Tu eres la Luz, simplemente reposa en Eso que Es , celebra tu derecho innato de ver la Vida tal como Es, y goza de la experiencia.

 

Todo existe en la Luz de lo que Es, y todo emana de esa Nada, del Silencio eterno que es la fuente de todas las cosas. En todo lo que se ve ¡está esa Eseidad! de la cual fluye el amor incondicional, el fundamento del Ser. Yo no veo nada diferente a lo que puedas ver tú, cuando ves lo que Es, la única diferencia que puede haber cuando el despertar se ha consumado, es que lo que se ve, es con claridad, está limpio, simplemente es lo que Es, ha desaparecido el peor enemigo llamado yo mismo que lo distorsiona. No hay absolutamente nada que no se genere desde el fundamento del Ser. Todo, absolutamente todo es sagrado, y cada uno de nosotros caminamos, hablamos y nos expresamos desde ESO que ES, que no es otra cosa que el paraíso eterno.  Y Eso que ES, no es una cosa de conocimiento intelectual, es el hecho de ver algo que está siempre ahí, siempre ahí, algo que ninguna mente humana puede atrapar, conocer o comprender, porque ESO que ES, es lo que somos, y ESO no ha venido nunca y nunca se irá, está permanentemente ahí.

 

No podemos acercarnos más ni separarnos menos de esta maravilla. Cuando el peor enemigo llamado yo mismo o el ilusorio yo  busca algo mejor que ESO que ES, se pierde la pista, se pierde de vista el fundamento del Ser. Lo que buscamos está en el mismo acto de buscar. Leyendo estás palabras, ESO que Es, está aquí mismo, totalmente gratis y accesible. ¡Esto! que lees es como Es, proviene de la fuente de todas las cosas. No existe ningún sí mismo separado de la Luz eterna, ESO ya está aquí. No hay absolutamente nada que buscar porque todo está sucediendo espontáneamente y magistralmente en el siempre aquí.

 

Aquí mismo no hay ninguna relación, porque la relación implicaría que hay dos luces, o que hay separación entre un tú y un yo, somos la misma Luz, el mismo instante vivo, el mismo hoy, el mismo momento vital y eterno. Entre tu y yo no hay ningún acuerdo ni ningún compromiso u obligación, simplemente sucede la Vida espontáneamente, siendo TODO exactamente lo mismo. Si se ha ido más allá de la ilusión del egocentrismo que separa, divide y excluye, ¿con quién me puedo relacionar ahora mismo? Todo es un auto recordatorio. No hay un allí, un allá o un más allá e incluso no hay un aquí. La Vida o la Existencia no es cuestión de tiempo, momentos, historias o relatos personales ni espacios separados, la Vida es Presencia consciente de sí misma, es Ser, es libertad absoluta dentro de esta espaciosidad acogedora y abierta que resuena en el interior de cada Ser. Si intento comprenderlo lo pierdo de vista, simplemente se ve o no se ve, se sabe o no se sabe.

 

Si constantemente estoy rechazando la invitación para verme y reconocerme a través de todo lo que me presenta la Vida, buscaré fuera de mi lo que jamás se ha movido de la Presencia del Ser. Cada vez que me identifico con el sueño hipnótico de ver separación con todo, riego el terreno del ilusorio yo, así voy regando la semilla de la ignorancia y de ver separación, y con eso el sufrimiento continúa y el rechazo a la plenitud. Pero cada vez que veo la naturaleza ilusoria de los pasados inexistentes y de los futuros inciertos, cada vez que contemplo el sueño hipnótico del ilusorio yo que me ha hecho creer que hay múltiples luces o múltiples vidas separadas de la Luz o de la Vida eterna que yo soy, entonces creo el espacio interior donde la plenitud puede crecer. No hay que tratar de combatir los miedos, luchar inútilmente contra uno mismo, simplemente hay que estar abierto a la posibilidad de verlos y observarlos tal como son, tal como se mueven, tal como se comportan, tal como me veo reflejado/a a través de todo. Pero hasta que no nos suceda la visión no hay manera de verlos, por eso uno tiene que implorar a esa Eseidad que le regale la visión.  Uno tiene que estar abierto a la posibilidad de enfrentarse a sus miedos, sin luchas ni esfuerzos, simplemente no rechazando lo que ya Es, y dejar todo tipo de búsqueda externa. Sin miedo al miedo uno puede vencer lo ilusorio, que es lo único que impide la plenitud.  La Vida es Vida dondequiera que uno esté, no incurre en error, y ninguna mente humana puede enseñarle a ser mejor de lo que ya Es. Todo es sagrado en la Presencia del Ser porque todo es Esa Eseidad.

 

Imaginar que la Vida me necesita para una evolución cultural, es uno de los tantos inventos de mi mente ilusoria, porque la Vida está evolucionada siempre, esté donde esté. Soñar que debo aprender de cualquier mente humana para liberarme de lo ilusorio, es otro invento de mí mente que quiere eludir el despertar, o imaginar que la Vida es cuestión de maestros y alumnos, de discípulos o maestros,  o de buenos y malos, es otra de las tantas y tantas invenciones de mi mente para eludir la plenitud del Ser.  

 

O me asumo en mi totalidad para poder liberarme del yo ilusorio que impide el despertar hasta recuperar mi derecho innato, o no me asumo para seguir santificando la experiencia con el sufrimiento inútil. No hay más, es así de simple. Sencillamente uno acepta o no acepta la propia invitación para reconocerse a través de todo. Una vez el despertar se ha consumado, todo sigue igual, simplemente nos invade una dulce libertad y una maravillosa plenitud porque se ha visto y se ha comprendido que la Vida es de nadie y para nadie. NO hay múltiples vidas, sólo hay UNA que ya está sucediendo magistralmente en el siempre aquí, en el siempre hoy, en el siempre ahora.  Sólo hay Esa Eseidad que nos abraza y nos ama a todos incondicionalmente. Una maravillosa obra de arte. Un milagro constante y divino que cuando se recupera el don innato, sólo se puede aplaudir y agradecer.

 

¡Gracias!