No hay un pueblo que sea mejor o peor que otro, ni tampoco hay paisajes que sean más o menos hermosos que otros, ni costumbres que sean más o menos brillantes que otras, nada es más o es menos cuando se observa la Vida con la visión lúcida, con la forma natural de ver y escuchar las cosas, tal como son, no tal como las imaginamos o las deducimos.  Todo lo que se manifiesta es un autorecordatorio, un asunto de amor incondicional con la existencia, pero si veo la vida desde mi limitadísimo punto de vista dual y  excluyente, totalmente distinto a todos los demás, lo que veo no tiene nada que ver con la maravilla eterna de Lo Que Es.