La Sagrada Familia de Gaudí

La Sagrada Familia de Gaudí.

 

 

Hacer de cada momento el verdadero templo para religar mente con corazón, para honrar y celebrar la Vida de mamera íntima y plena, permitiendo que tanto las alegrías como las tristezas, conmuevan por igual, comprendiendo que el éxito y el fracaso son dos impostores, permitiendo la sensibilidad, la inocencia y la vulnerabilidad del Ser, eso es el auténtico amor que venera la Sagrada Familia que a todos nos sucede en la Consciencia.  La palabra y el amor popular, todo lo heredado, imitado o auto impuesto para adorar a una sociedad irreverente que ha hecho de la palabra original de Jesús, (que la Unidad conserva porque contiene el aroma de la verdad), un circo necio de buenos y malos o un teatro organizado para comercializar con tan divina Eseidad, no es conocimiento lúcido, sólo es vivir informado para intereses personales. El conocimiento lúcido, emerge a la luz, cuando no hay buscador que suplique nada para sus beneficios personales, ni para el mundo de la imagen.

 

No esperes una razón lógica para amar, ni esperes que nadie te comprenda o ame tu totalidad como realmente te mereces, sé el que ama incondicionalmente la propia experiencia, la totalidad del mundo de la propia creación, porque todo afecta a todos en este Universo, y nuestra Luz abierta, acogedora y amorosa de la Presencia, no es para tener una vida en propiedad ni para obtener beneficios personales, es para atreverse a Ser Real, para iluminar la propia oscuridad, hasta recuperar el don innato, el don de ver y conocer la Vida tal como ES, para vivir sin sufrir y sin esclavitud.

 

Nadie, ningún sacerdote, ni ningún doctor de la Ley, ni ningún maestro, por más que se autodenomine santo, visionario o iluminado, si no ha asumido su totalidad, está capacitado como cree estar para darle lecciones de Vida a la Vida inteligente que cada cosa y cada uno Es. Insisto en decirlo porque vivir sólo informados no es conocimiento lúcido y, sin conocimiento lúcido, no hay auténtico amor.

 

Para hacernos conocedores de tan fascinante milagro de la Luz, debe hacerse lo más obvio: no huir de uno mismo, porque ni siquiera somos la Existencia, somos la luz de la  Presencia acogedora del Ser que abraza y permite toda la experiencia de vida predestinada a vivir, profundamente aceptada.

 

El peor pecado del mundo, si es que se le puede llamar así, es imitar, plagiar, copiar y pegar para adorar a la ignorancia al poder, para no ser real, para no ser original, porque el perdón ya es inherente a todos, a todos sin excepción, instante a instante. Todos andamos cruzando la propia experiencia de vida, profundamente aceptada, desde donde nos sucede el milagro de la Luz. Todos estamos asentados en nuestra eternidad, en el eterno instante presente, porque no somos la falsa imagen por la cual nos tomamos, somos la Vida. La ausencia de la mente para retar y negar al Ser, es lo único que nos hace enfermar, enloquecer y sufrir, porque nos hace ir a la guerra contra nosotros mismos. La mente debe estar siempre donde uno está, en la Presencia.

 

El Amor siempre dice: YO SOY TODO.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!