Inocencia

 

Nuestro verdadero Ser es inocente, puro e  inmaculado, totalmente incondicional, jamás ha nacido ni jamás morirá.

 

Para madurar, tenemos que desprendernos de todo lo conocido, volvernos inocentes como un niño, para vivir en lo desconocido, sin miedo. La Vida empieza cuando termina el miedo a perder y a morir.