Instantes que ya no son

Aquello que nos está sucediendo, si no queremos aceptarlo, es lo que más nos somete.

 

 

Qué horror, es  un sacrificio tener que rezar para intentar cambiar lo que uno ya Es; es un martirio tener que recordar historias inexistentes, fábulas o todo tipo de tonterías que la mente inventa y necesita para soñar con una vida mejor que ¡esta! que la que ya está sucediendo.  Toda interpretación mental nos aleja de la Presencia,  son simples cuentos para no dormir, para sufrir y hacer sufrir. Es un auténtico suplicio una mente no observada,  solo ve historias y sueños en el tiempo que no existe ni jamás existió. En la Presencia hay simplemente lo que ya Es, la libertad absoluta y permanente del Ser, puro Amor Incondicional.

 

 Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Ese al que tanto has andado buscando.