Yo soy tu, y Tú eres yo.

 

Dedicado a mi hijo, con todo el amor que está más allá de las palabras.

 

Por más maldad que la inconsciencia de tu verdadera naturaleza, algún día intentase despertar en mi, hijo, jamás te veré malo, ni como un enemigo, te veo como Eres, como un espejo, un apoyo perfecto, adecuado y divino para verme y reconocer mi totalidad, porque en mi consciencia tú eres mi luz, mi verdadero maestro, mi verdadero amor. En realidad, Yo soy tu.

 

 

Un maestro es como un padre prudente, respetuoso y sabio con un hijo, es cualquier ser libre, vital y sensible, que se sienta realmente enamorado de la Vida, que no pretende enseñarte nada nuevo, ni pretenda ayudarte a vivir, que no te marque directrices ni te cuente historias para no dormir, nada que tú no sepas ya. Un auténtico maestro no te vende ningún tipo de receta mágica ni te proporciona ningún método para tener una vida mejor, todo lo contrario, sólo apunta hacia la luz brillante de la verdad inexpresable y liberadora que se vive a través de ti, que no es estática, al contrario, está viva, como lo está ahora mismo, aquí mismo, todo y que no pueda ser enseñada, conceptualizada, definida ni explicada para la comprensión intelectual, sólo tienes que saber ir más allá de las palabras y de  los conceptos populares, para percibirla por los sentidos, porque es Eso Que ES,  Vida, que simplemente resuena o no resuena en el corazón.

 

No hay nada malo en ti, ni en nadie, cómo máximo puedes tener la consciencia oscurecida, como la tiene cualquier persona que no ha reconocido que la ignorancia ha intentado poseer la inocencia de su verdadero Ser, como cualquier persona que no se ha arrodillado para suplicar su segunda oportunidad, su derecho de nacimiento, que es la visión extraordinaria que nos hace ver y comprender los misterios de la Vida por los sentidos. Esta es, precisamente, la magia del vivir, verse a uno mismo a través de todo y de todos, es lo único que puede ofrecerte un maestro verdadero que haya visto y asumido la totalidad. Invitarte a ser real, a ser tu mismo, a ser agradecido, a no esperar nada nuevo, ni nada a cambio, nada mejor que lo que ya te sucede, nada más que lo que ya se te regala cada día, nada distinto a lo que ya Es a través de ti.

 

Todo lo que se necesita para despertar de la hipnosis de la mente que nos hace imaginar que hay un tu separado de un yo, es hallar la luz radiante e inocente del Ser, es dejar de buscarla fuera de uno mismo, dejar de esperar algo mejor que lo que ya sucede, dejar de ganarse una vida en propiedad, dejar de ayudar a personas a hacerles creer que son personas para auto adjudicarse los méritos de todo, es dejar de esperar algo más bueno que lo que ya Eres, algo diferente, y sólo poner atención plena en el Silencio interior que ya Eres, inherente a todo y a todos, para darle espacio a todo lo que te suceda, tanto en el interior, como en el exterior, sólo así, tarde o temprano, hallarás la Luz radiante e inocente de tu Ser, una maravilla.

 

La Luz de la verdad de la Vida, destruye todo lo ilusorio, todo lo falso y te ayuda a ser real, tal como Eres, para desaprender todo lo conocido y popular, y para aprender a aprender de lo desconocido del Ser. La verdad es como una llama que ilumina el corazón, lo abre y lo hace florecer de dentro hacía afuera, lo hace expandir. Aprendiendo del corazón inocente y puro del Ser es el valor más grande y la auténtica maestría que hay en la Vida, nos hace ver que todo caos tiene una salida, tiene su fin.

 

Me siento feliz de enamorarme cada día de la Vida, porque si no regalamos a los niños que nos siguen los pasos, amor por la Vida, silencio para que puedan observarla y sentirla, que puedan reconocerla a través de su inocente y brillante luz, no hay auténtica escalera de valores, se les suma al caos eterno que, para ellos, nunca termina. Tenemos casi la obligación de enseñarles a observar, a escuchar y a callar, silenciando nuestras mentes, porque en ellos hay un  silencio inteligente que lo percibe todo, todo en ellos es una radiante luz vital, que las mismas palabras populares que les ofrecemos, oscurecen su Consciencia y los confunden. Los niños se reconocen a través de los adultos, los imitan, pero si los adultos no maduran haciéndose inocentes, haciéndose nada, difícilmente se entienda para que nos sirve la rueda eterna de la Existencia y el por que estamos vivos. A menos que la Vida no se apiada de corazones nobles, difícilmente se pueda ver la maravilla eterna de vivir en la Luz, la maravilla de la Presencia.

 

El amor y la sensibilidad que despertó mi hijo, en todo mi ser, desde el primer instante de la concepción que esta consciencia percibió, durante los nueve meses, hasta que le vi por primera vez, tanto su dulce mirada como su bellísima fragilidad humana, fue totalmente incondicional e indescriptible, y ese AMOR se mantiene intacto, no ha cambiado ni cambiará jamás, porque su luz es mi luz, su amor es mi eterno amor.

 

Aunque todo y todos nos ayuda a ver la totalidad, los auténticos maestros son los hijos de la Vida, los que nos siguen los pasos, no los poderosos padres de la mentira, ni los que van de pobres de mí que creen estar en posesión de la verdad, ni los autodenominados maestros iluminados, visionarios o santos que sólo necesitan ignorancia, adeptos y pecadores para reconocerse a sí mismos. Nadie que se dedique a salvar vidas te puede enseñar a ser lo que ya Eres, nadie que quiera vivir a costa de esa luz inocente y radiante que se nos regala a todos, te puede ayudar realmente, ya que la ignorancia sólo se dedica a explotar la inocencia, a comercializar con la Existencia, solo va de lista, eso sí, porque no puede ver que es ignorante, ni sabe reconocer que no es nadie. Hasta que uno se da cuenta de ello, hasta que no se rinde para aceptar su totalidad, ambas caras del mismo sueño, uno no puede reconocerse a través de todo y de todos, no puede hallar la magia de la Vida para ser una luz original.

 

Los falsos maestros que creen estar en posesión de la verdad, los ves a la legua, cuando la consciencia ha despertado, ya que la única certeza que hay en la Vida es que nadie tiene la certeza de nada, ni es poseedor de la verdad. Esos maestros sólo apoyan el drama eterno de la separación, para que algunos corazones nobles, con un poco de suerte, puedan despertar. No son los enemigos, sólo sirven de apoyo para ver la totalidad, para salir de la hipnosis y recuperar la luz inocente, radiante y eterna del Ser, que no puede ser explicada, ni poseída, ni enseñada, ni definida.

 

Con tal de no asumir la totalidad, la ignorancia intentará usurpar todo lo que pueda, todos los regalos y todos los dones que la Vida te regala, quiere vivir a costa de esa luz, pero no puede pasar del intento, porque lo único real que hay en la Vida es el amor verdadero, es lo que siempre gana, y es lo único cierto que hay. Anímate a SER real, anímate a aceptar tu totalidad para que nada ni nadie pueda oscurecer tan radiante y bellísima luz que no se puede describir, ni explicar. El falso poder cree ser hábil para todo, pero lo ves venir cuando hay el brillo de la luz del Ser. Aprende a aprender de lo desconocido de tu verdadero Ser, sé nada, para recuperarlo todo.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!