Todo está bien.

 

Incluso un caracol puede enseñarme a amar la Vida.

 

Honra lo que en verdad eres. Anímate a vivir sin promesas que nunca se cumplen, e inclínate intensamente y apasionadamente en tu intimidad, para verte y reconocerte tal como Eres, para vivir sin sufrir en lo desconocido. Estima, respeta y glorifica cada escenario presente de tu película, tus sentimientos más profundos, tus dudas, tus miedos, y todo resentimiento que el ego pudiese hacerte sentir. Porque la única certeza y la única verdad que hay en la Vida, es que nadie posee la certeza ni la verdad. En realidad, tu duda y tu incertidumbre serán tus eternas amigas, tus cómplices y compañeras de viaje para hallar la seguridad, porque lo único que no cambia nunca es el movimiento constante y el cambio atómico de la Vida inteligente, y ni siquiera puedes estar seguro de que más tarde o de que mañana lo veas.

 

No intentes perdonar antes de tiempo todo lo ya acontecido, primero porque no hay nada malo ahora mismo aquí, ni en ti, ni en nadie, no hay nada que perdonar, y segundo porque no puedes forzar lo que no esté sucediendo. Es más, todo está bien. ¿Conoces por qué les cuesta tanto perdonar a las personas o por qué parece ser tan complicado verse y reconocerse a través del mundo, a través de todo y de todos? Porque el perdón es inherente a todos, a todos por igual, instante a instante, y nos hace reconocer que somos inocentes ante la misma mirada inteligente e inmensamente amorosa de la Presencia de la Vida, nos hace ver que, si perdonamos todo lo ya acontecido, es la pérdida del ego que quiere gobernar para retener el sufrimiento, es el desapego de lo que impide amarnos tal como somos, porque el ego no quiere perder el falso poder ni la falsa libertad, no puede hacerlo por sí mismo, simplemente lo necesitas para ver que no eres el ego por el cual te has tomado.

 

El ego siempre es un soñador, prefiere señalar a alguien para echarle la culpa, prefiere lo viejo, arcaico y caducado, algo o alguien a qué culpar de su caos e infelicidad, porque no quiere que veas que no somos el ego por el cual nos tomamos. El ego no puede reconocer ese estado de pura inocencia de nuestro verdadero Ser, y ese es el único problema que hay, porque todo lo demás ya está aconteciendo perfectamente bien, instante a instante, ya está en movimiento y en manos de la fuerza más inmensa que hay, en manos del Amor.

 

Cuando ves al ego apegado a los recuerdos, a las historias y a las imágenes, cuando lo ves muy de cerca, te das cuenta como se creyó todas las mentira que le contaron, como se lo tomó todo como suyo para auto adjudicarse los méritos de todo, como tomó la hipocresía humana como cierta, entonces es cuando se deja de pedir y de suplicar tanto para uno mismo, como para el mundo que es creación del ego, porque es cuando puedes perdonar realmente y puedes empezar a disfrutar de lo que sucede y se nos regala. Tal vez, la multitud de regalos diarios que nos ofrece la vida, de manera generosa y gratuita, para el ego sean pocos, porque está acostumbrado a pedir, a pedir y a pedir, a poseer, a poseer y a retener, más, más y más, cantidad de cosas superficiales, cantidad de libros o películas para estar sólo informado, cantidad de apegos tradicionales, culturales y familiares, todo para sufrir, para sentirse poderoso, pero la paz profunda que nos sucede en la intimidad, que permanece en el corazón, llega sólo cuando uno acepta el cambio y el movimiento constante de la vida, cuando llega el placer de dejarlo todo cada noche, como si el mañana no existiera. Ese mantener el deleite de dejarlo todo atrás en manos de la Vida inteligente, como si no hubiese existido lo ya acontecido, es empezar de nuevo cada día, y, sólo así, uno se cura de un dolor si se presenta, porque ya no importa padecerlo, ya no hay apego a él, tiene el mismo derecho a ser el dolor, como lo tiene el placer. Finalmente te das cuenta que la Vida no es mala, ni sirve para comprenderla, ni para evoluciones culturales, ni para tradiciones arcaicas,  sirve para sentirla, para verla tal como Es, para agradecerla y gozar de su inmensa belleza en la intimidad.  Entonces es cuando te das cuenta que todo está bien, no hay ningún mal que esté operando en el Universo, ni en ninguna parte, el único mal que hay es cederle todo el poder al ego que vive hipnotizado, apegado a su propia ilusión.

 

Cuanto más espacio les ofrezcas a tus sensaciones, a tus emociones, a tus pensamientos, para que todo se mueva, cambie y fluya libremente en tu Ser, menos serás controlado y poseído por el ego, y cuando más en la intimidad lo hagas, cuanto más honres lo que en verdad te sucede, más te darás cuenta de todo lo que no eres, ni el ego, ni el pensador que intenta poseerte, ni la persona por la cual te has tomado, Eres Ese al que todo le sucede para amar la experiencia tal como fluye, tal como sucede, instante a instante.

 

Si me inclino ante la confusión, ante el resentimiento, ante el miedo y la duda que haya podido crear la mente, hallo el Silencio inteligente, inherente a todo y a todos, que me proporciona valor, ánimo y seguridad, porque lo mire por donde lo mire, lo comprenda por donde lo comprenda, el corazón totalmente puro e inocente, siempre presente, tiene razones inteligentes y de sobras que el intelecto no entiende ni entenderá jamás, siempre está dispuesto a acoger y a abrazar todos los problemas que haya podido crear el ego, hasta liberarlo, para fundirse en una sola luz. Esa es la auténtica religión, religar mente con corazón.

 

Excluyo toda falsa espiritualidad, conserve el aspecto o la apariencia que sea, se autodenomine santa, despierta, visionaria o iluminada. Devuelvo a esa maravillosa Nada, toda religión y toda enseñanza hipócrita y dual que siga alimentando el drama eterno de la separación. Desecho todo aquello que nos separa de nuestra vulnerable inocencia, de nuestra delicada sensibilidad y de nuestra frágil humanidad, porque excluir lo que uno siente para hacer sentir culpables a los demás, para no admitir lo que verdaderamente uno siente o somos, para no aceptarse realmente, es el comienzo de toda violencia, de toda guerra entre gentes, entre pueblos o naciones, de todo odio para mantener la inhumanidad y la insensibilidad al poder, tanto en el interior como en el exterior.

 

Hay que ser una luz para uno mismo, si se quiere realmente recuperar la segunda oportunidad, el derecho de nacimiento, porque nadie sabe nada de nada de la vasta inmensidad del Ser, ni nadie debería atreverse a darle lecciones a tan divina y amorosa Eseidad, porque nadie posee ni retiene la verdad inalcanzable. Nadie puede caminar con los pies de nadie, nadie puede escuchar con las orejas de nadie, nadie puede oler con la nariz de nadie, nadie puede degustar los alimentos con la boca de nadie, ni nadie  puede intuir por nadie. Nadie debería atreverse a ojear la sensibilidad de nadie para comercializar con ella, ya que nadie está capacitado como cree estar, ni puede sentir por nadie en la intimidad, la totalidad. Hay que aprender a caminar en profunda soledad, sensibilidad e intimidad, con el bálsamo del amor incondicional y liberador del Ser siempre presente, que nos susurra como una melodía en el corazón, por todas partes. Cambiando uno, cambia el mundo, porque todo y todos es lo mismo. Todo y todos es un auto recordatorio, que se comparte por amor a la Vida, ya que todos merecemos recuperar la inocencia aparentemente perdida, y el don de ver y comprender la Vida por los sentidos.

 

Aquí mismo, ahora mismo, así, tal como Eres, tal como sientes, tal como piensas, tal como escuchas, tal como intuyes en tu intimidad, eres una expresión única, perfecta, irrepetible y adecuada de lo infinito. Ahora mismo Eres Ese que, conscientemente o inconscientemente, acoge y abraza la totalidad. ¡Siempre ahora mismo, hay la Nada y el Todo! ¡TODO ESTÁ BIEN!

 

Todo lo que tengas que ver con total claridad, lo verás, sin esfuerzo alguno y sin gafas incluso, porque no es nada externo a ti, ni nada intelectual. Y lo que no tengas que ver, no lo verás, ni con rezos, ni con esfuerzos, ni con sacrificios, ni con mil libros, ni con gafas. No le busques ninguna explicación lógica a la Vida, porque no la encontrarás ya que no la necesita, es una pérdida de energía total querer encontrarle una meta, un sentido o un propósito. Todo està perfectamente bien en lo infinito y desconocido del Ser. La Luz amorosa de la Presencia es la única constante que hay.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!