Conoceréis la verdad, y sólo la verdad os hará libres. (Palabras de la Unidad, firmadas con el nombre de -Jesús-)

 

Observa como este tipo de mensajes tan radicales, tan fulminantes, al ego ilusorio que personaliza la existencia, no le interesa en absoluto, prefiere que le hables de enfermedades, de las noticias de ayer, de sufrimientos, violencia o desgracias humanas que, aparentemente, sólo aparentemente, sucedieron ayer en el mundo, o prefiere irse corriendo en busca de ayudas para el día de mañana, en busca de supuestos salvadores del mundo, y si no los encuentra no te preocupes que siempre le quedará Esperanza Gracia que dice tener solución a todos sus problemas.  Resulta que el ego ilusorio crea los problemas y después no tiene ni idea de como resolverlos. ¿No hace gracia verlo así, tan descaradamente, con palabras tan fulminantes y radicales que emergen ahora mismo de la nada, que son de nadie y para nadie? Ya lo dijo la Unidad a través de Jesús. -Yo que os hablo de la verdad, CON LA VERDAD, ¿a mí no me creéis?  

 

Cada vez que acudas aquí, el ego ilusorio se siente incómodo, prefiere que se le hable de otra cosa, se siente más cómodo con lo anti natural, prefiere las enfermedades, los cotilleos, los chismes, los miedos, las guerras, las violencias, sus políticos o sus jugadores de fútbol, las historias o relatos para no dormir de sus gentes, e incluso prefiere los pánicos inexistentes, lo que imagina que ahora mismo sucede en el mundo.  Y ya ves lo que está sucediendo en el mundo. Leer ¡esto! es lo único que está sucediendo. Aquí el ego se queda con las manos vacías, sin nada, por eso no le interesa para nada este tipo de mensajes tan fulminantes y tan radicales,  sabe que será descubierto, sabe que tarde o temprano se le acaba el chollo, el chollo de reinar un sueño hipnótico para perpetuar un  drama sin fin, toda ilusión del mal, fruto de su más profunda ceguera e ignorancia.  

 

¿Sabes lo que crucificó a Jesús, en la parábola? Lo mismo que a todos, la más profunda ceguera e ignorancia de un mundo ciego y sordo ante la Vida, al que tanto amó, mundo que no pudo soportar palabras relucientes, revolucionarias, fulminantes y radicales que emergen de la Nada. Ese tal mundo que tu imaginas allá afuera, es un mundo ideal, porque en realidad no existe, sólo nos sirve para despertar de él, para resucitar en vida. En el fondo, muy en el fondo, todos lo sabemos que ese mundo en el que vivimos todos nos está ayudando a resucitar en vida, a despertar de él.  Quita ese tal mundo ahora mismo de la cabeza, quita tú relato personal sobre el bien y el mal ¡siempre ahora mismo!  y ¿qué queda?  Lo que ES ¿verdad? Lo ves, más allá de las palabras, ¿verdad?  Esa es la verdad inalcanzable que ninguna palabra ni ninguna persona por más iluminada que imagine estar, por más que lo intente, logrará definir, ni enseñar, ni alcanzar.  Sinceramente ¿tú crees que alguna persona que se siente el centro del Universo con su diminuto y particular relato sobre el bien y el mal, está capacitada para acercarte a la verdad inalcanzable?  Si la verdad inalcanzable ya está aquí mismo, siempre aquí mismo, si ya ES. Únicamente es el ego ilusorio el que no lo ve, no puede verlo porque no tiene luz propia. Ninguna persona, tampoco yo como persona, puede acercarte a la verdad inalcanzable, porque tú ya ERES ¡siempre! la verdad inalcanzable, ya Eres Eso que más buscas.  Lo que buscas, YA ES.  

 

Mira, en realidad no hay tal cosa llamada verdad ni tal cosa llamada mentira, siempre hay la maravilla eterna de lo que ES, lo inalcanzable, lo absoluto e indefinible, lo que no se puede enseñar, definir, copiar, imitar o heredar, la Luz más fulminante, maravillosa y la más radical de todas, el AMOR de todos los amores.  El ego ilusorio lo crea la unidad, le sirve para despertar de él, pero al querer apropiarse de su creador no le interesa para nada sentirse observado o que lo veas tal como se comporta, por eso te hará lo indecible para que no le veas, porque ignora que lo que más anhelas recuperar es ESO que ES ya en ti, ESO que ha estado ¡siempre! delante de las narices, o detrás empujándote hasta que dejes de buscar fuera de ti.  Únicamente, ¡únicamente! puede trascender la ilusión de esa mente dual, caótica y ruidosa ESO que ES ya en ti, nadie más está capacitado para trascender la mente caótica y ruidosa que no tiene luz propia, que no hace otra cosa que estar a la espera de un mal, encantada regocijándose con la más profunda ceguera e ignorancia, con el drama eterno sin fin.

 

En mi rendición, tuve que reconocerme como la persona más ignorante del mundo mundial, no he podido reconocer otra persona tan profundamente bien, ni tan íntimamente o lucidamente mejor, me he visto como el mayor desastre mundial,  vaya una calamidad, pero jamás dejé de confiar ¡sin condiciones! en ESO que ES ya en mí. Ya podían decirme lo que me decían, ya me podían aconsejar como se les antojaba, yo seguía confiando sin saber y profundamente en ESO que ES en mí, porque en el fondo, muy en el fondo, siempre supe que había algo más maravilloso que todas esas gilipolleces heredadas, aprendidas, imitadas y copiadas de ese tal mundo dual con el que creí ciegamente. Siempre supe que había algo más divino que todas esas estupideces que nos contamos los unos a los otros para perpetuar el sentimiento de propiedad en el cuerpo, sentimiento que únicamente se adjudica el ego para sufrir y a hacer sufrir inútilmente; porque cuando encuentras la verdad inalcanzable, esta LUZ inmutable omnipresente, ¿me puedes decir, qué o quién puede mover ESO que ES en ti? Ni los pensamientos pueden mover lo infinito, nada ni nadie ha podido, ni puede, ni podrá romper tanta maravilla impersonal sucediendo con tanta perfección, ni la muerte puede, porque ESO que ES no es cosa de egos recalcitrantes, necios, ciegos y sordos ante la Vida, muertos de miedo en el cuerpo, muertos ante la maravilla eterna de lo que Es. La Unidad no la mueve ni Dios, porque todo es Dios, incluso el ego ilusorio que personaliza la existencia, que nos sirve para trascenderlo, para ir más allá de él, es Dios. Todo es la Unidad que nunca ha venido y nunca se irá, es la única constante, inteligencia y fuerza que hay, todo sucede en la Presencia del SER.

 

Puedes conquistar a todo un mundo, puedes ganar muchísimo dinero, puedes tener todos los adeptos, los seguidores y los aplausos que necesita el ego, puedes tener mucho éxito y muchísima fama, eso sí todo efímero, pero si no sientes el abrazo eterno de ESO que ES ya en ti, si no sientes la felicidad sin causa eternamente presente, eres el más pobre del mundo mundial.  ¿De qué nos sirve conquistar un mundo ilusorio que termina junto con el organismo corporal, en la tumba? si para eso perdemos al Ser, la fascinante maravilla del vivir despierto, con un gozo y una alegría sin fin, sin sufrir y sin hacer sufrir. Al ego siempre la faltará tiempo, siempre creerá que le quedan cosas por decir y por hacer, en cambio cuando has recuperado la atemporalidad del Ser, ya todo está hecho, dicho, realizado y felizmente acabado, simplemente lo ves acontecer o manifestarse. En la Presencia, en esa impersonalidad y atemporalidad de la Vida, cualquier escrito que suceda, es un suceso más, sin sentido y sin compromiso, como cualquier otro, un entretenimiento para la mente, nada más.

 

Es la Unidad la que ahora mismo te está empujando a despertar, es la Unidad la que habla a la Unidad que tú ERES, no soy yo como persona. Como persona no soy más que un sueño, un relato imaginario en el tiempo que no existe, un sueño de amor que me sirvió para despertar de él, como lo es el tuyo, el suyo o el de cualquier otro buscador idealista y soñador, que si suplica la liberación de su mente, la Unidad se lo ofrecerá encantada con muchísima más facilidad de la que imaginas.  Todo sueño de amor es divino si vemos que únicamente nos sirve para despertar de él; de lo contrario, si creemos que el sueño es real, que los ayeres y los mañanas son más importantes que el eterno día de hoy,  se convierte en un apoyo más para el drama eterno sin fin, sirve para la Ley de los opuestos, tan justamente y divinamente organizado con tal de mantener el orden de ese maravilloso caos mundial vigente en la Consciencia de Unidad, un sufrimiento inútil cuando lo ves todo más allá del teatro. Para quienes CONFÍEN INCONDICIONALMENTE en recuperar la visión de ESA única verdad inalcanzable, y lo dejen todo en manos del creador de la Vida, están a un paso de ver el mundo tal como ES, porque sólo podemos verlo a través de la verticalidad luminosa del Ser que es de nadie y par nadie, ahí es donde se halla la visión lúcida de la UNIDAD.   

 

Sólo la maravilla eterna de lo que ES, es nuestra salvación, nada y nadie más lo es. Así que no te dejes impresionar por los milllones y millones de aparentes Santos Tomás que hay en el mundo, que para ver tienen que poner el dedo en la llaga, pero ya nadie te podrá dañar cuando el despertar se haya consumado porque nada te dolerá. Tampoco te dejes manipular o persuadir por egos ilusorios y manipuladores, aunque se hagan llamar papá, mamá, hijo, hija, esposo o esposa, papa de roma, cura, futurólogo, científico, cabalista, espiritual, amigo o maestro, simplemente mentén FE INFINITA, SIN CONDICIONES en ti, en los sucesos de tu día a día, no te anticipes ni te demores, únicamente mantente ahí, en esa intimidad, en la simpleza de esa Nada, a la vera del Ser siempre presente que te abraza y te acoge a más no poder, sólo Él puede entregarte la llave que abre la puerta del auténtico paraíso eterno, que es lo más ordinario del mundo, pero a la vez es lo más divino y extraordinario que hay. No debe cambiar nada de nada en absoluto, puedes ser tal como eres, simplemente debes mantener FE SIN LÍMITES en ESO que ES ya en ti, nada más, ya todo se va revelando, ya todo se va viendo, ya todo se va comprendiendo, ya todo va sucediendo a la perfección. SER NADA es lo más maravilloso que hay en la Vida, porque de pronto lo recuperas todo, todo, todo, todo, todos los regalos, todos los dones y todas las gracias más extraordinarias de la Vida. Sólo cuando eres nada te fundes con el auténtico YO, un milagro eterno sin fin. Desde ahí, ves que cada cosa y cada ser es la Unidad, amor incondicional de un único Ser, el de todos y el de nadie. En ese lugar sin lugar, que está más allá de la mente personal, más allá de nuestros cuerpos, del espacio, del tiempo, de las palabras y de las imágenes, mucho más allá del bien y del mal,  puedes encontrarme tal como soy, ahí te sé feliz y te veo tal como eres, como el auténtico Yo Soy.

 

Mira, nuestro auténtico Ser, jamás contempla y abraza lo que ya sucedió o lo que esté por suceder, solo contempla y abraza lo que ya está sucediendo, nada más. No hay dos en mí, ni en ti, sólo hay Unidad. Yo, al igual que tú, soy el auténtico Yo SOY. Cuando lo veas lucidamente, simplemente ábrete a  la liberación de esa mente para recuperar tus dones, ábrete a vivir sin pizca de miedos metidos en el cuerpo. Estamos siendo vividos por la Vida, y eso es un dejarse llevar y un dejarse sorprender en lo impersonal, porque jamás hemos sido personas como hemos creído ser. Estamos siempre viviendo un milagro sin fin.

 

Más allá de las palabras, más allá de la persona, con todo el amor del mundo para ti, porque tanto tu como yo, no hemos dejado de Ser lo mismo.  

 

¡¡Gracias!!