crea la mente, no pude ver con lucidez que todo y todos es un apoyo perfecto y adecuado para  despertar de la  hipnosis.