Yo soy Tú. Tú, siempre es Yo.

 

En definitiva, yo soy el Yo Soy, y tu eres el Yo Soy. El "tu" en realidad es ilusorio. Parece que hay separación entre un tu y un yo ¿verdad? Da la sensación de que en el cuerpo sucedan dos energías, una inteligente que llamamos buena y otra ignorante que llamamos mala, una que decimos eres tu y otra que creemos ser yo, ¿verdad que lo parece? Y, además, parece que entre el mundo exterior y el Yo, haya algo misterioso, alguien o algo que esté viviendo separado de la propia manifestación. Pero solo es un sueño hipnótico. Si observas más de cerca ese organismo corporal con el que aparentemente te mueves, te darás cuenta que no está dividido en dos, es una unidad, es un Ser. Tanto si se mueve, como si está sentado o descansado, sólo hay un cuerpo, no hay nada que lo divida o lo separe del lugar en el que esté, no hay un tu separado de un yo en el cuerpo, simplemente hay un organismo corporal muy inteligente que se mueve espontáneamente. Un pie no necesita tus instrucciones para caminar, ni un corazón tampoco necesita que le indiques como debe latir, con lo cual la mente piensa espontáneamente sin que debas decirle esos pensamientos o esos sentimientos sí son correctos, y esos no. Cuando los ves, sean buenos o malos, ya no puedes impedirlos; si no los personalizas, si no les das poder, que daño pueden hacerte unos simples pensamientos o sentimientos que son de nadie. El cuerpo, si lo observamos y lo escuchamos atentamente, sin ayudas e íntimamente, sin impedirlo o controlarlo, es un organismo muy inteligente, que nos conduce de la ignorancia a la lucidez. De la imaginación al poder que te hace suponer que dentro del cuerpo hay algo o alguien, a la lucidez espontánea que te invita a comprender que en el cuerpo no hay nadie, sólo hay vida espontánea. El auténtico Yo es Vida inteligente que siempre está más allá del cuerpo-mente. Solo hay Vida siendo Vida.

 

El diseño de la totalidad del cuerpo humano es espectacular, es el más completo de toda la creación. Está diseñado muy inteligentemente para mirar siempre de frente lo que está presente, para que podamos hacernos conscientes a través de él. Si lo observas con atención, te darás cuenta de un pequeño detalle. Ese organismo corporal que está aquí mismo leyendo ¡esto!, es el único del mundo que te conduce a ver, sentir y pensar a través de lo que ahora ES, espontáneamente además, tal como ahora sucede, nadie más puede ver o sentir la propia manifestación como la ves y la sientes tu. Su mirada está puesta aquí, pero no puedes verla sin un espejo. Siempre y todo el mundo puede verla, menos el mismo cuerpo que utilizas para vivir y observar la propia manifestación, con tal de que la consciencia pueda expandirse y reconocerse a través de todo y de todos. Cada cosa y cada ser, absolutamente todo, te está apoyando para el despertar de la Consciencia. De ahí que la ignorancia se crea algo o alguien, el centro del universo, puesto que todo y todos están apoyando el despertar de la Consciencia, para ir de una mente ignorante y caótica que divide la Vida en dos y que te separa de la fuente de todas las cosas, a una mente útil, brillante, única, lúcida y práctica, que sabe ver y comprender espontáneamente la totalidad del Ser en la Unidad.

 

Tanto en mí, como en ti, únicamente hay UNA única energía original espandiéndose,  jugando muy inteligentemente con palabras e imágenes al juego de la separación y de la división.  Cada cuerpo, sea animal, sea vegetal o sea humano, es únicamente Ser, un cuerpo moviéndose inteligentemente para explorar, para redescubrir, para encontrar lo que más se anhela: VIVIR sin miedos, gozando del paraíso que se nos regala.  El miedo que todo ser humano tiene y mantiene a la Vida y a la muerte, es impulsado por la mente dual no liberada que se hereda y se imita del inconsciente colectivo, son las propias creencias preconcebidas sobre el bien y el mal, absolutamente distintas a todas las demás. Al no ver que no hay dos cosas en el cuerpo, la mente que divide la vida en dos, no puede entender que no existe un tu separado del Yo, e ignora que entre tú y yo no hay separación, ya que todo es la misma inteligencia o Vida. Independientemente de lo que diga la mente, Vida inteligente es lo que cada cosa y cada uno ES.  ¿Puedes ver que no hay dos personas aquí mismo? Un cuerpo no es una persona, no hay nadie dentro de un cuerpo, Eres ese al que todo le sucede a través del cuerpo, pero no eres un cuerpo ni un relato en la cabeza,  ¿puedes comprender que ahora estás viendo como estás leyendo únicamente ¡esto!, sin un tu separado de un yo, y que ¡esto! es un suceso más de la manifestación, como otro cualquiera, que simplemente sucede más allá del personaje por el cual te tomas? Tu eres ESE que sencillamente lo ve todo. ¿puedes ver que no eres lo que estás leyendo, ni lo que estás pensando o sintiento, sino ESE al que todo le sucede y simplemente lo ve y  lo consiente?  Si hay la imaginación de la mente dual al poder, creyendo que ¡esto! es tuyo, suyo o mío, que está todo separado de ti, como si el tu o el yo estuviesen allá afuera, tal vez te cueste entenderlo, pero ¿a quién le sucede la imaginación de la división y la separación al poder? ¿A ti que estás aquí viendo leer estas palabras, o a mí, o a aquel y aquella que la mente los imagina allá afuera, separados entre sí? No hay nadie aquí mismo, ¡siempre ahí! sólo está el auténtico Yo Soy. Cada Ser humano es Esa NADA y es Ese Todo, pero no hay un tu separado de un yo aquí mismo, eternamente ahí o siempre en la Presencia del Ser, sólo hay Vida inteligente reconociéndose a través de todo, sin más, no hay un algo o un alguien metido en el cuerpo que nos confunda, nos separe o nos divida la existencia en dos. La división o la separación simplemente es el sueño hipnótico de la mente ilusoria que personaliza la existencia, nada más. La Vida nos conduce de la ignorancia a la lucidez, de los ojos humanos a la visión del Ser.

 

Un cuerpo, con un relato o con un sistema de creencias particular del bien y del mal en la cabeza, es el juego de inteligencia divina para la exploración de uno mismo. Para decirlo de alguna manera, todo se cuece a través del auténtico Yo Soy. Si tomas ese juego magistral, el de imaginarte separado de la fuente o del Ser siempre presente, como un regalo de Luz y Amor, y te abres a que te suceda la visión, acabas viendo que lo que ven los ojos humanos y lo que deduce la mente no es la auténtica visión del Ser o del auténtico Yo Soy.  Si solo ves la Vida con lo que están acostumbrados a ver los ojos físicos del cuerpo y con los conceptos que utiliza la mente dual, ves, pero no ves nada con lucidez. Si le das todo el poder a lo que te relata la mente cuando los ojos miran para personalizar la existencia, siempre vas viendo la vida con los ojos físicos del cuerpo que hace de la vida algo personal, con tal de que la mente automáticamente reinterprete todo lo que ve, y eso te mantiene con la imaginación posesiva al poder. No son los ojos físicos del cuerpo los que ven la Vida con total lucidez, son los ojos del auténtico Yo, es esa mirada interna, limpia, serena y clara, una resonancia que está más allá de las sensaciones que le suceden al cuerpo.   

 

Ver con los ojos físicos lo hace todo el mundo, por eso todo el mundo juega al mismo juego inteligente de buscarse a sí mismo a través de la separación. La inmensa mayoría de personas se busca ignorándolo, porque busca, explora y comprende a través de la mirada física, lo más elemental y básico de todo lo aprendido o comprendido, por eso no perciben la Vida a través de la auténtica mirada, con los ojos invisibles del auténtico Yo Soy.  Lo más, más, más maravilloso e importante de la Vida, se hace invisible a los ojos físicos del hombre que no se ha liberado de la mente dual.  

 

El arte de la Vida es no frenar nada, vivir sin retener, sin poseer, sin comprender intelectualmente, sin controlar o manipular la auténtica observación cuando sucede, únicamente es un dejarse vivir y un dejarse sorprender observando hasta darse cuenta que no somos el cuerpo ni la mente, únicamente hay Yo Soy. Utilizamos el organismo corporal para escuchar y observar todas las señales que nos mandamos en el cuerpo siendo la Vida.  Ese es el Arte de la Vida, el juego inteligente de Luz y Amor al que jugamos todos. No hay dos energías en el cuerpo, una buena y otra mala, un tu separado de un yo, ni energías separadas entre ellas, sólo hay Vida inteligente siendo Vida.  Vida que ya ES, Vida que ya sucede, Vida que se vive a sí misma a través del organismo corporal. La mente ignorante tiene la osadía de querer poseer el regalo de la Vida al hombre, y de todo aquello que sucede quiere adjudicarse los méritos, ya sea de los sucesos, de los pensamientos y emociones, ya sea de los fracasos o de los éxitos, siempre sintiéndose el centro del universo, pero diga lo que diga la mente, el problema es ella que ha hecho un circo de esa divina Eseidad, jamás es un problema lo que en verdad somos.  

 

La Ignorancia quiere cultura, así que va a la escuela, después quiere ir a la universidad, pero siempre quiere más y más, imita y copia, lee libros y explora en lo preestablecido, organizado y conocido, en lo que ya ha salido a la luz, le asusta lo desconocido, la inteligencia del no saber. Busca y rebusca del boca en boca, porque cree que ha venido a triunfar. Más tarde se casará porque cree ser media naranja e imagina que necesita un hombre o una mujer para complementarse o para sentirse feliz, después querrá tener hijos porque la ignorancia cree o imagina que los hijos la harán muy feliz. Si no dispone de medios, firmará una hipoteca para conseguir sus metas, después se separa de la mujer o del hombre y le queda la hipoteca por pagar, tal vez tenga más hijos con otra pareja, la cuestión es crear problemas; si no le funciona lo profesional que cree ser y la vida conyugal idílica que imagina poseer, más tarde se hará religiosa o viajará por el mundo, pero seguirá imaginando, imaginando e imaginando con la dualidad al poder, todo dividido en dos, creerá que debe hacerse espiritual, más santa o más buena, rezará, implorará o meditará, buscará alguna política para apoyar alguna tradición o alguna cultura organizada, porque solo puede apoyar el drama eterno y sin fin de la división, lo organizado y preestablecido, pero jamás podrá reconocer que es ignorante, ya que la misma ignorancia que cree ser inteligente, es lo que más se lo impide, es lo que más infeliz hace al hombre.  La ignorancia al poder no puede ver ni comprender que es ignorante, por eso es ignorante y por eso debe trabajar duro o con el sudor de su frente, y, además, debe rezar, suplicar o implorar porque está desterrada del paraíso eterno, al no ver que el paraíso eterno y la felicidad sin causa que tanto se anhela, no se ha movido de la Presencia del Ser, es lo que en verdad somos. La ignorancia prefiere llamar karma, camino, cruz o destino a los problemas que ella misma inventa, antes que arrodillarse en intimidad para rendirse al Ser, antes que tener que reconocer la propia gilipollez. De ahí que la especie humana siga con la ignorancia al poder que se hereda de generación en generación, porque hay que ir más allá de la mente ignorante que divide la vida en dos, si queremos ver y comprender con total claridad que sólo la Vida lucida puede triunfar y devolvernos el paraíso eterno que no hemos dejado de Ser. La ignorancia siempre crea los problemas pero no lo quiere reconocer, así se pasa la vida, estudiando, imitando, rezando, meditando, implorando, leyendo, analizando,  psicoanalizando, copiando, investigando en lo organizando y preestablecido, para solucionar los problemas que ella misma está creando y recreando, ignora que no puede proporcionarte las auténticas soluciones, lo que más se anhela. La Vida es de nadie y se vive para nadie, ya está liberada de todo y de todos, por completo además. A cada instante es feliz el auténtico Yo Soy. La Vida está completamente evolucionada, no necesita que le busquemos ningún sentido o propósito, ni evoluciones culturales, porque no necesita satisfacer logros personales, ni territoriales, ni tradicionales, ni familiares, no necesita metas de ninguna clase, siempre ha estado presente, no se ha movido de la Presencia del Ser, del auténtico Yo.

 

Y, ¿sabes lo que le sucede a la ignorancia al poder? Prefiere creer o imaginar que los telediairios, las redes sociales, los vecinos, los amigos, los libros, las enseñanzas duales, las tradiciones familiares, las políticas, las religiones organizadas o los períodicos... dicen la verdad, y a los ignorantes  como ella, que se han rendido a la sabiduría infinita del Ser, los imagina más ignorantes que ella misma, sigue llamando cordura a la más profunda enfermedad, y llama locura al vivir en lo desconocido, con la sabiduría innata del no saber, pero feliz. La ignorancia ve a la ignorancia allá afueta, separada de ella misma, todo lo ve allá afuera, sin reconocer que ha inventado, ha soñado,  ha creado y ha recreado el drama eterno una y otra vez.  Con lo cual, no tiene tiempo ni remedios para atender los problemas que ella misma va creando, por eso la Vida se los mantiene delante de las narices, a ver si algún día se le hace evidente a la especie humana que mantener la ignorancia al poder que cree ser inteligente, la imaginación al poder, solo conduce al drama, a la más profunda ceguera, enfermedad y esclavitud. La ignorancia y la imaginación que cree ser algo o alguien más inteligente que la Vida, nos nos puede proporcionar otra cosa que no sean problemas para apoyar el drama, es la más profunda enfermedad del hombre. Sólo la Vida inteligente y lúcida, que es el milagro sin fin, tiene soluciones a todos los problemas de la humanidad.

 

La especie humana, al querer ser más perfecta, más inteligente, más sagrada y más divina que la Vida original que ya sucede inteligentemente y magistralmente sin prisas y sin pausa a través del cuerpo, ha estropeado y ha pisoteado el milagro eterno de la Vida, ha hecho un circo necio del bien y del mal, para complacer a la mente inmadura e ignorante que comercializa con la existencia, solo para complacer la imagen del falso yo, lo que ha inventado la mente, un algo o un alguien invisible que intenta poseer al hombre para hacerle sentir su esclavo, cuando debería ser al revés. El organismo corporal, simplemente es la herramienta que utilizamos para hacemos conscientes de nosotros mismos a través de todo y de todos. El cuerpo no es el auténtico Yo Soy, no hay nadie en el cuerpo, todo está más allá del cuerpo y del relato intelectual que divide la Vida en dos.  

 

La energía divina del hombre es la visión, es ese ver y comprender espontáneamente, más allá del intelecto, más allá de la mente posesiva que personaliza lo que ve, mucho más allá de los ojos humanos. La visión de EsoQueES, es lo único que acaba con la energía ignorante y posesiva del hombre al poder, dado que recoge todas las energías femeninas y todas las masculinas separadas entre ellas y las re-coloca en el centro del Ser, para que sean vistas por igual tal como son, hasta que se fundan en UNA, para la realización del auténtico Yo.

 

 La visión lúcida pasa desapercibida a los ojos del hombre, es espontánea, inteligente, natural e impersonal. La visión ignorante de todo ser humano, mire la vida por donde la mire, sólo verá el fascinante espectáculo exterior separado del espectáculo interior, un caos, el drama, porque todo lo ve con los ojos del organismo corporal, con lo que la mente reinterpreta para fines personales. La ignorancia, lo único que hace es que el hombre viva con miedos a la Vida, a lo que en verdad UNO ya ES.

 

Aquí mismo, sólo hay Vida viviéndose a través de ese organismo corporal, pero es que además hay otra cosa preciosa, la Presencia Constante e inteligente del Auténtico YO que no has dejado de Ser, que ve la Vida tal como ES, mucho más allá del mundo aparente del ilusorio yo por el cual te has tomado. El mundo que imaginas allá afuera no existe tal como lo imaginas, no es real, solo es el juego inteligente al que juegas, es un espectáculo fascinante de Luz y Amor que te está llevando de la mirada ignorante a la mirada lúcida, hasta ver la Vida tal como ES, que no tiene nada que ver a como la imagina o la reinterpreta la mente que te separara del auténtico YO. Siempre y para siempre sólo hay SER, el Yo Soy. Si no hay imaginación al poder, no hay mundo aquí por el cual uno deba temer o sufrir, no hay un tu separado de un yo, puesto que el relato personal solo sucede en la cabeza. Aquí no hay relato personal que impida al auténtico YO. Simplemente hay Yo Soy.  Vida siendo Vida.

 

Al auténtico YO, a la Vida que en verdad somos, no le sucede nunca nada, nada de nada, siempre está presente contemplando la propia manifestación. Podríamos hacernos todos unos cuantos guiños, ya que todos somos lo mismo, en el fondo todos ya lo sabemos, sabemos que el sufrimiento es opcional, puesto que únicamente sufre el pobrecito e ilusorio yo por el cual nos tomamos que no existe, no el auténtico YO. La mente ignorante y posesiva hace sufrir al hombre para intentar adueñarse de la existencia. Por eso cualquier mente hipnotizada sirve para que cada uno se busque hasta re-encontrarse, o no, pero de manera íntima e intransferible, sin ayudas externas.

 

No podemos reencontrarnos hasta que la mente no se rinde al Ser, hasta que no dejamos de buscar en el exterior, para que se le quiten a la mente los falsos poderes y las falsas libertades que imagina tener.  Sólo hay que estar abierto a la posibilidad de recuperar la visión, todo lo demás, ya sucede sin más, sin lucha, sin sudor, sin esfuerzo o control, sin muerte además.

 

Para bien o para mal, TU, al igual que yo, al igual que él, has hecho siempre lo que has querido, no has dado un  paso en balde, porque nuestros organismos corporales los conduce la Vida, el auténtico Yo Soy, lo que en verdad somos más allá de la mente que lo ignora.

 

La Vida pasa desapercibida al hombre, porque la mira con los ojos de la ignorancia, con los físicos. LA maravilla eterna es invisible a los ojos humanos, está siempre en el epicentro del Ser. Nada ni nadie está separado del auténtico Yo Soy,  En realidad, yo soy Tu. Tu, siempre es YO, todo es el auténtico YO SOY. Nada ni nadie está separado entre sí, todo es aparente, excepto el YO. La Vida está siempre presente, la mente del falso yo, siempre cabila o vacila con pasados inexistentes, con problemas de toda índole para futuros expectantes, jamás está atenta desde la lucidez, siempre soñando con lo que fue o será. La Vida que tu eres, que yo soy, que él es, simplemente sucede sin más, sin que tengas que buscarle problemas para encontrarle soluciones. En la Presencia del Ser, ni sentido debes buscarle a la vida, ¿qué problema hay ahora mismo, o qué sentido y poder tiene ¡esto! si no se lo das? Si la mente ilusoria se rinde, lo ves todo tal como ES, nada que ver a como uno lo imagina. No existe nada más maravilloso que dejar de imaginar el más allá,  pasados y futuros, y ver que el paraíso eterno es lo que somos, nada que ver con lo que ven los ojos físicos que nos llevan a imaginar lo que no es.

 

Cuando uno reconoce profundamente que ignora la vida tal como ES, porque le cedió todo el poder a la ignorancia para vivir con lo que no es, identificado con la mente ilusoria que divide la vida en dos, y reconoce profundamente que no sabe vivir tal como todos nos merecemos vivir por derecho innato, se rinde al Ser, para que le devuelva la visión de EsoQueEs, puesto que es a lo máximo que puede aspirar la especie humana para la liberealización de la mente, hasta la realización del Yo. No debe cambiar nada de nada precisamente, porque todo es la propia manifestación hasta llegar al Ser.

 

¡¡Gracias!!!