¿Qué pasaría si descubrieras que todo lo que te cuenta el mundo exterior es mentira? ¿Qué sucedería se vieses con total tranquilidad que los fármacos que ha inventado el mundo en el que vivimos todos, sólo sirven para aliviar la enfermedad superficial del cuerpo?  No son suficientes todos los medicamentos del mundo para curar la psicosis colectiva,  no se ha inventado  todavía, ni se inventará, lo que puede curar la más profunda enfermedad. Los científicos no pueden llegar a la raíz del Ser, donde se genera todo, ningún medicamento puede ni debe curar la fuente de todas las cosas.  Lo único que realmente cura es el AMOR. ¿Qué ocurriría si advirtieses, con total normalidad, que a la Vida lúcida que se vive a través de ti, nadie le puede dar lecciones de vida? Y, lo más importante: ¿Qué sería de ti, si presenciases la Vida lúcida que tú eres en todas partes y en todas las cosas? ¿Crees que debes ser distinto a cómo te ha creado la Vida?. Simplemente, ¿qué acontecería en ti y en el mundo de la imagen, si descubrieses que no eres ese que imaginas ser? ¿Cambiaría algo de tu situación actual? ¿El mundo debe cambiar para que yo pueda ser feliz ahora mismo? Puedes formularte muchas preguntas, todas tienen su adecuada respuesta. 

 

Si quieres recuperar tu don innato, el derecho de nacimiento, que no es otra cosa que ver y comprender espontáneamente las cosas de la Vida tal como son, primero deberías olvidarte del concepto mundo y de las creencias que habitan en ti, porque nada ni nadie debe cambiar. En el no cambio está lo que todo ser humano más anhela recuperar. Ni el tabaco mata, lo que mata es la psicosis colectiva de la humanidad, lo que me han dicho y yo muy inocentemente, por amor a la vida, me creí o tomé como cierto.

 

Todas las preguntas, todas las que te formules a lo largo de tu existencia, si no se empieza por la más básica ¿quién o qué soy realmente? No puedes hallar la respuesta que te señala lo que no eres, ni puedes ver Eso que Eres verdaderamente más allá de la falsa imagen. Y, si mantienes en el olvido tu auténtica naturaleza original, no hay manera que encuentres respuestas lúcidas y adecuada a todas tus preguntas, dado que el aparente mundo exterior solo sirve para infundir duda, miedo, pánico, ansiedad o pavor. Si eres un buscador nato, no pares hasta recuperar tu integridad, la luz original de tu verdadero Ser, que se vive ininterrumpida-mente bien a través de ti, porque si no la encuentras, no hay manera de ver que estás siendo vivido a la perfección por la Vida inteligente y lúcida que ¡siempre! se sucede a través de ti. Todo lo que buscas, todo lo que más anhelas, está en ti.

 

Si yo mantengo un montón de dudas o miedos en la consciencia, y salgo corriendo en busca de ayudas externas, si me presento en casa de los aparentes profesionales para que solventen todos los problemas que ha creado mi mente, ¿que sucederá?, el profesional seguramente me dará su receta mágica y sus instrucciones para poder paliar lo superficial que le sucede al cuerpo, pero si no llego a la raíz del Ser, si no buceo dentro de mi, nadie, inclusive la persona por la cual me he tomado, podrá curar realmente la psicosis colectiva que heredé, copié o imité. Nadie puede hacer por mí, lo que debo acabar haciendo yo.  Ningún aparente profesional, por más sabio o inteligente que aparezca delante de mi limitado punto de vista dual, no está capacitado como cree estar para dar lecciones de vida a la Vida lúcida que muy inteligente-mente y plácidamente bien se vive a través de mí.  Si no puedo creer firmemente en la Vida lúcida que yo soy ¿En qué o en quién voy a creer?

 

Si acudo a un profesional para que me diga lo que debo hacer y lo que me encuentro es un despacho que crea pandemia de dudas o miedos, con barreras, distancias, lejanía y separación, por ejemplo: -si percibo que el profesional me mira o me escucha con aires de posesión de la verdad o con aires de poder, seguiré con la división, el rechazo y la separación, con: -tú eres el bobo que no sabes nada de ti, por eso estás aquí, y yo que soy el listo o el espabilado que lo sé todo de ti, por eso estoy acá-  Si la Vida que yo soy no se siente tratada desde la igualdad de condiciones, desde el no saber nada de nada de lo desconocido del Ser, de la vasta inmensidad de la Unidad, que no es otra cosa que vida lúcida que nos sucede a ambos a la vez, no deberíamos llamar inteligencia a este tipo de relaciones que marcan división, separación, exclusión o guerras de poder.  Si no hay igualdad, integridad y transparencia en ambas partes, lo que hay es miedo a la Vida, es  vivir sólo informados, sin conocimiento e integridad. En lugar de llamar inteligencia a la separación,  llámala negligencia.  O al revés, si el paciente cree ser alguien mejor o peor, más o menos importante que el profesional que le atiende con total dedicación, hay más de lo mismo, en lugar de inteligencia lo que hay es negligencia creando dualidad humana, para seguir viviendo con miedo a la Vida. Si nos relacionamos desde la dualidad, no hay igualdad, lo que hay es guerra de poder, arrogancia e incredulidad, más de lo mismo, psicosis colectiva creadora de cualquier pandemia, la que sea, ahora toca el famoso virus Covid, el virus mortal que a todos se nos metió en la cabeza al poco de nacer.  

 

No tenemos elección a ningún nivel, cada ser humano es una expresión única e irrepetible de lo infinito, pero eso no significa que uno deba sentirse el rey del Universo, significa que si no lo vivimos todo con total normalidad, asumiendo la Existencia, tal como ES, lo que hay es negligencia en todos los despachos y en todas las cabezas pensantes que dudan de la Vida lúcida, de la Unidad.

 

A veces, la Vida debe hacernos temblar, debe hacerse pasar por enferma, por el virus mortal que sea,  por loca o por desequilibrada, por lo que sea, sólo para reconocerse a través de todo y de todos, sólo para que perdamos ese instinto tan infantil de posesión.  Lo que tenemos delante de las narices, ¡siempre! es un espejo de uno mismo. Lo que le cuento al otro me lo estoy recordando a mí.  Todo es un auto recordatorio para recuperar la visión lúcida, hasta poder regresar a la Presencia del Ser, que es donde la Vida fluye sin prisas y sin pausa, empujándonos a todos a ir hacia adelante, sin interrupción. La Presencia es donde se halla el auténtico hogar o lugar.

 

La Vida no tiene ¡nunca! ningún sentido o propósito, lo único ¡VIVIR! en lo desconocido del Ser, en el siempre ahora, en el siempre hoy, en el eterno instante presente, en el siempre aquí. Siempre, siempre, ¡siempre! y ¡todo! es la maravilla eterna de lo que ES.

 

Todo este juego inteligente del UNO imaginando ser dos, un tu aquí separado de un yo allá, es magistral cuando se ve y se vive tal como es, con total normalidad, sino es una broma cósmica de muy mal gusto, puesto que la Unidad puede adoptar todas las formas de vida que hay, todas, no debe ser mejor ni necesita ser peor, no precisa evoluciones culturales de ninguna clase, nada debe mejorar, ni nada debe empeorar, todo en la Existencia ya ES como debe ser.  No hay error, no hay fallo. ¡Sólo hay Unidad! Vida siendo Vida.

 

En la rueda eterna de la Existencia, todo se construye y se auto destruye automáticamente, para volver a reconstruirse y a re-destruirse. No hay nadie que tenga o viva una vida en propiedad, nadie. No deberíamos adjudicarnos los méritos de nada, ni para bien ni para mal. La Unidad, se re-equilibra a sí misma constantemente y lo hace con todas las formas de vida que hay, nadie puede impedir tan maravilloso misterio sucediendo a la perfección. El milagroso encuentro con esa Nada, simplemente sucede o no sucede. No hay más. Punto y final de la historia. El tiempo tan solo es una invención del hombre, un intento de retar a la Unidad, (a EsoQueES, a Eso que la humanidad llama Dios). No hay que forzar nada, todo ya ES. Lo que en verdad somos, no muere nunca porque jamás ha nacido.

 

¡¡Gracias!!

 

anna serrat