Un fascinante artista de Vida, llamado Yo Soy.

 

Cuando uno se ha fundido con el auténtico Ser, con el Yo Soy, a lo que menos teme es a los pensamientos, a las sensaciones, a las palabras y a las imágenes, porque se ha dado cuenta de tan espectacular y fascinante obra teatral llamada “mi vida” o “yo vivo o tengo una vida”, ha redescubierto que todo es aparente, ¡todo! excepto la Nada, donde hallamos la Luz de la Presencia y el auténtico Yo Soy.

 

Hay muchos artistas en el mundo aparente, que ya saben que cuando les sucede el arte, sólo les sucede, todo aparece de la Nada. Podríamos decir que mientras están creando les desaparece esa sensación de yo soy una persona  que vive en el cuerpo, saben que allí no hay nadie, puesto que hay algo más allá de los pensamientos y del cuerpo, saben que la obra simplemente sucede o se está materializando sola porque se han fundido con el auténtico  Yo Soy. Sin embargo, cualquier artista que no haya trascendido la mente ilusoria que personaliza la existencia, desenvolviéndose en lo cotidiano, sigue sin ver que toda la creación del Universo, del Mundo o del Cosmos, ¡todo! sucede espontáneamente, sin que nadie esté haciendo realmente nada, podríamos decir que no hay ni que pensar, los pensamientos creativos suceden espontáneamente. Toda la experiencia ya está realizada y pensada, mucho antes de que la mente ilusoria pueda imaginar, reinterpretar o personalizar. Por eso, en todos estos escritos que surgen de la Nada y que intentan explicar de indefinible, insisto tanto en decir que lo que pretenden transmitir es que lo más maravillosos que le puede suceder a uno es ser Nada, perder el sentimiento de propiedad, puesto que es de la única manera que puedes fundirte con lo absoluto, con el auténtico Yo Soy. Sólo siendo Nada, lo tienes todo, puesto que pierdes todo temor a la vida y a la muerte, todo miedo a las experiencias dolorosas, y todo miedo a los pensamientos que vienen y van, a todas las palabras y a las imágenes; simplemente desaparece el sufrimiento inútil porque ya no hay nadie en el cuerpo. LA VIDA ya se manifiesta magistralmente, sin tener que pensarla para dirigirla o controlarla.  Cuando ha desaparecido el sentimiento de propiedad, sólo queda Vida siendo Vida.

 

Lo más fascinante de todo es redescubrirlo por uno mismo, porque cada uno juega al mismo juego de la separación, pero este redescubrimiento es íntimo e intransferible. De ahí que haya tantos y tantos falsos profetas aparentes en el mundo aparente, ¡sólo aparente! que, al no haber trascendido la mente ilusoria por el pavor que sienten a ser Nada, se comportan como Santo Tomas; ven un cuerpo, ven unos escritos apareciendo, ven unas imágenes o unas palabras y siguen creyendo que en el cuerpo hay una persona, un yo personal, algo o alguien que hace lo que sea para ellos, no se dan cuenta de la imagen falsa que ellos mismos han construido en la mente para mantener el sentimiento de propiedad o individualidad; todavía siguen identificados con el relato de la mente ilusoria que no hace otra cosa que personalizar la existencia; por cierto, un relato que nadie puede ver, puede tocar, puede imaginar o puede comprender, porque en realidad ese relato tan personal y tan exclusivo es de nadie, no existe más allá de la mente ilusoria, nadie puede palparlo, tocarlo o comprenderlo, simplemente es una reinterpretación de lo que ya ha sucedido o de lo que uno imagina que sucederá, de lo que no ES. Lo que ES, no puede ser fotografiado, ni se puede retener, ni se puede enseñar o comprender, simplemente ya ES, ya sucede espontáneamente porque ya se está manifestando y ya se está realizando. Cuando la mente personal deduce, todo ya está realizado.

 

Cuando la mente percibe la impersonalidad de la Vida, que es cuando se rinde, ya se coloca en su lugar, entonces se convierte en una herramienta útil y práctica de la Vida, en realidad se convierte para el uso impersonal del auténtico Yo Soy. Deja de concentrarse en el sufrimiento colectivo de la humanidad y deja de pensar en la muerte, porque se ha dado cuenta que en el cuerpo jamás ha habido un “yo” simplemente deja de identificarse con el dolor emocional y físico, ya se vive con amor y saludablemente, simplemente se vive por el amor a la Vida, por ese grandioso artista llamado Yo Soy. Por cierto es el mismo YO SOY para todos los gustos y para todas las edades y razas, es el mismo YO SOY de todos los personajes habidos y por haber, pero la invitación para redescubrirlo es íntima, sucede cuando uno deja de buscar fuera para ser distinto a como Es.

 

Si yo, como persona, me adjudicase un mérito que jamás he tenido, un poder que tampoco se me ha dado, o una libertad infantil, la de creer o imaginar que puedo mover al auténtico Yo Soy, te aseguro que las palabras me darían miedo, porque sería esclava de mis propias palabras; pero al haber visto que sólo es un juego magistral e inteligente de Luz y AMOR al que jugamos todos para realizar al YO, ya no temo a ninguna palabra, ni a ninguna imagen, ni a ninguna enseñanza dual aparente en el mundo aparente, ni a ningún personaje. Ya no puedo temer a nada de lo que sólo aparece y desaparece, porque el auténtico YO SOY es la única constante que hay. Nos tememos a nosotros mismos cuando creemos que el relato es real, cuando no vemos nuestra verticalidad, lo que en verdad somos, así es como nos convertimos en esclavos de las palabras y de las imágenes, de los pensamientos y emociones, porque al personalizar la existencia, al intentar gobernar a ESO que ES con un falso poder que jamás nadie ha tenido ni tendrá, lo único que hacemos es permanecer en un sueño hipnótico, que no tiene nada que ver con la realidad, con la maravilla eterna de lo que ES.

 

La Vida es Arte, y el artista es el de todos, no sólo es artista de unos cuantos que se hacen llamar sabios, santos, maestros, iluminados, inteligentes o espabilados.  O te arrodillas ante tanta magnificencia, ante tanta obra de arte sucediendo magistralmente a través de ti, para redescubrir el artista, o te arrodillas para rezar inútilmente contra sufrimientos y muertes ilusorias. Que no te hagan comulgar con ruedas de molino los aparentes que no quieren aceptar la propia invitación para redescubrir que todo es la Unidad, no te dejes engañar por los que quieren permanecer ciegos ante la Vida, ante el auténtico Yo SOY. Son los que ya les encanta seguir sin ver el pavor que tienen a redescubrirse, a ver lucidamente que sus ideales o creencias son ilusorias, siguen manteniendo pánico a la Vida, por eso aparentemente, sólo aparentemente, no soportan a los aperentes valientes y revolucionarios, deben seguir comportándose con apariencias de cobardes. Todo es aparente para que pueda verse la Vida más allá del falso yo. Quien no se asuma tal como es en su totalidad, le es imposible ver que ¡todos! podemos vivir enamorados de la existencia como el primer día, por supuesto si imploramos deshacermos o liberarmos de la ilusión de ser persona, hasta fundirnos con el Ser.  

 

Te puedo asegurar que lo que suele ser tan popular, está inundando de falsedad, de cobardía y de infelicidad, porque la verdad inexpresable no la puede soportar cualquier apariencia de imbécil que prefiera lo ilusorio, para ser algo o alguien muy importante dentro de un mundo aparente, sólo aparenre, lleno de ilusorios personajes. El mundo no existe, lo que llamamos mundo son apariencias que vienen y van en la Consciencia, son apariencias que intentan definir una inmensidad. ¿Dónde ves a ese tal mundo ahora, siempre ahora? Todo es aparente. Cuando lo ves con total lucidez, ya nada ni nadie puede dañarte porque te has fundido con el auténtico Yo SOY, un grandioso artista creador de toda la manifestación de Vida apareciendo y dasapareciendo a través de ti.  Simplemente y llanamente Yo Soy este instante vivo, tan completo, tan vital y realizado, no soy nada más.

 

El Yo Soy está en todas partes, en cada instante de Vida, en cada escena y en cada situación, simplemente tengo la suerte de ver, contemplar, agradecer y aplaudir la propia manifestación. Te aseguro que el auténtico Yo SOY tiene muchísimo sentido del humor. Cuando te sientas preparado implora que te libere de esa mente ilusoria, con su abrazo eterno, con su infinita ternura, con su eterno amor y con su absoluta protección, pide que te libere de la persona por la cual te has tomado, del falso sentimiento de propiedad, puesto que es lo único que impide que puedas recuperar la Presencia de Vida, el gozo de estar vivo, siendo, sin más. No debe cambiar nada de nada, sencillamente ser la Presencia que permite que la existencia sea tal como es, sin tener que imaginar como debería ser.

 

Si un caballo creyese que es un caballo con personalidad propia, sería un personaje muerto viviente, sufriría inútilmente con la horizontalidad del tiempo y un relato personal que inventaría todos los días.  Si creemos ser personas, no salimos de las pobres palabras aprendidas o del mundo aparente, así es como uno vive condenado a sufrir inútilmente, sin ver la verticalidad, la atemporalidad de la Vida y la maravilla eterna de lo que ES. El auténtico Yo Soy es un grandisoso artista, que lo único que quiere regalarnos es alegría infinita y buen humor. 

 

 Mira, en realidad, yo soy tu mismo.

 

¡¡Gracias!!