Vida inteligente, sin sentido y sin propósito.

 

 

Si no es para vivir sin miedo, ¿qué sentido tiene la Vida? o ¿qué propósito queremos encontrarle, si no es para vivir asumiendo la totalidad del Ser en la Unidad?

 

Ninguna ola es más o es menos inteligente que otra. Ninguna ola es menos o es más digna de océano que otra, ni ninguna  sabe más o sabe menos de océano que otra. Ninguna ola debe mantener en el olvido su auténtica naturaleza original, ni debe idealizar o soñar para buscarse un océano mejor. Ninguna ola debe dirigirse a ninguna lugar distinto al que está porque ya está siendo conducida e impulsada, ¡siempre! a la perfección y sin error. Ninguna ola bebe purificarse, rezar a un océano inventado, ni debe liberarse o meditar para encontrar el auténtico océano, no debe buscar su otra mitad en otra ola para sentirse completa. Así como toda ola ya es el Océano, todo y todos es ¡SER!

 

No hay un método ni una práctica, ni una meditación o un rezo ideal para abordar la dualidad humana ni para la liberación de la mente hipnotizada. Nadie puede dar lecciones de vida a la Vida lúcida. ¿De que nos sirve idealizar una vida mejor a la que se nos regala a cada instante? La Vida es la inteligencia máxima que nada ni nadie puede, pudo o podrá superar; se vive a sí misma, se experimenta a sí misma, se busca a sí misma y se reconoce a través de todo y de todos. La Vida siempre dice Si al momento presente, siempre nos está empujando a todos, a cada instante, a ir hacia adelante sin interrupción, en cambio la mente dual, siempre suele negar y retar el instante presente, siempre dice no a lo que ES. Todas nuestras ideas preconcebidas que tenemos sobre la Vida, todos nuestros sistemas de creencias, todas nuestras dudas sobre el bien y el mal, es lo que oculta la verdad inalcanzable de la Vida. Lo que ES, no se puede aprender, enseñar, imitar, copiar o plagiar, ni verbalizar.

 

No hay oscuridad, hay ausencia de Luz. La ignorancia simplemente es ausencia de claridad. No podemos contarle a la ignorancia que el amor lo simplifica todo, y puede con todo, porque no lo entiende, no lo comprende. El amor siempre está presente, el desamor siempre está ausente. No podemos decirle a un científico que todos sus estudios, que todos sus esfuerzos en investigación no han servido de nada, porque la dualidad no le permitirá ver que todo simplemente es un auto recordatorio, un juego inteligente para el entretenimiento de la mente humana. La Vida inteligente ya se sabe, ya se reconoce, y por decirlo de alguna manera lo tiene todo pensado, mucho antes de que la mente humana pueda pensar.

 

Es frustrante para la mente ciega que idealiza ser necesaria o imprescindible, pero más vale que uno se frustre cuanto antes, que tardar toda la experiencia, para acabar viendo que todo suceso, sea el que sea, sucede igualmente, piense lo que piense la mente, investigue lo que investigue o explore lo que explore.

 

Un diminuto sistema de creencias, o un diminuto punto de vista dual sobre el bien separado del mal, no puede comprender que el hombre jamás podrá ni ha podido encontrarle un sentido o un propósito a la Vida, puesto que no hay nada que uno deba comprender para Vivir sin miedo. Sólo hay la Nada, de la cual emerge todo, sólo hay Vida inteligente siendo vida, a cada instante, sin nadie que deba detenerse o avanzarse, puesto que todo está en perfecto movimiento sin ser propiedad de nadie.

 

Todo instante presente es inevitablemente espontáneo, es atómico, y nadie pudo, puede o podrá moverlo, retenerlo, enseñarlo, aprehenderlo o poseerlo, no se puede poseer, así pues, cuanto antes se vea que la Vida es de nadie y se vive para nadie, y que no busca metas, senderos, sentidos o propósitos, ni evoluciones culturales, antes se puede dejar el sentimiento de culpa y de posesión atrás, para abrirse a la segunda oportunidad, que no es otra que poder vivir sin miedo al miedo.  

 

Yo solo soy Vida, tal como yo soy, Vida, que sin relato del bien y del mal en la cabeza, simplemente es Presencia que permite y consiente que la Existencia sea exactamente tal como ES.

 

No tenemos elección a ningún nivel, siempre es ahora, siempre es hoy, siempre estamos contemplando el instante presente; no vamos jamás a alguna parte ni a ningún cielo, siempre estamos en la casa del auténtico YO, siempre, siempre.

 

Todo personaje tan solo es un sueño hipnótico de amor. Como personas, simplemente estamos siendo vividos y soñados por la Vida inteligente, jamás podemos dar ni un solo paso sin la Vida.

 

No somos los sucesos ni los pensamientos, somos ESE al que le suceden las cosas, Ese que todo lo ve, Ese que todo lo escucha, Ese que todo lo intuye.

 

Recuperar la visión, el don de ver y comprender espontáneamente las cosas tal como son, es recuperar el paraíso, lo que en verdad somos más allá del falso yo que la mente ha construido de si misma, por el cual nos tomamos cuando olvidamos lo que en verdad somos.

 

Todo y todos, todo, todo, todo…. es un único SER, y a cada uno se le regala la misma invitación ¡siempre presente! que la acepta o la rechaza para pedir su segunda oportunidad. Simplemente se ve o no se ve que sólo hay UNIDAD ¡SER!

 

 

¡¡Gracias!!