Un sin sentido maravilloso.

 

·         Cuando redescubres la auténtica naturaleza original, aparece un cielo en el que sucede una fiesta con fuegos artificiales; explota por los aires el individuo o ilusorio yo que uno ha creído ser.  En realidad, todo es un artificio, una metáfora, un sueño hipnótico de amor que sólo sirve para el despertar de la Consciencia. Cuando la Consciencia ha despertado lo único que hay es Ser, Presencia, Consciencia Pura, amorosa e inocente que ya es consciente de sí misma. Eso es lo que en verdad somos.

 

·            Tal como eres ahora mismo, aquí mismo, eres una expresión única, perfecta y adecuada de lo infinito de tu verdadero Ser. Nada debe cambiar, mejorar o empeorar. Estás siendo vivido a la perfección en el siempre aquí, en el siempre y eterno ahora. Estamos todos cruzando la propia hipnosis desde la eternidad e impersonalidad de nuestro amado Ser.

 

·         La Vida es impersonal y atemporal. Nuestra naturaleza original es un sin sentido y un sin propósito maravilloso que no se puede comprender desde la personalización, sólo se puede comprender o gozar cuando uno llega a la última comprensión. Lo único que se puede comprender es que no hay nada que uno deba comprender para que la Existencia sea vivida de una manera liberada, íntima, plena, calmada y gozosa, como siempre ha sido y como siempre será si uno no se separa de su eternidad, de la Presencia del Ser, desde donde todo fluye sin prisas, pero sin pausa. A todos nos sucede ese milagro eterno en el que ya estamos asentados.

 

·          Todos los pasos que aparentemente ha dado el organismo corporal hasta llegar aquí mismo, ya no existen, y todos los pasos que a partir de ahora pueda dar, tampoco existen. Nada existe del individuo ilusorio que uno imagina ser, estamos siempre en lo desconocido del Ser. Todo es un sueño, excepto la Presencia, lo que ahora mismo ya ERES.  Todos somos buscadores de algo, porque todos  buscamos lo que ya Somos.

 

·         Nuestra auténtica naturaleza no termina ni en las carnes ni en la piel, lo abarca todo, porque no somos el cuerpo que utilizamos como herramienta o como vehículo inteligente, somos Ser, una grandiosa Luz o Consciencia inocente y amorosa que no se ha movido ni un solo instante de nuestra eternidad, de la Presencia que ya es consciente de sí misma.

 

·           Si no escuchamos ni atendemos las señales que nos mandamos en el cuerpo desde lo impersonal del Ser, si no nos asumimos voluntariamente en el fuero interno, sufrimos inútilmente o aburridamente porque nos sentimos separados de la fuente de todas las cosas, creemos que somos lo que no somos.

 

         La mente construye una identidad falsa de ella misma, por la cual nos tomamos, e inventa un personaje o individuo ilusorio que es imposible que exista, dado que no somos una colección de imágenes, no somos unos recuerdos conceptualizados, ni unos pensamientos o sensaciones que vienen y van, tampoco somos un relato en la cabeza, no somos un nombre o apellidos, ni un género, no somos ninguna historia o metáfora personal, somos el Ser siempre Presente que permite que la existencia sea tal como ES ahora mismo, siempre tal como ES en el eterno ahora, en el eterno hoy.

 

·           Para la liberación de la mente hipnótica que niega y reta al Ser, porque la mente dual siempre inventará y creará el tiempo o la historia que no existe para retar al Ser, para comercializar con la Existencia o para separar o dividir los sucesos en dos, no podemos como individuos ilusorios, dado que un personaje ilusorio sólo es un personaje ilusorio, no puede ver ni conocer la perfección de la Vida en todo, no puede comprender la maravilla eterna de ese sin sentido. Un individuo ilusorio no puede ver que es ilusorio, con lo cual no puede mover ni un solo hilo, ni un solo punto ni una sola coma de su guion, hay que suplicarle al Ser siempre presente que nos regale la segunda oportunidad, la visión de Eso Que ES, porque si sucede es lo mejor de lo mejor, es lo único que nos devuelve nuestro derecho de nacimiento, la dulce libertad de vivir en la Presencia del Ser, como si uno decidiera... simplemente para ver y agradecer las cosas tal como son, con la forma natural de verlas, nada que ver a como las imagina la mente. La visión de EsoQueES es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos.

 

       No hay que saber nada para vivir en lo desconocido del Ser, ni hay que inmiscuirse en el mundo de la imagen de nadie, porque para saber gozar de una Existencia liberado, con paz y plenitud, sólo es un dejarse vivir, un dejarse sorprender, un dejarse llevar, pero sobre todo es un dejarse ser, porque nuestra única función es Ser, no tener, poseer o retener. La Vida o el Ser omnipresente, nuestra auténtica naturaleza, desde siempre y para siempre es de nadie y se vive para nadie, no necesita ayudas, ni necesita favores para tener buena reputación, ni para ser famoso o para tener éxitos o logros personales, no es propietario de cosas ni de nada, ni de hijos ni de padres, no es nadie, es SER y ningún concepto lo puede definir.

 

         Hay que ir más allá de la mente que personaliza la Existencia, si queremos comprender sabiamente, por los sentidos o por resonancia, desde el corazón Silencioso y Universal, inherente a todos, lo que el Ser nos quiere transmitir, dado que no somos ni los sucesos, ni los pensamientos, ni los personajes, ni las palabras, ni los decorados. Nada nos pertenece, somos simplemente SER,  Ese al que todo le sucede por amor a la Vida, ESE que vive sin sufrir y sin hacer sufrir. 

 

         Debemos volvernos humildes, simples y sencillos en el fuero interno, como niños, si realmente queremos madurar, para poder gozar de ese sin sentido maravilloso que se nos regala a todos, generosamente y gratuitamente.  La maravilla eterna de la Vida está siempre presente y se revela en el fuero interno, en cambio el individuo o personaje ilusorio creado por la mente ignorante, está siempre ausente fascinado por ese gran teatro ilusorio e inexistente. Sólo hay que ver, con lucidez, para comprender más allá de las palabras y de las imágenes, porque nada ni nadie tiene poder ni libre albedrío, como cree tener, ni para mover la vasta inmensidad de nuestro amado Ser, ni para cambiar, empeorar o mejorar la existencia o experiencia de nadie. Cada organismo corporal, ya tiene aceptada, profundamente, toda la experiencia.

 

          En realidad, a lo que en verdad somos, no le sucede nunca nada, ni sufre, ni teme, ni muere. Sólo sufre el ilusorio yo, el individuo inventado por la mente que ignora al Ser, sólo muere al falso yo por el cual nos tomamos cuando no hay lucidez, no lo que en verdad somos.

 

          La rueda eterna de la Existencia gira igual conmigo o sin mi, es más, el mundo que cada uno crea e inventa a su manera, no existe, es una bendita e inocente ilusión, que sólo sirve para despertar de la hipnosis a la que nos tiene sometidos la mente. No soy yo como Vida que soy que aparezco y desaparezco en el mundo de la imagen, es el concepto mundo y todo lo que la mente dual inventa y reinventa de él, lo que aparece y desaparece en mi. Todo es un auto recordatorio. Somos una impresionante, grandiosa y amorosa Luz que nadie va a detener, porque es atómica, impersonal, incondicional y atemporal.

 

            Míralo todo como si fuera de la naturaleza de un sueño, con la visión de EsoQueES, y despertarás. ¿Por qué? Porque dentro de la UNIDAD, unos están fascinados apoyando el teatro del drama eterno de la separación y la división, para que aquellos corazones nobles que les sigan los pasos puedan despertar, puedan agradecer los dones y puedan apoyar el milagro eterno en el que ya estamos felizmente todos asentados. Somos la Vida, no personajes.

 

           Más allá del bien y del mal, hay un maravilloso y eterno hogar; nos vemos ahí, en nuestra eternidad. Todo ES, más allá de falsas bondades, de falsas espiritualidades y de las falsas santidades, más allá de acciones buenas y mucho más allá de acciones malas. Gracias por todo y por tanto. ¡Sólo el AMOR del SER puede con todo!