Una metáfora para reír.

 

Reírse de uno mismo es la mejor de las terapias que te pueden suceder en la Vida. 

 

Por un momento, imagina una colmena de abejas obreras. Imagina que cada abeja tuviese que copiar información para ser la más inteligente en recoger el néctar, que se pusiese a estudiar duramente, a rezar o a meditar para ser la más espiritual en su desarrollo, que estudiase una carrera para que su inteligencia innata sea la más brillante e impoluta, que trabajase duro para ganarse una vida en propiedad o que buscase evolucionar culturalmente para ser mejor que las demás obreras, imagina que se autoimpusiera ser la más en todo, ya sea para ganarse un título, un éxito, la aprobación y los aplausos de sus compañeras y sobre todo de la abeja reina. ¿Te imaginas lo que podría suceder? Sería un caos, en lugar de ser lo que ya son, que ni etiquetas necesitan para su desarrollo y para su inteligencia innata como Ser, dejarían de regalar una de las labores más hermosas y perfectas que ofrecen a la madre naturaleza para que se sostenga, por sí misma, gracias a ellas y gracias a todos los seres sensibles y liberados de la creación.

 

Si el aparente planeta en el que vivimos, enferma o se autodestruye no es por los seres sensibles y liberados de la madre naturaleza, es por el drama eterno de la mente humana, totalmente insensible, inmadura, cobarde y esclava de sus prejuicios, que por querer ser alguien a toda costa, cueste lo que cueste, inventa tal caos y tales barbaridades como crear separación con todo.

 

Imagina un rebaño de ovejas. Imagina que cada oveja tuviese que hacerse consciente de sí misma, con un montón de etiquetas y un lío de palabras, imágenes y conceptos heredados, imitados, copiados o preestablecidos sobre la separación, que viviese con todo un ruido metidito en la psique, creando así división entre el bien y el mal. Para ganarse la simpatía del pastor, tal vez empezaría por auto exigirse o, tal vez, querría ser la mejor o la más libre del rebaño, quizás pensaría en ser la más guapa, la más lista, la más inteligente, la más elegante o la más iluminada del rebaño, tal vez, trabajaría duro o competiría para convertirse en modelo, tendría peleas con otras ovejas para ganarse una vida, o pensaría tales burradas o tales barbaridades como las que suele pensar la mente humana cuando se vive sólo informado o cuando hay hay necedad para ser algo o alguien importante a toda costa, porque no sabría ni lo que dice ni lo que piensa, mantendría en el olvido lo que en verdad es y así se estaría buscando sin saberlo. Si la oveja no ve que todo discurso personal e intelectual es un auto recordatorio para evidenciar que no hay nadie en la Existencia, tal vez enfermaría o necesitaría psicoanálisis. Por ejemplo, imagina la sagrada familia de conveniencias que estuviese auto-impuesta y organizada en las relaciones entre ovejas: tal vez, contaría: yo soy nieta de aquella oveja que me enseñaron en un papel llamado fotografía, así que debo imaginármela, y de aquel carnero que me contaron que se fue a la guerra, pobre abuelo, que ni conocí, pero sé lo que sufrió cuando murió porque me lo contaron; yo soy más feliz que tu; yo soy más desgraciada que aquella que triunfó; yo he sido madre antes que tú, así que sé más de maternidad y de hijos;  ese carnero es mío, bien mío, es hijo de mi propiedad;  soy hija de aquella oveja que no me hace caso, con lo cual no sabes lo que significa que no te hagan caso; soy hermana de aquel carnero que me ignora, no veas lo que significa tener un hermano que te ignora; yo soy gorda, yo soy flaca, yo soy limpia, yo soy sucia, yo soy esto o yo soy aquello, yo soy rica, yo soy pobre, yo soy alta, yo soy baja, yo soy un sinfín de etiquetas, tales como sobrina, prima, secretaria, campeona o barrendera, la última o la primera de la fila, yo soy más lista que tú, yo soy menos inteligente que tú, yo soy más iluminada que tú, tu eres más iluminado que yo, yo soy más, yo soy menos que tu, yo estoy aquí y tu estás allá, todo está separado de mi consciencia, yo soy así o asá, siempre separada de tu luz, de la de él y de todo…. Al cabo de cierto tiempo, tal vez pensaría, como no sé ni lo que soy, y el cuerpo empieza a darme señales de que algo no funciona, tal vez me he perdido algo, así que voy a leer aquel libro que me aconsejaron, después aquel otro que le ha funcionado a aquel carnero que dice ser maestro del mundo, voy a imitarle, o voy a imitar a otras ovejas que están mejor que yo, voy a buscar ayudas externa a mi, voy a hacer psicoanálisis porque estoy segura que encontraré una receta mágica para ser y para vivir;  me han dicho que debo hacerme religiosa o espiritual, así que voy a inventar sacerdotes o maestros iluminados, voy a imaginarme dioses, fantasías, o santos de luz, voy a empezar a rezar, sí voy a meditar, voy a retirarme del rebaño por una temporada, voy a hacer sacrificios duros a ver qué sucede,  si no, no puedo reconciliarme con mi madre, ni con mi padre, ni con mi cuñado o mi hermano porque los veo allá afuera, separados de mi;  si no lo consigo el pastor me castigará; -si las cosas no salen tal como me las contaron, soy muy mala, algo raro está pasando en mi. Y, tal vez, seguiría; las cosas me salen bien, las cosas me salen mal, debe ser un castigo o un karma eso que me sucede; que bien o que mal está todo en el rebaño, pero a mi todo me va en contra o todo me va a favor.  Más o menos así es como funciona la psique humana cuando no reconocemos lo que somos o cuando no hay la visión lúcida y natural de las cosas, de LoQueES, y a eso, precisamente a eso de no ver ni admitir la realidad y la totalidad, ese no ver que todo, todo, tanto lo que nos contamos, como lo que nos cuentan, es un auto recordatorio que no le sirve a nadie, solo sirve para despertar la consciencia. A esa negación del todo, a esa separación, se le llama profunda ignorancia o profunda arrogancia, para no tener que reconocer no soy nadie, no sé nada de nada de lo desconocido, ni tengo que saber nada del pastor que ya nos conduce, ya nos cuida, ya nos ama, ya nos atiende y ya nos protege a todas a la vez. He ignorado que mi única función es ser la que ya soy, mi único cometido es permitir que la vida inteligente se viva a sí misma a través de mi, y mi única meta es vivir en Presencia, había olvidado mi verdadera naturaleza. 

 

 

Suerte que los seres de la naturaleza no deben hacerse conscientes de sí mismos. Esta inmensa Luz para hacernos conscientes a través de todo, sólo se nos regala a los seres humanos, pero no para que vayamos perpetuando el mismo drama eterno de la separación, el de creernos una pobre ovejita que vive sin su pastor, no estamos cruzando la propia oscuridad para que sigamos perpetuando el drama del bien separado del mal, porque siempre hay lo que ES; ni para que sólo dediquemos todos nuestros esfuerzos a investigar para alargar la vida de la herramienta corporal, porque no somos el cuerpo ni los pensamientos, somos el Ser Absoluto, el pastor que conduce todo su rebaño (personajes) a informarse con el mismo pasto, día sí y día también, para adquirir un conocimiento, dado que de noche todo el rebaño descansa en el mismo hogar o corral.

 

Toda la metáfora del mundo y yo, es para que redescubramos lo que en verdad somos, nuestra verdadera naturaleza o luz original, para que apoyemos el milagro eterno de la Luz en el que ya estamos todos siendo vividos a la perfección, sin más. Cuando uno se sabe obrero, oveja o herramienta de la Vida, se funde con su Pastor, puede ir de la mano del Ser Absoluto, para hacerse consciente a través del apoyo de todas las ovejas, de todo y de todos, de que únicamente hay Ser Absoluto, Presencia. Lo que menos importa es si uno come la misma información que come el rebaño popular, si come del pasto que come un grupo de dos, de tres, de cuatro o en solitario, al final, como ovejitas que creemos ser, todas entramos y salimos del mismo corral o encierro; y si una ovejita se escapa o huye a la hora de entrar, no deberíamos preocuparnos porque el Pastor del rebaño ya se ocupa de mandarle al perro guardián, adiestrado únicamente para esta función, para que no se quede a solas en la oscuridad de la noche y pueda descansar junto a todas las demás. 

 

Tantos libros, evoluciones culturales, religiones organizadas, tantos conceptos populares, imágenes y postales, tantos falsos maestros visionarios, iluminados y santos inventados, tantas ideas o creencias preconcebidas sobre la Vida para vivir sólo informados sin conocimiento de LoQueS, con dualidad y  con la creencia absurda de ser alguien, no ha hecho otra cosa que enfermar la psique humana, y esa idea o creencia de ser una ovejita que puede gobernar al Pastor, algo o alguien que puede mover la vasta inmensidad del Ser, es la que más caos ha reproducido a la aparente humanidad. Ya estamos siendo vividos, guiados y conducidos en todo momento sin libre elección, todos a la vez, como el resto de seres vivos de la madre naturaleza, siempre en el mismo instante de eternidad, sin otro destino que no sea vivir en paz, con sensibilidad y harmonía desde la Presencia del Ser, desde donde todo transcurre sin prisas, sin pausa, sin metas absurdas, sin aplausos por nada ni nadie, sin éxitos o fracasos ilusorios, sin rezos inútiles, sin luchas o esfuerzos, sin sacrificios o sudores, sin que tengamos que contratar un seguro de muerte para la Vida, porque sólo muere la herramienta, no la Vida que somos, sin un dios inventado o sin un más allá, ya somos el paraíso eterno, ya somos lo que más buscamos. Cuando uno lo ve, siente vergüenza ajena por no haberlo visto antes, y lo único que se le permite hacer es compartir este conocimiento inherente a todos, sabiendo que no sirve de nada, pero ya no se inmiscuirse en el mundo de la imagen.

 

Imagina por un momento, si se acabasen las prótesis, los hospitales, los psicólogos, las cirugías estéticas, todas las industrias farmacéuticas, todas las supuestas barbaridades clandestinas que aparentemente, sólo aparentemente, han sido y son consentidas por el inmenso amor incondicional que nos tiene el Ser Absoluto a todos, que nos lo consiente y nos lo regala todo, imagina si se acabase el New Age y todas las religiones organizadas populares que únicamente sirven para establecer un orden en el mundo de la imagen, imagina que se acabase lo que sea para alargar la vida de la herramienta corporal,...  la sociedad humana, tal vez, sería muy dantesca, o tal vez no, lo que sí sería es muy saludable, sensible y natural, y la psique se convertiría en el elemento saludable, útil y práctico para el corazón inocente y puro de nuestro verdadero Ser, se viviría con placidez, liberados y con muchísimo más amor que teniendo que soportar el ruido caótico y dramático de la mente humana que se hereda de generación en generación. El verdadero amor es comprensión lúcida, lo demás, no es amor, es ruido y caos.

 

No es de extrañar que la Vida inteligente, la que en verdad somos más allá del personaje, cada cierto tiempo, invente un virus o lo que sea, para que sea visto y temido a nivel mundial, ante todo para la regeneración del planeta, pero sobre todo para que la mente humana se rinda y vea, de una vez por todas, que ni es nadie, ni tiene el libre albedrío, ni el poder que ha creído tener, ni sabe nada de nada de lo desconocido del Ser.  Hay gente que mira una imagen de un recuerdo o de un instante inexistente y dice: mira, este soy yo. ¿Cómo vamos a ser una imagen, una postal, una palabra, un recuerdo o algo que ya no existe? Incluso la imagen del espejo de un baño, sólo es una imagen, no es lo que somos, no es Eso que la ve.  Todo es energía, sí, todo es Luz, pero para el despertar de la consciencia, no para adormecerla más, dado que no somos personajes, Somos la Vida, la Nada y el Todo.

 

Reírse de uno mismo es la mejor de las terapias o de las medicinas que te pueden suceder en la Vida, cuando hay lucidez, porque todo este chiste cósmico de proporciones exageradas, el de creer ser algo o alguien que puede mover la inteligencia máxima, es una broma ignorante pero muy sensata, no creas que no, dado que nos protege de los ataques del mundo de la imagen, tal vez de muy mal gusto, pero es la que cada uno se gasta a sí mismo. El caos sólo le sucede a la mente que niega al Ser, al personaje por el cual uno se toma; a lo que en verdad somos, a la Presencia, que ya es consciente de sí misma, no le sucede nunca nada.

 

Lo que llamamos mundo tan solo es un concepto, una metáfora para reírse de uno mismo, dado que cada uno inventa un mundo a su manera, cada uno es el Pastor de un rebaño de ovejas distinto, y, lo más de lo más, es ver con lucidez que todo Es, pero, en realidad, al instante deja de ser. No hay ni un solo instante que se pueda poseer, enseñar o retener de ese viaje sin sentido y sin retorno hacia lo desconocido del Ser, porque el tiempo no existe, es una invención de la mente humana que vive una ilusión. Sólo hay Presencia, todo lo demás, no existe.

 

Cuando uno acepta la llamada de su corazón, para ver la propia película con la ayuda de la visión de LoQueEs, hasta reconocer su luz original, ya no tiene que cargar con la mochila ni con la cruz de nadie, sólo faltaría, cada uno tiene su propia llamada, que la escuchará o la rechazará, pero hay que saber que sólo vive crucificado o con mochila repleta de mentiras o de información basura, aquel que se identifica con la mente que inventa el tiempo una y otra vez para personalizar la Existencia que es de nadie, es su forma de santificar la experiencia, dado que la mente cree ser algo o alguien muy importante. A un nivel muy, muy profundo, todos sabemos que somos la Vida, la Nada, de la cual emerge el Amor Incondicional del Ser, Todo. 

 

Todo, todo, todo, es un auto recordatorio, que si se sabe ir más allá de las  palabras, hay una resonancia para el corazón, dado que todos somos lo mismo.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!