Inocencia

 

Nuestro Ser es inocente, puro y sensible, es el verdadero amor.

 

Estamos vivos para SER reales, para recuperar la inocencia perdida, lo más esencial para vivir una existencia plena, plácida y liberada, enamorados como el primer día, de lo más vital que hay, la Vida.

 

Para madurar, tenemos que desaprender todo lo inmaduro, todo lo prestablecido, conocido, arcaico y popular, es un ver todo lo ilusorio para rechazarlo, es dejar ir todo lo viejo y caducado, todo aquello que me contaron que yo muy inocentemente tomé como cierto o como mío. Si es que te sucede la visión del Ser, puedes volver a ser como un niño, vivir con inocencia, candor y sensibilidad,  sin tener que avergonzarte por la fragilidad y preciosa vulnerabilidad humana.