Sé una luz para ti.

 

La Consciencia siempre presente, en el cuerpo, es la razón por la que estamos vivos sintiendo lo que sentimos. Sólo escuchando las señales, asumiéndolas voluntariamente, es cuando podemos recuperar la propia luz, inmensa por cierto, porque es la luz eterna que ya se nos regala a todos. 

 

 

Hasta que no tengas la absoluta certeza de ser una luz original para ti, no ofrezcas palabras lúcidas que son de nadie a personas para ayudarlas, no las ofrezcas a personajes que ignoran y niegan al Ser, porque es como ofrecer margaritas a los cerdos, las pisotearán y luego se revolcarán con ellas en su propio fango o en su propio drama, las absorberán o las poseerán con el morro que tiene el ego ilusorio,al creerse propietario de una vida,al imaginar ser más santo,  más bondadoso, más iluminado o más inteligente que cualquier otra cosa de la manifestación. Cuando esa preciosa y grandiosa luz original, totalmente inocente y pura, que habita en tu corazón, que ya se halla intacta en la raíz de tu verdadero Ser, haya florecido por completo, entonces sólo tú lo sabrás, porque es inconfundible e indescriptible la riqueza que a uno le sucede o se le revela desde el Silencio eterno, es inimitable la luz original, no hay nada ni nadie en el mundo que lo pueda impedir, simplemente es lo que sucede y sabrás que no le sucede a nadie. Entonces podrás compartir el mismo conocimiento que es inherente a todo y a todos, sin ningún tipo de miedo, sin ningún tipo de temor, sin ser esclavo de las palabras, ya simplemente sabrás que todos buscan lo mismo, vivir enamorados de la Vida, conocer la existencia con luz original.

 

Seguramente, el Ser que se vive a través de ti, cuando la consciencia haya despertado, utilizará palabras distintas, utilizará otras formas de expresarse, otras formas de manifestarse, jugará muy inteligentemente a cortar cabezas, porque la finalidad será la misma de  siempre, compartir la misma Luz, la misma inteligencia que es inherente a todos, que es de nadie y se dirige a nadie, porque todas nuestras palabras ¡todas! tan solo  indican, todas nos sirven únicamente para indicar, para ir más allá de ellas, para ver y comprender  con el corazón, puesto que en lo popular, en lo que heredé, imité, copié o estudié, y muy inocentemente me creí para intelectualizar y personalizar la existencia,  está la más profunda enfermedad y el drama eterno de la humanidad. Las palabras y las imágenes únicamente se precisan para que la consciencia pueda despertar del sueño hipnótico, puesto que nuestra naturaleza original es silenciosa, es el Silencio eterno, sabio e innato. Esa maravillosa Nada es silenciosa, pero no muda, siempre resuena en el corazón. Es en la quietud, consintiendo al Ser,consintiendo intimar con todos los sentidos, cuando descubres el Silencio eterno e innato, es entonces cuando florecen palabras lúcidas que sólo sirven para apoyar el milagro sin fin en el que estamos todos asentados, porque sólo infunden paz, libertad, seguridad y auténtico amor a todo aquel que realmente esté buscando para la realización del Yo.  La Unidad sólo regala palabras lúcidas a todo aquel que se merece su segunda oportunidad. El silencio inteligente es como una sinfonía maravillosa que sólo puede escucharse en el corazón.

 

 Quien no pase de lo más popular, de sus pobres palabras heredadas, imitadas, estudiadas o copiadas, vive sólo informado, no puede conocer la existencia con luz propia, porque las mismas palabras, los mismos conceptos, las imágenes que tenemos de todo lo que vemos, esa forma que tenemos de conceptualizar la existencia, velan la realidad, ya nos alejan completamente de la luz original. Sólo la quietud nos puede liberar de lo que ha personalizado la mente, porque todo es de nadie, ni de los pensamientos somos propietarios, no deben desaparecer, ni debe cambiar nada, simplemente deben ser vistos por la Luz original del Ser siempre presente, dado que la misma luz de lo que ES, ya los va fulminando hasta que la mente ilusoria se rinde y se coloca en su lugar.

 

Sean palabras que se utilizan para ignorar y negar al SER, sean palabras lúcidas que sirven para apoyar el milagro, sean las palabras que sean cuando lees o escuchas otras luces que no emerjan de ti, si no emergen de la fuente, no hay manera de conocer la Existencia tal como ES. Porque todas y cada una de nuestras palabras sólo son palabras, no nos definen y no nos hacen cambiar en esencia. Las palabras no pueden impedir, cambiar, mejorar, empeorar, divinizar nada de la Unidad, no pueden impedir nuestra impersonalidad únicamente sirven para entretener el intelecto, es la diversión inteligente de  la Unidad para hallar nuestro amado SER, dado que todo y todos ya está sucediendo a la perfección en la Presencia, todo está completamente liberado y realizado en la Presencia del Ser, simplemente se ve o no se ve. Cuando nuestra mente personal intelectualiza, piensa, personaliza, se debate o imagina saber, ya todo está pensado y realizado desde lo impersonal. Simplemente todo y todos es la propia manifestación, la propia invitación o lo que precisamos para ver como se nos está apoyando para salir de la hipnosis, hasta poder recuperar la visión de LoQueES, para ver con claridad que ya somos el paraíso eterno, ya estamos siendo vividos con absoluta perfección. Nadie, ni una sola persona puede, ha podido, ni podrá alcanzar la verdad inalcanzable, sólo puedes fundirte con ella, porque YA ES. Y, ni una persona puede estar iluminada,  la simple creencia de ser persona ya es profunda ignorancia, puesto que todo y todos es la Unidad. Todo y todos ya es la iluminación para nadie. Sólo la consciencia despierta. Y, cuando el despertar de la consciencia se ha consumado,  te das cuenta que el despertar no le puede suceder ¡nunca! a nadie. Ni una sola persona que necesita calendarios o se debate constantemente entre lo que podía haber sido y será, está despierta.  Somos la Vida. Presencia que es consciente de sí misma. La máxima inteligencia y constante que hay. A cada uno ya se le regala la misma luz radiante e inteligente para regresar a la Presencia del Ser, para ver y conocer que sólo hay Unidad. 

 

El paraíso eterno es lo que en verdad somos más allá de la mente ilusoria, es nuestra auténtica naturaleza original, y, sólo podemos recuperar el paraíso infinito, el todo, en el interior, no en lo popular o conocido, sólo cuando permites que la liberación de la propia esclavitud te suceda; la auténtica riqueza sucede en el interior cuando te das cuenta de la pobreza que ha creado la mente en el exterior, lo que genera cualquier mente humana que ignora al Ser, porque ni el más rico en fortunas materiales o en propiedades, puede ser rico interiormente si camina con la imitación, con lo que llamaríamos luces ajenas, viviendo  sin luz propia; la auténtica libertad sucede en el interior, cuando permites la intimidad total con el SER, hasta llegar a la raíz, reconociendo profundamente la propia ignorancia, la propia esclavitud o los propios límites sagrados; la felicidad sin causa la encuentras en el interior, cuando descubres que jamás podrás ser feliz con lo conocido del aparente mundo exterior, imitando o disfrutando con el drama popular, viviendo sólo para el mundo de las apariencias;  la profunda paz del Ser, se instala  permanentemente en el interior y te sigue como una sombra, cuando te das cuenta de la inexistencia del tiempo, cuando ves con total lucidez la ilusión, dado que te das cuenta que no eres nadie, ya  que nadie tiene o vive una vida en propiedad. La integridad te sucede en el interior, cuando permites unir en matrimonio ambas polaridades, la negativa y la positiva, porque se necesitan ambas polaridades para recuperar la luz original, para vivir sin miedos en la Unidad.   Sólo hay Vida inteligente siendo Vida. Somos la Vida, no ilusorios personajes apareciendo en una película de ficción llamada el mundo y yo. Con lo cual,  nadie externo a ti, puede hacerte tanto daño como las propias palabras, las propias imágenes, los propios fantasmas,  los propios conceptos, las propias fantasías, ideas o creencias, el propio lenguaje que uno utiliza sin luz original, nada puede hacerte sentir tan esclavo de ti mismo, como el propio vocabulario que necesitas para alimentar la ilusoria idea de ser el personaje que vive dividido en dos o separado de la fuente, porque la creencia de ser un personaje es la imagen falsa que la mente ha creado de sí, por el cual te has tomado. Somos el UNO.

  

Así que, cuando se haya consumado el despertar de la consciencia que se vive inteligentemente a través de ti, si es que así te sucede, sabrás, verás y conocerás con claridad que todo y todos es la Unidad, sabrás que cada uno está jugando muy inteligentemente con las palabras y las imágenes, sabrás que el ruido de la mente es la propia ilusión, conocerás que sólo la Unidad puede cortar cabezas, tantas como quiera, no el ego ilusorio que tiembla por cualquier cosa, por miedo a perder el trono que preside, por miedo a morir, dado que vive sin piedad irreverenciando al Ser, apoyando un drama sin fin. Ese vivir poseídos por la mente ilusoria que divide y separa, solo conduce a la esclavitud, a la locura, a la enfermedad, a vivir sibilinamente desde una falsa bondad, con sensiblería, falso amor, falsa libertad y falsa inteligencia que llama cordura al caos, a la profunda enfermedad, al no ver que la ignorancia no tiene luz propia, con lo cual no puede ver, por eso es ignorante. Vivir sin claridad no es vivir, es hacer el gilipollas, el papanatas para seguir sin ver lo que cada uno y cada cosa ya ES. Una maravillosa Luz que permanece pura, inmaculada, inocente e intacta en el corazón.

  

Vivir únicamente adorando al ego ilusorio, sin adorar al Ser siempre presente, conduce al ser humano a vivir sin humanidad, porque al creerse el centro del Universo, no puede ver su propio chiste, la broma cósmica que se está gastando desde lo impersonal en la Unidad. Todo aquel o aquella que le regala el poder al personaje que lo devora por dentro, porque es totalmente ilusorio al no ver que el tiempo no existe, le está regalando el poder al ego que solo busca buena reputación, fama, apegos, cosas, un falso amor, una falsa felicidad y una falsa libertad. El auténtico amor está siempre ahí, siempre está Presenciando, contemplando y amando toda la existencia tal como ES. Lo consiente todo, pero no es un amor imbécil o que cometa errores.. Hay que ir más allá de la ilusión del ego, porque todos buscamos lo mismo, liberarnos del personaje ilusorio, para recuperar la inocencia perdida, el auténtico amor y la integridad del Ser.

 

Sólo cuando la mente se coloca en su lugar, y pasa a ser una herramienta humanitaria, útil y práctica para la Vida, para vivir gozando de una existencia liberada, se apoya el milagro sin fin, milagro en el  que ya estamos todos asentados, milagro que ya nos sucede y se nos regala gratuitamente, generosamente, sin más; solo entonces se nos devuelve lo que por derecho de nacimiento nos pertenece,  recuperar el paraíso eterno, porque el paraíso, más allá de las falsas apariencias, ES lo que en verdad somos. Todo está más allá del ilusorio personaje que ha creado el ego ciego, al no ver nunca la realidad. Sólo lo que ES nos conduce a la luz original, al Ser.