El Arte es Arte si no enmudece al corazón.

 

Cuando la mente se vuelve simple, entonces aparece el Amor.

 

La Vida es un sinsentido que saborea sólo aquel corazón noble que ha visto la perfección en la imperfección.

 

Sólo seduce el amor, todo lo demás deslumbra e hipnotiza a la mente.

 

Dejarse sorprender por los milagros ordinarios y renovados de la Vida cotidiana, hace que, de lo más vulgar, corriente o caótico, pueda emerger la flecha luminosa del Ser que lo atraviesa todo con amor.

 

Asombrarse de la Vida, incluso cuando no hay asombro, eso es el Arte del corazón.

 

Las pequeñas grandes cosas hechas con amor, no pasan desapercibidas por los sentidos.

 

El auténtico amor es comprensión, totalmente invisible a la mente que mira con los ojos humanos.

 

El Amor no es envidioso ni desea nada. Sólo hay rivalidad, rencor, codicia, deseos vanos, fútiles y profanos, si no hay auténtico amor.

 

La elegancia pertenece al corazón inocente y discreto, que tiene buen gusto incluso en el momento de despedirse para ir a dormir.

 

Únicamente desnuda el Amor, sólo cuando se puede hablar de corazón a corazón.

 

La originalidad no está en la mente que vive informada, está en el conocimiento del corazón puro e inocente del Ser.

 

Háblame de como se siente tu corazón, porque el Amor es el lenguaje universal, al que podemos llegar a entendernos y a reconocernos mejor.

 

Cuidado con la superioridad o la inferioridad, con acciones buenas o con acciones malas, porque el amor lo ama todo, y es muy, muy humilde y accesible a todos, ¡tanto! que no hay ni que comprarlo o buscarlo.

 

 El Amor sólo se percibe por los sentidos, únicamente resuena en el corazón.

 

Si no hay cosa más maravillosa que hablar de corazón abierto a corazón abierto, con Amor, o si no hay nada que decir que no sea mejor que el Silencio inteligente y sabio, inherente a todo, es mejor callarse.

 

El Amor no sabe que es Amor, por eso lo ama todo, absolutamente todo.