Costumbres de pesca que llevan a la imaginación.

 

Cuando imaginamos damos por hecho que la información que traduce la mente, es real, que todo aquello que vemos se puede mejorar, empeorar o cambiar. Todo aquello que nadie más ve como uno lo ve o lo inventa, no existe, es la propia invitación para ir de la irrealidad a la realidad, del sueño hipnótico al despertar, de lo que no es.

 

 

La Vida es impersonal y atemporal. No podemos conocer tan divino misterio de la existencia humana,  con total claridad y sin dificultad, hasta que no perdemos la ridícula idea de ser personas que pueden mover el océano del la Vida, o que deben gobernar la vasta inmensidad del Ser.