Sentir la plenitud del Silencio.

 

No hay ningún faro, en todo el mundo, que pueda iluminar la propia oscuridad, como sí lo hace la luz de tu verdadero Ser.

 

Quien vive de fuera hacia adentro duerme, quien vive de dentro hacia afuera despierta.

 

¿Qué es la auténtica espiritualidad? Es religar mente con corazón, de manera íntima y plena, hasta recuperar el Amor verdadero. Diríamos que es lo más simple y fácil que hay, porque se trata de vivir con la plenitud del Silencio sabio, es un Ser, es un Ver, es un vivir siendo una luz para uno mismo. Por ejemplo: si estás harto de las noticias, de los rumores, de los chismes, de los telediarios o de ruidos indecentes y populares, apaga el televisor, no te conectes o no te enganches a las redes sociales. Si estás cansado de tanto luchar, descansa y permanece atento, para ver lo que sucede a través de tu ser. Si no hay pasión para empezar algo nuevo, no lo hagas, continúa con lo que ya estás haciendo, o simplemente no hagas nada. Si no tienes ansias de escuchar historias o películas para no dormir, no hagas preguntas. Si no tienes ganas de hablar por hablar, no lo hagas, mejor quédate en silencio. Y si quieres hablar, primero escucha el Silencio qué le susurra a tu corazón. Si quieres anular una cita, hazlo. Si no terminas un pedido para hoy, no lo termines, ya sucederá en otro momento, o no, tal vez no deba suceder.  Si no sientes la necesidad de hacer lo que hace la mayoría, no lo hagas. Si no quieres ir corriendo en busca de recetas, no vayas, o si sientes ganas de hacerlo, hazlo. Si sientes un dolor y no quieres encontrar sólo informes, recetas o bisturís para curar sólo lo superficial, no los busques, simplemente permite que ese dolor sea, permite que baile en tu Ser, no te hará sufrir si permites que te enseñe algo sagrado y real de tu verdadero Ser. Si sientes dudas, eso no significa que estés mal, ¿Quién tiene la certeza o la verdad absoluta? Nadie.  Hazte amigo y confidente de la duda, ella te llevará a la seguridad, cuando sea que deba suceder. Que te ignoran, te rechazan o te lapidan injustamente, ¿y qué? ¿Tan importante es la opinión de aquellos que sueñan, de aquellos que les cuesta vivir en la luz, liberados y en la paz profunda del Ser? Si quieres vivir con lo viejo, con lo que ya se ha ido, no pasa nada, no te esfuerces, no te exijas perfección. Si fumas, no condenes al cigarrillo o al tabaco, ni busques culpables, simplemente fuma agradecido, tal vez, no tienes ni idea de lo que el tabaco viene a revelarte. Si quieres ser real, simplemente sé tal como Eres, permite todos los momentos, todos los cambios, todos los detalles y todos los sucesos, tal como son, y reposa en la refrescante espiritualidad del Silencio sabio de tu verdadero Ser, que es un susurro constante en el corazón. Tan espiritual es estar sentado en la taza de un wc, sintiéndote agradecido, como lo es estar sentado en una playa contemplando una puesta de sol. La gratitud es maravillosa, porque al final VES que todo, absolutamente todo, es un regalo.

 

La auténtica espiritualidad es celebrar la Vida hoy, sólo hoy, tal como sucede y tal como Es en la intimidad, es respirar y agradecer lo nuevo y refrescante del día hoy, para nada es rezar, meditar o subirse a una montaña con esfuerzo, lucha, sacrificio y sudor para hallar algo más bueno, más mágico, más divino, más espiritual o más especial que el momento presente, ni tampoco es ir en busca de maestros autodenominados visionarios, iluminados o expertos, para conseguir sólo cosas materiales o información para mis usos personales o para un mundo ilusorio que sólo es creación de mi mente, es un Ser, es un VER para vivir en la Luz de la Presencia, sólo con lo puesto, con las inclemencias del no saber, sintiéndote sensible tanto al dolor como al placer, pero siempre arropado por la sabiduría infinita del Silencio sabio que nos hace ver. La visión es lo que te va acercando al auténtico Amor, a la comprensión, ya que sin comprensión lúcida no hay amor verdadero, hay el concepto amor, un sucedáneo para mantener una vida dual e idílica, para temerte a ti mismo, para temer al Ser. No le cedas todo el poder a un gigante que sólo es un concepto que llamamos “mundo” ya que es lo que más nos hace imaginar que para vivir hay que sufrir, hay que ganarse una vida en propiedad o hay que tener una vida dura, con luchas y rezos para tener éxitos, que  hay que vivir con esfuerzos, sacrificios y sudores.  Si no llegas a ver el día de mañana, a ese tal mundo que crees que está allá afuera, separado de tu Consciencia, ¿le va a importar? para nada, en absoluto, porque, en realidad, no te necesita si no es para explotar la inocencia de tu Ser. Ese tal mundo es la propia ilusión, es un espejismo, es todo y todos apoyándome a VER, apoyándome a asumir mi totalidad, para ser real, hasta favorecer el milagro de la luz que no tiene fin, en el que ya estamos todos asentados. No soy yo que aparezco en el mundo, es el mundo, todo y todos, que aparecen y desaparecen en la Consciencia de mi verdadero Ser.

 

El mejor éxito que hay en la Vida es vivir plácidamente liberado, sin nadie que gobierne, explote o manipule la inocencia del Ser, porque todo, absolutamente todo, se mueve y cambia atómicamente, sin nadie que pueda gobernar tan divino misterio. Todo aparece de la Nada, para moverse, para después desaparecer, o regresar a Ella. Todo llega, todo pasa, todo cambia y nada permanece, ni ante tu mirada ni en tu Ser, nada es para siempre, excepto el Silencio inteligente y sabio, excepto la Presencia que ya es Consciente de sí misma.

 

Nadie te aplaudirá por quedarte exhausto, si le cedes todo el poder a ese tal mundo que ni existe, que no tiene solución, ya que sólo es una creación ilusoria de la mente dual para apoyar el drama eterno de la separación, es el drama de la humanidad, y si te aplauden, los aplausos también desaparecerán, porque nada permanece, excepto la Luz de la Presencia que es el auténtico Amor, en el que realmente todo puede descansar. Sólo vence el amor verdadero. Es un asumirse y agradecer todos los regalos, todo lo que la vida  presenta. Amar no se trata de inventar fantasmas de luz, ni pedir favores a dioses inventados para mis usos personales o para un mundo inventado con tal de hallar un cielo o un más allá, se trata de asumir la totalidad, lo que ya sucede, lo que ya Es, tanto dentro, como fuera. El único más allá que hay está al otro lado de la propia ignorancia. No encontrarás nada ni nadie en el mundo que pueda vencer el caos que haya podido crear la mente, si no hay auténtico amor, porque no hay otra fuerza más poderosa en todo el cosmos.

 

Sentir la plenitud de la Vida dentro de este vasto espacio vacío y silencioso, dentro de esa soledad íntima e intransferible, es lo único que nos hace seres vivos, humanos, sensibles, respetuosos y reales. No hay valor más grande que Ser real, es lo que hay que Ser para vivir la Vida en plenitud, para ser una luz que se expande, aunque no hagas nada, aunque descanses, aunque pospongas todos tus deberes y obligaciones, aunque dejes de viajar por todo el mundo en busca de tesoros, maestros, metas y sentidos, porque el mejor de los tesoros es la luz inocente de tu verdadero Ser, que se nos regala ¡a todos! al poco de nacer la herramienta corporal, que permanece intacta e inmutable; el mejor maestro siempre Eres tu mismo, el auténtico sentido es Ser lo que uno ya Es, y la única meta ¡siempre! está presente, es la Presencia.  

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!