Sensibilidad.

 

Si a un gato o a un león se le hiciese pensar como a un humano, enloquecería en tres días, el ruido de su mente no le permitiría ser con seguridad, integridad y sensibilidad.

 

El exceso de responsabilidad que aparentemente, sólo aparentemente, tiene y mantiene, hoy en día, la especie humana para complacer todos los caprichos de la mente que ha regalado el poder al mundo de la imagen, es asombroso cuando lo ves con claridad. Es un esfuerzo sobrehumano y sobrenatural cederle todo el poder a la mente idealista que solo quiere sentirse heroína, para nada, porque jamás vamos a ninguna parte, siempre estamos donde debemos estar, donde la Vida nos sucede sin prisas y sin pausa. Una mente soñadora e idealista es ruidosa y solo conduce al hombre a la esclavitud, a correr y a socorrer sin saber exactamente por qué ni para quien.

 

Si el hombre no aprende a ser una luz para si mismo, se convierte en un problema para el mundo en el que aparentemente convivimos, porque creerá que sólo se vive para sufragar gastos, para comprarse una vida, para tener cosas, éxito o fama, para no enfermar o para no morir, y así vivirá sin protegerse de los ataques de la propia ignorancia humana, será un candidato perfecto para que el mundo piense por y para él. Así es como se comercializa con la Existencia, como se hace de la mente un problema más para la humanidad.

 

Si el hombre no admite que hay en él dualidad, para dar con la luz original, tanto la polaridad negativa como la polaridad positiva, tanto el bien como el mal, tanto la razón como el corazón, tanto la masculinidad como la feminidad, si no se asume completamente tal como es, creerá que no es perfecto tal como lo ha creado o lo ha pensado la Unidad, con lo cual siempre habrá en él, inestabilidad, oscuridad, miedo a perder y miedo a morir, resistencia a ser como uno ya Es, dureza, insensibilidad o rigidez, y eso le irá conduciendo a la densidad, a la lucha, al duro esfuerzo, al rigor, a la culpa o a la pena que son los sentimientos más perversos que hay.

 

La sensibilidad se desarrolla cuando dejamos que la Vida nos hable por los sentidos, cuando la vemos y la permitimos tal como ES, que es cuando permitimos la Ley Universal, la Ley de los opuestos, porque no hay nada en el Universo que tenga una sola polaridad. Si solo buscamos el placer o la felicidad efímera a la que nos quiere conducir la mente ilusoria, soñadora y ruidosa, rechazando el dolor, los sentimientos desagradables de sentir, cortamos en dos la otra posibilidad, y así no hay manera de llegar a la raíz para ser una luz original para uno mismo, no hay manera de ser íntegro y original, ni tampoco hay manera de conocer que curando la más profunda enfermedad que ha creado la mente oscurecida, nos fundimos con el Ser. La mente, al rechazar  lo que ella misma ha inventado y llama el mal, lo que se ha heredado y se ha imitado del inconsciente colectivo, de lo popular, nos conduce al drama, a alejarnos de la Presencia del Ser, donde la Vida transcurre para toda criatura, sin prisas pero sin pausa, con auténtica sensibilidad.  

 

La sensibilidad si se desarrolla, no tiene nada que ver con la sensiblería que ha creado la mente humana que separa y divide los sucesos en dos, no tiene nada que ver con el pobre concepto amor que todos heredemos en la niñez, que niega, separa, reta o rechaza LoQueEs, tiene que ver con el auténtico amor incondicional del Ser siempre presente, con nuestra verticalidad, con lo que sentimos por los sucesos que nos presenta la Vida, en el siempre ahora, en el siempre hoy, sin que tengan que ser distintos, sin que se tenga que hacer esfuerzos inútiles para ir a buscar algo más. No somos los sucesos, somos a quienes nos suceden para aprehender a vivir con auténtica sensibilidad y con auténtico amor hasta fundirnos con el Ser. 

 

Todos los seres de la creación son sensibles, permiten que la Vida les hable por los sentidos, permiten que se les impulse a ser como son, excepto la mente humana cuando no ve que la Vida no es cosa de poder, ni es cosa de dos, ni es cosa de lucha o esfuerzo, es coda de Unidad, es cosa de Silencio innato que nos impulsa ser una luz. Un tú jamás ha estado separado de un yo, o al revés. Sólo hay Vida sucediendo para nadie, sólo hay un único Ser que nos impulsa a Ser como ya somos, y a cada uno se le regala una invitación intransferible para verlo, que la rechazará o la aceptará, pero la sensibilidad es para conocer la Vida tal como ES, para ver, para intuir, para escuchar, para oler, para vivir,  porque cada uno ya es el Uno, cada uno es la Unidad.

 

Cuando hay lucidez ves que nuestra única función es Ser. Siendo lo que uno ya ES, se acaban todas las guerras de poder, terminas con siglos y siglos de sufrimiento colectivo humano, porque ya estamos todos siendo vividos a la perfección, ya estamos asentados en el milagro sin fin. Somos la Vida, no una mente idealista y soñadora que nos divide, nos separa, nos confunde y nos hace presuponer que somos un error.  No hay error, hay perfección.

 

Hasta donde se me permite compartir, sabiendo que no se nada de nada de lo desconocido del Ser, porque ni de estás palabras soy propietaria, solo emergen del Silencio inherente a todo y a todos,.... el humano es el único ser de la creación, cuando aparece dentro de la rueda eterna de la Existencia, que se le regala una luz maravillosa para hacerse consciente de sí mismo a través de todo y de todos, a través de todo lo que le presenta la Vida. Si no se aprovecha no es responsabilidad ni culpabilidad de nadie, porque nadie puede hacer por nadie lo que debe acabar haciendo uno mismo.  Cada uno ya es la Unidad, la Nada, de la cual emerge el Amor, todas las cosas, todas las formas de vida que hay, todo lo conocido y todo lo desconocido que se presenta, únicamente para ver y comprender que solo hay ¡SER! Presencia.

 

¡¡Gracias!!