No hay un pueblo que sea mejor o peor que otro, uno que sea bueno y otro que sea malo, no hay costumbre que sea fea o bonita; no hay paisaje que sea más o menos digno que otro, nada es más o es menos, ni es mejor ni es peor en la Existencia. Cada cosa, cada ser, es Vida inteligente, una manifestación divina de lo infinito. Sólo observando la Vida, con la visión natural que ve las cosas tal como son, puedes llegar a ver tan fascinante milagro de la Luz en expansión. Todo en el Universo se expande para nadie, y todo está sucediendo, moviéndose y cambiando, ininterrumpidamente, a la velocidad de la luz, sin prisas pero sin pausa, con un ritmo precioso. Lo único que nos impide ver la belleza de la Vida en todo, son nuestras ideas preconcebidas sobre el bien separado del mal.

 

El problema de la mente humana, al no poder ver que es ignorante, cree ser el centro del Universo, se cree superior a una piedra, a un pájaro, a una flor, a un árbol, a una taza de water o al Sol, y para la Vida inteligente, toda forma de vida, sea la que sea que se manifieste en la luz de la Presencia, es bendecida, perdonada y amada por igual, instante a instante.