Instantes que ya no son

Aquello que la Vida nos presenta, aquello que ya esté sucediendo, si no se quiere aceptar ni ver tal como ES,  es lo que más somete. El mundo exterior es una metáfora fascinante, un brillante espectáculo de luz, sonido y color, todo acontece dentro de un único escenario que gira eternamente para nadie. En realidad, no hay separación entre el mundo exterior y el mundo interior, la separación tan solo es aparente.

 

Buceando en el fuero interno, tarde o temprano, redescubres el milagro de la Luz en el que ya estamos todos viviendo, es entonces cuando todo se ve con claridad, tal como hay que ver la Vida. La Unidad se busca y se experimenta a sí misma, se revela a sí misma, se realiza a sí misma y juega al juego inteligente del escondite, de parecer ser dos, de la negación o de la separación, hasta ver, o no, que todo y todos es un auto recordatorio para el despertar de la Consciencia.