Hay que ser nada para recuperar la visión del Todo. No puedo darte ninguna explicación del porque sucede la difusión de estos mensajes, porque en realidad no son para lo personal, ni yo misma puedo darme una explicación,  sucede la difusión sin más, simplemente se comparte algo que todo ser humano busca pero que en el fondo ya se sabe, aunque se mantenga en el olvido, porque cada uno busca fuera de sí lo que está dentro de sí, la maravilla eterna de lo que ES, la felicidad sin causa que nadie ha podido encontrar fuera, porque todo está en uno mismo, por supuesto, mucho más allá de lo ilusorio y personal. En lo personal podrías decir: -pero esto ya lo leí, la verdad es que ¡esto! jamás ha sucedido antes ni jamás va a suceder después.

 

Cuando comprendí que la última comprensión para la realización del auténtico Yo, es comprender que no hay nada que uno deba comprender intelectualmente para asumirse tal como Es, para ser libre y feliz, simplemente permití que ese suceder constante de la Vida sucediese sin más, sin exclusión ni división, dejando de ver frontera o separación entre tu y yo. Únicamente puedo decirte que se difunden estos mensajes de la Vida porque tratan de comunicar una enseñanza que es universal, puesto que está liberada por completo de enseñanzas, religiones o políticas. La Vida está absolutamente liberada y evolucionada, no necesita en absoluto ser enseñada ni ser más especial, ni más grande, ni más divina de lo que ya Es, no necesita perseguir glorias personales porque no precisa nada de nadie, no pretende ser más noble ni más perfecta de lo que ya Es. Precisamente, dentro de nuestras supuestas imperfecciones, en nuestra auténtica rendición, cuando vemos que como personajes jamás lo conseguiremos, podemos hallar la perfección absoluta de la Vida, la maravilla eterna de lo que en verdad somos.

 

Cuando uno asume sus vacíos internos, sus silencios, sus decepciones y frustraciones, su más absoluta desnudez y pequeñez, acontece algo maravilloso que no se puede definir ni explicar porque, aunque se intente comunicar lo que todos somos y lo que todos más anhelamos encontrar, siempre nos quedaremos en el intento, hay que ir más allá de las palabras y quedarse sólo con la resonancia, con el fondo del mensaje. Aquí se le comunica algo a tu sabiduría innata, que en el fondo ya lo sabe todo, aquí se intenta hacer recordar algo que está en el olvido. Aquí para nada se le comunica este mensaje al ego soñador y personal, porque lo único que hace cualquier ego soñador es hacerte viajar en lo ilusorio, haciéndote creer que está en posesión de la verdad, y la verdad inalcanzable no la tiene nadie, ni la posee nadie, no se puede enseñar ni retener, simplemente sucede y se revela a sí misma, magistralmente, en el siempre aquí y en el siempre ahora.

 

Ahora mismo, aquí mismo, puedes ver más allá de estas palabras, si quieres, puedes ir más allá del ego ilusorio que personaliza lo impersonal. ¿Quién hay aquí mismo?  ¿Hay alguien más que esté al otro lado de la pantalla? ¿Hay un tú separado de un yo, aquí mismo? ¿Quién ese yo que está leyendo estas palabras?  ¿Dónde y cómo ves al que tiene la mirada puesta en lo que ahora mismo está aconteciendo? Entonces si te puedes ver a ti mismo, leyendo estas aparentes palabras, no eres el que está leyendo, ni eres las palabras, eres el observador. ¿Qué es Eso de ti que observa? ¿Quién es ESE que está siempre más allá del personaje o del cuerpo? Por qué ya te habrás dado cuenta que el cuerpo, sólo es un cuerpo. ¿Ves un tú, un yo o un él en el cuerpo? ¿Te ves separado de ¡esto! ahora mismo?  ¿quién sería ese yo separado de un tú o de un él? Averigua si puedes alcanzarlo. ¿Dónde aparecen las formas, ahora mismo, dónde están las apariencias del mundo ahora mismo? ¿Puedes impedirlas o dirigirlas? ¿Dónde sucede la Vida ahora mismo? ¿Dónde suceden los aparentes demás, en el siempre ahora mismo? ¿Puedes controlar o cambiar esas apariencias que suceden en la Consciencia? ¿Hay separación entre tú, yo, él, ahora mismo, siempre ahora mismo? ¿Puedes mejorar o empeorar la existencia? ¿Hay alguien que esté en posesión de la verdad aquí mismo, siempre aquí mismo?

 

Alguna de esas preguntas, por supuesto no tiene respuesta lógica. La Vida es ilógica, está realizada y la puedes ver muchísimo más allá de lo intelectual. Ahí esta la trampa del Ser humano, quiere y pretende verla  intelectualmente, pretende personalizar la impersonalidad de la existencia, y desde siempre y para siempre la Existencia es ilógica e impersonal. La Vida es más un asunto de amor incondicional con la existencia que un asunto de razones lógicas e intelectuales. Hay que ir más allá de lo intelectual si queremos evidenciar lo que en verdad somos, ya que no hay nada por lo que uno deba sufrir ni hacer sufrir.

 

La Vida no tiene ningún sentido ni ningún propósito, no lo precisa, está absolutamente realizada en el siempre ahora, sucede divinamente en el siempre aquí; ese misterio divino de la existencia es su absoluta y eterna belleza, porque está ¡siempre! realizada y liberada, no está esperando en otras partes, no espera nada de nadie, ni que se piense mejor ni que se sienta algo maravilloso,  lo consiente todo, por supuesto,  es incondicional, por eso mismo no precisa que devengamos seres más especiales ni más buenos o más divinos, ya somos divinos y completos tal como somos, ¡siempre! porque somos expresiones únicas de esa infinita sabiduría, de esa única y basta inteligencia que sucede espontáneamente tal como la vemos suceder en la naturaleza, con un ritmo de extraordinaria belleza. El mundo en el que vivimos, el mundo aparente, está absolutamente equilibrado, aunque nuestra mente no lo pueda ver ni comprender.  La Vida que en verdad somos, no precisa satisfacer necesidades personales porque TODO, absolutamente Todo es la Vida que ya está sucediendo perfectamente, aconteciendo espontáneamente y magistralmente en el siempre aquí, en el siempre ahora, mucho más allá del tiempo y de la historia personal, es atemporal, neutral e impersonal. 

 

Lo que Es no hay nada ni nadie que deba o pueda cambiarlo, ni debe ser distinto. Ningún ser humano ha podido ni podrá dirigir o impedir ese suceder constante de la Vida. Nuestra verdad inexpresable se revela a sí misma, constantemente, no precisa ser más hermosa ni necesita ser embellecida por nada del mundo, ni por nadie. La Vida es de nadie y para nadie. Cuando esto es visto y comprendido con total lucidez, uno se relaja y se abandona en la paz profunda del Ser, es acogido por la libertad absoluta de la Vida, y amado por el amor absoluto. Entonces todas las respuestas a tus preguntas, surgirán de esa Nada, del Silencio eterno que tu ya eres, puesto que es tu auténtica naturaleza, sabiduría que nadie puede, ha podido ni podrá entorpecer. Nadie está capacitado para darte lecciones de vida porque nadie está vivo para enseñarte a vivir, ni para dar lecciones de vida a la Vida. Nadie puede enseñar ni ayudar a ser lo que uno ya Es, al menos no deberían aleccionarte en nada. Lo infinito que tú eres lo sabe todo, lo es todo, y jamás te ha abandonado, siempre está en el lugar en el que te sucede la Vida, porque más allá de la falsa creencia de ser un personaje o un ilusorio yo, con poder de elección, eres lo infinito, Vida sucediendo magistralmente en el siempre aquí, en el siempre ahora. ¡Bienvenido al hogar!  En la Presencia del Ser, con la visión de Eso que Es, te fundes con el Amor incondicional que fluye constantemente y espontáneamente a través de ti, puesto que en ti hay el auténtico amor y el auténtico hogar, La Presencia del Ser. 

 

Cuando lo ves, con total lucidez, no sabes si reír o llorar, lo cierto es que esa especie de broma cósmica que nos gastamos a nosotros mismos, sólo nos sirve para ver que la Vida, lo que en verdad somos, jamás ha dejado de ser felicidad plena, felicidad sin causa. Puedes dejar el sufrimiento para siempre cuando la mente se ha liberado por completo, ciertamente, si lo ves con la visión de la Vida.