Costumbres de pesca que llevan a la imaginación.

 

Cuando imaginamos damos por hecho que la información que traduce la mente, es real, pero todo aquello que solo se puede ver de manera individual, personal e intransferible, todo aquello que nadie más ve como uno lo ve o lo imagina, no existe, es la propia invitación para ir de la irrealidad a la realidad, del sueño hipnótico al despertar, de lo que no es ,de lo que es totalmente ilusorio a lo que ES.

 

Todos, de alguna manera o de otra, cuando nos identificamos con la mente posesiva que personaliza la existencia sólo para sus beneficios personales, somos pescadores de información, sólo de información. Informarse sin pasar de lo popular, costumbrista y tradicional, no es auténtico conocimiento ni auténtica comprensión. Nadie es el auténtico pescador ni el auténtico conocedor de todos las cosas que contienen en el océano de la Vida, hasta que no se pierde tan nefasto y rastrero sentimiento de posesión o de propiedad que separa y divide la vida en dos.  

 

La Vida es impersonal y atemporal. No podemos conocer tan divino misterio de la existencia humana,  con claridad y sin dificultad, hasta que no perdemos la ridícula idea de ser personas que pueden mover y pescar en el océano del la Vida, que pueden gobernar la vasta inmensidad del Ser.