¿Qué es lo que nos despierta? La Vida, ESO que ES o la Unidad, llámalo como quieras. 

 

El despertar consiste, simplemente y llanamente en la desaparición del sentimiento de propiedad junto con el sentimiento de vivir una experiencia en el tiempo. Despertar es la desaparición de la creencia dual de que hay múltiples vidas experimentándose por separado, o múltiples inteligencias moviéndose solas, sin la vida, o múltiples almas y luces pululando en el aire, en un más allá, sólo hay Vida que está eternamente presente. La Unidad juega a dividirse, juega a separarse o juega a distanciarse de ella misma, juega con las palabras y las imágenes, pero no hay ninguna diferencia entre un tú y un yo, porque sólo hay Unidad. Ninguna ola está separada del Océano. Sólo hay Vida siendo Vida. La misma Luz original que tienes tu, la tengo yo, la tiene él y la tiene cada cosa y cada forma de vida que hay. No hay distancia entre nosotros, la distancia tan sólo es aparente, no hay espacio entre en tu y un yo, el espacio es aparente. Sólo hay Unidad, una única Luz o inteligencia sucediendo o moviéndose espontáneamente, una Nada que lo es todo.  Lo único, ¡lo único! que se interpone en el camino del despertar es la  no FE CIEGA con ESO que ES, la falsa creencia de ser personas con experiencias muy importantes, con una historia personal muy importante que se hereda para creérnosla ciegamente, por amor. Cuando desaparece la idea de que eres dos, sólo queda Vida, Unidad.

 

Despertar es darse cuenta que la Unidad se está reconociendo a sí misma, para ver que sólo hay Unidad, pero no es algo que tenga que ver con la comprensión intelectual o personal, es cosa de lucidez y de intuición, es ver más allá de lo personal, más allá incluso de las palabras. Tu siempre has sabido que hay algo más, por eso te estás buscando, y aunque lo mantengas en el olvido, siempre has sabido que está en ti. Muchas veces has temido algo imaginario que no sabes perfectamente qué es, incluso hay personas que cuando mienten o han cometido un acto que imaginan que es inmoral, creen que hay algo intangible o invisible que lo está viendo. ¿Qué es ESO de ti que lo ve todo? Si no eres tú, ¿qué ES?  Despertar es la repentina percepción de algo más, algo que muy en el fondo, todo el mundo ya lo sabe. El problema es que la mente siempre intenta interrumpirlo, siempre tiene la intención de apropiarse de Eso que Es, porque siempre quiere conseguir más cosas, más logros personales, más éxitos, más tiempo, pero sobre todo más importancia de la que en realidad tiene. La mente es una herramienta, pero quiere adjudicarse el poder, un mérito y una libertad que no ha tenido jamás, así que vendrá a interrumpir el despertar todos los instantes que pueda, está empeñada en la idea de conseguir algo más, más santo y más maravilloso que la Vida, hasta que por fin la Vida que tú Eres se de cuenta y tome el control de esa mente hasta que se rinda, o no, todo depende de si sucede la visión y si se acepta la propia invitación. 

 

Si te fijas cuidadosamente en tu proceso de despertar de la consciencia, por poco que veas más allá de las palabras, te darás cuenta que en realidad todo se trata de un asunto de amor con la existencia. La mente es como un niño inmaduro que se empapa de conceptos e imágenes de un mundo conceptual, de todo lo que le cuentan y se cree, y tú eres el adulto en la Presencia del Ser, que se lo consiente todo, que ama la existencia de ese organismo corporal tal como ES, más allá de lo personal, siempre amas incondicionalmente, lo vea o no lo vea la mente. En esa intimidad total, única, intransferible y exclusiva con esta extraordinaria Eseidad o simplicidad, con esa Nada, te das cuenta de que cada cosa y cada ser es lo mismo que uno Es. Así que aquí mismo, no está sucediendo otra cosa que no sea un auto recordatorio y una invitación para verlo, puesto que, en el fondo, muy en el fondo, tu ya lo sabes, simplemente puedes recuperar ahora mismo la percepción lúcida de que sólo hay Unidad, Vida, pero también sabiendo y comprendiendo que es de nadie y para nadie. Nadie es quien está percibiendo esa simplicidad, simplemente es la Vida la que lo ve todo, más allá de lo intelectual, mucho más allá de los ojos físicos.

 

ESO despertado que hay ya en ti, esa LUZ, está permanentemente presente amando esa forma de ser, esa forma de comportarte, esa forma de expresarte o esa forma de pensar y sentir, no hace otra cosa que amar incondicionalmente la propia manifestación, tal como ES. Lo único que se interpone para que lo veas desde esa visión lúcida, es la mente que se comporta como un juez instructor al creerse propietaria, pero camina sin luz propia porque no hace otra cosa que personalizar la existencia, puesto que siempre quiere algo mejor que lo que ya Es, más santo y más divino que esa Presencia Constante que lo sabe todo de ti, que lo ve todo de ti, que lo ama todo de ti, porque en todo momento no has dejado de ser esa Presencia que ya es consciente de sí misma, que ya está permanentemente conectada a la fuente de todas las cosas, a lo absoluto.

 

La Unidad crea un falso “yo” un personaje por el cual nos tomamos, que en todo momento es impulsado a ser tal como es, porque es creado para recuperar el auténtico YO. O sea, la Unidad crea el sentimiento de propiedad, se busca a sí misma, hasta recuperar la visión lúcida con tal de redescubrir que sólo hay Unidad. El despertar no es en absoluto una experiencia. El personaje o el falso “yo” que imagina tener una experiencia muy importante, no existe, es un relato, sólo hay Unidad, nadie que tenga una vida personal en propiedad. Si piensas, es la Unidad pensando. Si sientes, es la Unidad sintiendo. Si hablas, es la Unidad hablando. Si levantas los brazos, es la Unidad levantando los brazos. Si caminas, es la Unidad, caminando. Pero si intentas comprender intelectualmente a la Unidad, si quieres atraparla o analizarla ya la pierdes, y más si es para conseguir logros personales. Todo, todo, todo es la Unidad. Yo, al igual que tú, soy la Unidad. En realidad, el auténtico Yo Soy es lo único que hay, pero no tiene nada que ver con el personaje que imaginamos ser, porque el personaje sólo es un relato, un sueño de la Unidad, una apariencia más entre las múltiples y múltiples apariencias que emergen y desaparecen en la consciencia del Ser, es un papel más dentro de ese gran teatro de la Vida que no tiene ninguna relevancia, no significa nada de nada en absoluto, simplemente aparece dentro de ese gran escenario llamado el mundo. El mundo de la propia manifestación.  Mira, aparentemente hay siete mil quinientos millones de relatos personales en el aparente mundo, todos desde un limitado punto de vista dual creyendo que es el relato más importante del mundo mundial, y en cierto sentido tienen razón, porque la Unidad los crea para buscarse a sí misma, para redescubrirse hasta encontrar la visión, para ver que sólo hay ¡esto!, lo que sea que ya está sucediendo. ¿Tu crees que mi relato personal, con los millones y millones de relatos que supuestamente han sucedido en el mundo, entre ellos el de Buda, Jesús o Eistein, la Unidad va a quedarse con mi relato personal, con el tuyo o con el suyo, como relato importante y relevante? De verdad, todo relato personal no existe, simplemente es aparente y únicamente nos sirve para despertar de él. Incluso a esos tres genios de la Vida, su relato personal, les sirvió únicamente para trascender la mente, para ir más allá, hasta resucitar o hasta despertar de él. Resucitar en vida es lo mismo que despertar. Hay que saber ver y comprender más allá de las palabras y las metáforas, hay que ir mucho más allá del relato imaginario para lo personal, no solo quedarse con la película ilusoria o de miedo, heradada, copiada e imitada para personalizar la existencia. En todo hay la esencia de la verdad inalcanzable, porque todo, todo, todo es la unidad.

 

Ahora mismo quita los conceptos, quita las palabras, quita el relato, quita toda la experiencia personal y ¿qué queda? ¿Lo ves? El ejemplo sería: si veo el mundo ¿qué es lo que veo del mundo? ¿Lo que imagino o lo que Es? Si veo el mar, pienso: yo estoy viendo el mar, el pensamiento me hace creer que el mar está allá o allí, separado del yo soy, así es como me veo separada de la Unidad. El pensamiento abstracto se instala sobre la Consciencia Presente. Por eso ese pequeño yo, el de toda persona, se convierte en el centro del Universo, porque al conceptualizar la existencia bajo los conceptos aprendidos en la dualidad humana, se convence de que hay separación con todo lo que ve e imagina, todo lo contempla desde el imaginativo sentimiento de propiedad, desde la división, rechazo o separación, porque se concentra con su limitado punto de vista dual y conceptual,  de modo que cuando veo un pájaro, piensa: estoy viendo un pájaro, bueno o malo, pero en realidad lo que sucede es que el pájaro surge de la Nada, como cualquier otra apariencia pudiese surgir de la Nada, sólo emerge en la Consciencia Presente. Esa Luz siempre presente es lo único que permanece constante, ve incluso el personaje por el cual nos tomamos, lo ve moverse con sus manías y sus ilusiones, con sus supuestos éxitos y fracasos, con sus sueños y fantasías, ve como la persona cree que el día de ayer y el día de mañana son reales. La Unidad lo ve todo porque todo es la Unidad.  

 

Despertar simplemente es ver que, desde siempre y para siempre, sólo hay Unidad. Vida siendo Vida en el instante eternamente presente, nadie que tenga una vida, nadie que la viva. La mente no puede comprender a la Unidad, porque la mente la ha creado la Unidad, no puede ver a su creador porque no tiene luz propia, de modo que este escrito no es para la mente personal, este escrito se trata de la Unidad hablando a la Unidad, invitando a todo buscador que esté leyendo estas palabras, a toda persona que imagina estar separada de la Unidad, que dehje de buscar para darse cuenta de que jamás ha estado separada del Ser siempre presente, jamás ha dejado de ser la Unidad. Nadie nos puede ayudar a trascender la mente, sólo le concierne a la Unidad, y sucede cuando lo vemos y dejamos de buscar, cuando hay Fe ciega en que así suceda, sólo aceptando conscientemente la propia manifestación.

 

Si te sucede la visión lúcida, para nada es una experiencia trascendental, no debe ser una experiencia en el tiempo, simplemente sucede o no sucede la visión, pero cuando sucede se sabe, no cabe ni pizca de duda sobre su naturaleza. Las experiencias trascendentales, en realidad no existen, no hay nadie, no hay ninguna persona que pueda experimentar nada trascendental, sólo hay Vida siendo vida en el siempre aquí y ahora; lo que si hay son sucesos trascendentales, tras los cuales cambia absolutamente la percepción de las cosas, todo se ve tal como ES. Una experiencia es experimentar una historia en el tiempo que no existe, a través de una persona con su relato que no existe. La experiencia sólo es aparente, la persona también lo es, pero si se acepta todo lo que se manifiesta y le sucede al buscador, cada día de hoy, a cada instante presente, sin llamarlo experiencia buena o mala, sino sucesos tal como son, acabas viendo que nadie está iluminado ni nadie está despierto, porque el despertar no le sucede a nadie, no tiene nada que ver con la experiencia personal, precisamente cuando ha sucedido la visión te das cuenta que el organismo-corporal no es lo que en verdad somos, simplemente es una herramienta o  apariencia como cualquier otra. No somos el cuerpo, ni la mente, ni el relato, ni la sensación de tiempo o de ser personas, ni tampoco somos un puñado de pensamientos y emociones que vienen y van, somos ESO siempre presente que lo ve todo, que lo sabe todo, que lo ama todo.  Despertar es ver, en todo momento, lo que Es, es vivir de forma natural, sin relatos sobre el bien y el mal en la cabeza. Despertar es darse cuenta de que sólo hay Unidad.  No hay un mar separado de la roca, de la arena, de la costa, del cielo, de las montañas, de las embarcaciones, de los pájaros, ni está allá a lo lejos, separado del Ser siempe presenta que lo contempla y lo abraza.  Simplemente todo se ve tal como es.

 

Cada ser humano, acepte o no acepte la propia invitación para redescubrirlo o para verlo, a un nivel muy profundo, tiene toda la aparente historia de vida en el tiempo, todos los sucesos, toda la vida personal, completamente aceptada y amada a cada instante, porque no ha dejado de ser la Unidad. Sólo hay Unidad, Vida, una fascinante y maravillosa Eseidad.

 

Cuando el despertar se ha consumado, todo es muy fácil, es un dejarse vivir y un dejarse sorprender. Hay auténtico amor, auténtica fascinación y auténtica sensibilidad. Todo es amor incondicional, el fluir de un amor que lo inunda todo cuando te fundes con él, un amor que lo abraza todo, un amor que no hemos dejado de ser.

 

¡Gracias!