Simplemente y llanamente.......

 

¿Cómo puedo explicarte con palabras e imágenes lo que nadie ha podido, ni puede, ni podrá explicar con palabras e imágenes?  ¿Cómo puedo decirte que no hay tal cosa llamada verdad ni tal cosa llamada mentira? ¿Cómo puedo explicarte que no hay un instante que sea mejor o peor que otro instante? ¿Cómo puedo aclararte que no eres ni bueno ni malo? ¿Cómo puedo transferirte o revelarte el auténtico YO SOY, si no has dejado de serlo? ¿Cómo puedo hablarte del Silencio eterno y sabio, de esa Nada maravillosa y divina, inherente a todos, si para hacerlo ya preciso palabras?

 

Cuando digo que nada ni nadie tiene poder sobre ti, si tu no se lo das, es porque he visto y he comprendido lucidamente que nada ni nadie tiene poder sobre el auténtico Yo Soy.

 

Para acercarte a la comprensión absoluta, a la visión, únicamente y sencillamente debes dejar de buscar fuera de ti para aceptar las cosas tal como son, debes dejar el mundo exterior en manos del auténtico Yo Soy, que no tiene nada que ver con los personajes que creemos ser, de lo contrario te irás recreando en la imaginación y en la ilusión, no saldrás del mundo del sufrimiento colectivo para la imagen, del mundo conceptual que tu mismo has creado basándote sólo en las imágenes, los conceptos y las palabras. Hay otro mundo esperándote, el real, el nuevo y reluciente, que no tiene nada que ver con la memoria colectiva de ancestros o fantasmas que vienen y van en la consciencia, que no tiene nada que ver con las metáforas o las historias que personalizamos, ni tiene nada que ver con los personajes autodenominados el nombre que sea y mucho menos tiene que ver con un más allá.  

 

El Silencio eterno o esa Nada y el Amor es lo que más anhelas recuperar, y sólo puede ayudarte el auténtico Yo Soy. ¿Cómo puede ayudarte un personaje, sea el que sea, si la idea de ser persona ya es lo que más nos aleja del auténtico Yo Soy? Cuando veas que todo es el Yo Soy en ti, te darás cuenta que jamás ha habido algo o alguien en el cuerpo, simplemente hay Consciencia de los pensamientos, de las sensaciones, del cuerpo, de las emociones y de todo lo que acontece o se manifiesta, pero es que además hay algo más, algo más divino, el AMOR, el auténtico amor, totalmente incondicional. Ese amor es inocente, es puro, es alegría infinita encarnada, es ESO que hay en ti que ve y acoge todas las cosas, incluso los conceptos, las palabras y las imágenes que aparecen y desaparecen en la cabeza.

 

Por ejemplo, un niño que todavía no es consciente del mundo conceptual de la imagen moviéndose en él,  sigue conectado a Eso que ES. Para él,  su mundo es papá y mamá, el biberón, la cuna o el chupete, pero no los ve como papá y mamá, biberón o chupete, lo ve todo como Ser, tal como ES. Él ES en todo, no se siente separado de nada ni de nadie, por eso no adjudica a nada ni a nadie un poder que no tienen, simplemente acepta incondicionalmente las cosas tal como son, porque no divide, no rechaza ni excluye nada, se sabe en lo que ES, lo ve todo, lo escucha todo, pero no tiene consciencia de lo que ÉL Es, del auténtico Yo Soy.  Cuando a ese niño se le empieza a decir que hay un tu separado de un yo, ya no ve al Ser, empieza a creer en los artículos posesivos que determinan propiedad y separación. A partir de ahí, su mundo ¡único e irrepetible! será imaginativo, totalmente conceptual y posesivo, creará el sueño hipnótico del ideal de vida, irá creando el sentimiento egoísta de propiedad para ser un personaje que vive separado de Eso que Es, y así irá pintando en su psique una línea imaginaria que separa el bien del mal, los buenos de los malos, los mejores de los peores, las verdades de las mentiras. Es así como la Unidad se divide en dos, juega al escondite magistralmente, porque ese niño jamás dejará de ser ESO que ES. Simplemente perderá la visión, se olvidará del auténtico Ser, y con eso lo que hará es sentirse incómodo con las sensaciones en el cuerpo, buscará en los conceptos y en las palabras de otros personajes, recetas, consejos y soluciones, pero no verá que lo imaginativo, lo dual y virtual genera más sentimiento egoísta de propiedad, sufrirá por ello porque es lo que más le separará del auténtico Yo Soy. Todo lo que irá heredando y se irá creyendo, todo lo almacenará en su psique que dividirá en dos, entre lo que está bien y está mal para él, porque les dará un poder a las imágenes y a las palabras que jamás han tenido ni tendrán.  Se buscará a sí mismo a través de las cosas, pero ya jamás las verá tal como son, las verá tal como las imagina, las deduce o tal como las conceptualiza,  su mundo será totalmente imaginativo, idealizado y soñador, lleno de palabras, historias, metáforas e imágenes heredadas, imitadas o copiadas, un mundo totalmente virtual, y al ser único y distinto a todos los demás, si sigue sin ver que es ilusorio, no puede reconocer que es totalmente ignorante de lo que ES, no puede ver la Unidad y la inocencia en la diversidad del único Ser.

 

Cuando la imaginación ya no está al poder, que es cuando uno ha visto al ilusorio yo, al peor enemigo llamado "yo mismo", se ha dado cuenta que lo ilusorio jamás puede hacerse consciente de que es ilusorio, entonces se rinde y permite que el auténtico Yo Soy le devuelva a su estado natural de Ser. Cuando sólo hay Ser, ya nada ni nadie tiene poder, porque ya no hay ni una sola imagen, ni un solo concepto ni una sola palabra, ni uno solo pensamiento que pueda mover al Ser, al auténtico Yo Soy, porque el auténtico YO, es ESO de nosotros que permanece en la verticalidad de la Vida, en el siempre aquí, en el siempre ahora y en el eterno instante presente, no lo mueve nada ni nadie, ni Dios, precisamente porque ESO que ES es lo que la humanidad llama Dios.  Todos los pensamientos pueden estar, pueden ser, puede bailar y moverse, pueden ir y venir, pero ya no tienen poder alguno porque uno ya no se identifica con ellos. Con lo cual no hay nada ni nadie que pueda ayudarnos a SER, simplemente es un abandono total al SER, es un dejarse abrazar por ESO que ES, un descanso absoluto en ESO que no se ha movido de la Presencia infinita del Ser. La Presencia, en todo momento, es consciente de sí misma, se va revelando y se va mostrando tal como ES. No se puede alcanzar, no se puede enseñar, no se puede retener ni comprender intelectualmente, no se puede ayudar, ya se está en ella, ya está despertada, ya somos lo que ES, porque simplemente TODO ya ES. Ahí es donde nos fundimos con el auténtico Yo Soy, porque únicamente, llanamente y ordinariamente Yo Soy este instante vivo, tan vital y maravilloso, donde la vida trascurre sin prisas y sin pausa, sin lucha, sin sudor, sin esfuerzo y con alegría infinita en el corazón.

 

Cuando uno deja de proyectarse en las enfermedades, en el drama, en la muerte, en el sufrimiento colectivo, en las metáforas tradicionales, novelas o historias, en las enseñanzas duales, en las religiones organizadas que ocultan la esencia de esta única y vasta inteligencia que nos sucede a la vez, porque siguen rechazadando y dividiendo a la Unidad o siguen sin trascender su más profunda ceguera e ignorancia,  cuando uno ya no necesita proyectarse en los sucesos de los telediarios, en las historias personales que se cuentan los personajes sólo para estar informados de lo que no Es, si uno va dejando las falsas ayudas y los falsos favores y ya no se concentra en las necesidades para la falsa imagen que tiene de sí mismo, la imaginación va remitiendo, va perdiendo poder, hasta desaparecer, entonces la mente se coloca en su lugar, se convierte en una herramienta útil y práctica que no entorpece para nada al Ser, al auténtico Yo Soy.

 

Lo único que puedo decirte, hasta donde yo sé y se me permite compartir, es que no le cedas el poder a nadie, porque nada ni nadie tiene poder sobre el auténtico Yo Soy.  Tienes que ir más allá de las palabras de este mensaje, porque únicamente puedes acceder a este conocimiento inherente a todos, con la resonancia, con lo que palpita en tu corazón. Recuerda que tu auténtico Ser es puro, es inocente y amoroso, jamás ha necesitado que sufras para encontrarlo, ni que pases por la noche oscura del alma, ni que implores gracias especiales, simplemente es un abandono absoluto a lo que ya ES, es un olvidarse de uno mismo, del falso e ilusorio "yo" por el cual te has tomado, simplemente es una confianza ciega con lo que no has dejado de Ser, con lo que ya Eres a cada instante. Tu verdadero Ser es justo, es amoroso, es inocente y puro, insisto en decir esto porque jamás ha sido un pecador, no quiere otra cosa para ti que recuperes la visión, la dulce libertad, la paz profunda, la alegría infinita y tu auténtico hogar. Ni todo el oro del mundo, ni todo el dinero del mundo, puede comprar tanta maravilla cuando uno ha recuperado la inocencia perdida del Ser.   Todas tus preguntas te las resolverá o te las responderá el auténtico Yo Soy, si permaneces con FE CIEGA puesta en Él. 

 

Una de las cosas que se ve con total lucidez, es que no se trata de vivir para cumplir años o para quedarse parasitado en un cuerpo, se trata de SER, con lucidez, con calidad y hermosura de Vida, no con ceguera y sufrimiento, con cantidad de años y miedos aburridos metidos en el cuerpo, con la profunda ceguera y enfermedad de siempre sin trascender. Despertar es perder todo miedo absurdo a la Vida, porque el tiempo no existe, sólo es un invento o una ilusión para poder regresar a la Presencia del Ser. Toda la historia que personalizamos no podemos mover ni una sola coma ni un solo punto, ha sido diseñada a la perfección, sin error, para el despertar de la Consciencia, nada más. La invitación para recuperar la visión lúcida, la forma natural de ver las cosas y de vivir, se nos regala a todos, ¡a todos!, es única e intransferible, que la aceptas o la rechazas, únicamente de ti depende, de nada y nadie más.

 

Este escrito se lo dedico, más allá de las palabras, a quien yo llamo "hijo" a través de esa Luz que habita en él, encontré mi salvación.

 

Simplemente y llanamente YO SOY, sin esfuerzo, sin lucha y sin sudor.

 

¡Gracias!