La casa del lago

Lo mejor que se puede hacer en la vida para sentirse realmente realizado, es dejar de trabajar para complacer al mundo ilusorio exterior que comercializa con la existencia a más no poder, sólo para la imagen que tenemos de nosotros mismos, que no tiene nada que ver con lo que verdaderamente somos. Vivir sólo para conseguir cosas o logros personales, es vivir totalmente ilusorios, con un sufrimiento inútil y con un egocentrismo absurdo que no nos lleva a ninguna parte, solo nos conduce a sufrir y a hacer sufrir, a perpetuar el drama.  Por más buenos y más santos que imaginemos ser, la vida nos dobla a todos en bondad y en santidad. Todo esfuerzo y rezo inútil, sea para bien o sea para excluir el mal, sólo es para conseguir logros personales, para complacer al ego esclavo de un mundo imaginario. Abrirse a lo desconocido, a la aventura del vivir la vida plena sin saber, con la sabiduría innata que se nos regala a todos, hace que a uno se le conceda su derecho innato, el don de poder ver y comprender lucidamente y espontáneamente, junto con el don de poder gozar de una existencia liberada y feliz. Es lo mejor de lo mejor que uno puede hacer en la vida si realmente quiere sentirse realizado dentro de este paraíso eterno que se nos regala a todos, a todos, sin excepción. Si realmente uno quiere arreglar el mundo de su creación, lo mejor que puede hacer es arrodillarse ante la Presencia de la Vida, porque sólo la Vida nos hace el inmenso favor de liberarnos de políticas absurdas y de religiones organizadas que impiden ver y comprender que la mejor política, la mejor religión o la mejor empresa de todas está en el mundo interior y el mejor tesoro también. Si realmente uno quiere salvar o salvarse del espectacular circo necio o del teatro de un mundo competitivo y caótico que le sucede en la consciencia, que excluye la verdad viviente, sólo se consigue dejándolo todo en manos de su creador. Si el mundo interior se salva, el mundo exterior que es fruto de la propia creación, está a salvo por completo, se ha acabado con el drama y con las gilipolleces de siglos y siglos de sufrimiento inútil que se hereda de generación en generación, sólo para sentirse esclavo de uno mismo, para seguir atado al mundo de la imagen. Dejar el mundo en paz, en manos del creador, es lo más divino y más maravilloso que uno puede hacer en esta vida para el mundo.

 

La casa del lago y dejarse empapar de la lluvia divina de la naturaleza, simbólicamente, no es más que un estado de reposo y descanso en la casa interior, para limpiarse de tonterías ilusorias, por el cual uno debería pasar de manera íntima y plena si quiere deshacerse del propio drama o si quiere liberarse de emociones fuertes y enfermizas que es fruto de todas las gilipolleces aprendidas para generar enfermedades, drama y caos. Liberarse de todo lo que uno se ha ido creyendo a lo largo de la vida con ceguera, es lo más extraordinario que nos puede suceder en la Vida, puesto que lo único que hacen tantas tonterías y tantos rezos que excluyen el mal, es crearlo y recrearlo, soñarlo o imaginarlo una y otra vez, reproducir el mismo drama con la misma ceguera o enfermedad mental de siempre, dividir la vida es dos para rechazar la unidad viviente con tal de no ser originales ante la Vida. Sea una mente buena o santa, sea una mente mala o perversa, si no se está expuesto a todas las inclemencias de la vida, a todos los vientos, truenos, relámpagos y mareas en lo desconocido, para liberarse del drama o del mal ilusorio, hay dualidad sin trascender, hay sueño hipnótico que no es otra cosa que profunda idiotez. Por eso inventamos dioses inexistentes, a los cuales rezamos para que se nos libere del mal,  porque no vemos que lo creamos y lo recreamos nosotros mismos al rechazar nuestra naturaleza original. Preferimos ir empastillados, drogados y dormidos con tal de no ver la Vida tal como ES, preferimos caminar ciegos ante tanta maravilla, antes que reconocer la propia ignorancia y ceguera. Con la creencia de ser personas que saben más que la Existencia vamos dormidos por la Vida rechazando la verdad viviente, con el jijiji, jajaja, fascinados con el espectáculo exerior y muertos de miedos por dentro, por eso siempre necesitamos vivir acompañados de lo que sea, no sea que me pille tan divina y maravillosa soledad que me revelará el secreto de como poder vivir liberados y felices dentro de este paraíso.  Hay que estar ciego para no ver que la Vida es lo que somos, y hay que estar sordos para no escuchar la propia invitación, ¡siempre presente! el mensaje divino que nos manda la Vida a todos, todos los días, a todos sin excepción, hay que dividirse en dos y olvidarse de uno mismo para no ver y comprender lucidamente que la vida está siempre realizada ¡EN EL SIEMPRE Aquí! liberada, evolucionada y feliz. Hay que estar muy, muy, muy ciego para no ver que no podemos ayudar a nadie a ser mejor ni a ser peor, puesto que cada uno ve el mundo a su manera pero con la misma profunda enfermedad que se ha copiado o heredado por amor, la de creer o imaginar que el tiempo existe y que el relato de la Vida es algo personal. Creer o presuponer que  la Vida nos necesita para ayudarla, soñando con ser personajes muy importantes o más inteligentes y más sabios que la misma Vida que nos creó, no tiene nombre.  La Vida se vive a sí misma y jamás está allí, allá o en un má allá, cualquier personaje está a años luz de la Vida, es un sueño.  Cualquier mente humana que divida y personalice la existencia para mantener un falso poder que jamás ha tenido ni tendrá, no verá nunca a su creador, puesto que la vida es lo que somos, no lo que imaginamos ser, jamás incurre en error. La dualidad no puede ver que sólo hay Unidad, Existencia, Vida siendo vida. Y la Vida es NoDual, jamás divide o excluye porqur jamás contempla lo que ya está realizado, sólo contempla y abraza lo que está sucediendo.  Si ayudamos a cuerpos a ser personas, lo único que hacemos es generar más gilipollez, más drama, más hospitales, más idiotez, más sufrimiento y más caos, vomitamos el propio drama sin trascender a quien sea que se nos ofrezca para vernos reflejados. Somos la Vida, no cuerpos o personajes de ficción. No me das ninguna pena si ves drama o si sufres inutilmente por lo que te contaron y tu te creíste por amor, porque sé que eres un sueño si te identificas con el cuerpo que quiere seguir perpetuando el mismo drama infantil y egoico de siempre, darle protagonismo al ego que divide, separa y rechaza para no ser íntegro, con tal de no ver la eterna verdad viviente en ti. Ni tampoco debe darte pena lo que imagines de mi, porque lo único que harías con eso es vivir una pena imaginaria en la consciencia, una pena que no existe. ¿Ves algún ser de la naturaleza que vaya dando pena por ahí? Soy la Vida y la Vida no va dando penas a nadie.  ¿Es más cómodo sufrir y hacer sufrir con el mismo drama de la inmadurez para ser algo o alguien? ¿Es más cómodo perseguir glorias, poderes o satisfacciones personales que no nos conducen a ningún lugar?  porque ya ha habrás visto que a la Vida no la mueve ni Dios, no se ha movido de la Presencia. Sé que eres lo mismo que yo soy, la misma Luz y el mismo Amor, eso que nunca viene y nunca se va, ESO que está siempre ahí, siempre ahí, la única constante que hay, la única inteligencia que hay, la verdad máxima e inalcanzable que ya se vive a la perfección a través de todo, más allá del bien y del mal. Tienes toda la experiencia aceptada, a un nivel muy profundo tu ya lo sabes todo, simplemente lo ignoras ¿para qué o para quién, si no es para verte a ti? El relato del bien y del mal que te sucede en la cabeza sólo lo precisa el personaje importante por el cual te has tomado,  para que te des cuenta que cualquier historia no existe ni jamás existió, todo es ilusorio, excepto la Presencia del Ser. ¿Dónde ves una historia en la naturaleza que vive una existencia plena, liberada y feliz, o dónde la ves Ahora mismo? Ni el sufrimiento existe, sólo lo imaginamos, lo soñamos y lo recreamos una y otra vez, poque el ego le encanta sufrir y hacer sufrir, al no tener luz propia no puede ver, ni ser. El sufrimiento es opcional, puede haber un dolor en el cuerpo, por supuesto que sí, pero no por eso hay que hacer tanto circo o tanto drama si se acepta más allá del ego infantil que personaliza la existencia, no hay que ir corriendo en busca de ayudas externas o de soluciones mágicas o baratas para no asumirnos en la unidad. Sufre el necio y el ciego por el cual te has tomado, lo que uno cree ser, no el sabio que hay en ti.  La Existencia simplemente ES, no necesita ningún relato del bien o del mal personal, ni ninguna historia en la cabeza para ser más original, ni más divina, ni más santa de lo que ya Es. Las consiente todas por supuesto, pero sólo sirven para trascenderlas de manera íntima e intransferible lo ilusorio, es la propia invitación para recuperar el don innato, la visión.  Ser valiente conlleva hacer frente al propio miedo, al mundo ilusorio que uno mismo inventa y ha creado, asumiéndose de manera íntima y plena tal como uno Es, tal como la Vida le sucede, sin prisas y sin pausa  en el eterno día de hoy, sin excluir nada, sino uno vive muerto de miedo, cobarde e inmaduro para no enfrentarse a los absurdos miedos metidos en el cuerpo. Toda la experiencia que cruzamos, lo hacemos siendo la Luz. No hay que liberarse de la mochila ignorante de nadie, sólo de la que llevamos incorporada. Nada es culpa de nadie porque nunca ha habido alguien o algo que mueva nada, sólo hay Presencia, vida siendo vida, buscándose y experimentándose a sí misma. Toda apariencia del mal es ilusorioa, es para el despertar de la Consciencia.

 

No hay ni que esforzarse para poder vivir eternamente felices dentro de este paraíso que se nos regala a todos, simplemente hay que dejar de buscar fuera de uno mismo, quedarse únicamente expuesto a los vientos y a todas las mareas de la Vida, con lo que la vida presenta, hasta dejar de pedir y ofrecer ayudas a personajes de ficción con tal de perpetuar los mismos egos inútiles e infantiles que excluyen la verdad viviente, personajes cobardes que persiguen falsas glorias o una falsa ilusión dentro de un sueño hipnótico. Sencillamente uno debe aceptar la propia invitación ¡siempre presente! para deshacerse del lastre de la propia ceguera e ignorancia ante la Vida, con la maravillosa Luz siempre presente, con la maravilla eterna de lo que Es, que nos ayuda a liberarnos de todo lo que no es, de gilipolleces aprendidas para no ser íntegros ni originales. Sólo asumiendo profundamente la unidad viviente podemos ver lucidamente que la Vida ya está liberada, evolucionada y realizada, totalmente despierta e iluminada. No tiene ningún sentido o propósito porque no necesita perseguir ni satisfacer glorias, éxitos o milagros personales. Siempre estamos asentados en el milagro constante, y el mejor éxito de la Vida es descubrirlo, sólo hay que abrirse para verlo. Ninguna mente humana que personalice la existencia está capacitada para liberarse de lo ilusorio ni puede ayudar a nadie a redescubrirse, por más santa, más inteligente, más profesional o más sabia que crea ser, no puede liberarse del propio ego dramático porque está ciego y sordo ante la vida, camina sin luz propia, con lo cual tampoco puede ayudar a nadie a madurar ni a deshacerse del mundo ilusorio. Simplemente la Vida que ya le sucede felizmente a cada uno, puede hacernos el inmenso favor de liberarnos de la propia ceguera, sombra u oscuridad, de ayeres y mañanas inciertos e inexistentes, hasta poder recuperar la inocencia perdida del eterno día de hoy, con tal de regresar a la Presencia del Ser. No debe cambiar nada de nada en absoluto, simplemente permitir que la Vida sea tal como Es, tal como le sucede a cada uno, sin manipularla o controlarla, sin rechazarla, excluirla o dividirla. Cuando uno se abre a la aventura del no saber y se asume tal como es, en lo desconocido, se abre a la naturaleza innata y original para vivir la aventura sin ayudas externas de nadie, sólo así podemos conseguir aquello que uno más anhela encontrar, la realización máxima del auténtico Yo, la alegría infinita sin causa que uno ya Es, el paraíso eterno siempre presente que no hemos dejado de Ser.  Simplemente permitir que la Vida se viva y se realice a sí misma.

 

No intentes comprender intelectualmente, porque todo está mucho más allá del lastre del ego ilusorio que personaliza la existencia para complacerse a sí mismo. La Vida es de nadie y para nadie, sólo hay que comprender que todo es la Vida y que jamás incurre en error, puesto que nadie tiene una vida en propiedad, sólo hay Vida siendo Vida. Ninguna palabra tiene poder sobre ti, si tu no se lo das.

 

Hay que ser nada para ver al todo y recuperar la visión, para ver y comprender lucidamente que ya se nos regala todo. Pero tu no puedes hacer nada para liberarte del maravilloso caos que te sucede en la consciencia, simplemente implorarle a la vida que ya se vive a través de ti, que te de una segunda oportunidad, hasta que puedas fundirte con Ella. No hay más.