La palabra que ignora y niega al Ser Uno, solo tiene poder cuando uno se lo da.

 

La palabra, es lo que más confunde al hombre, sólo sirve para encaminarnos a la verdad inalcanzable, a lo que es de nadie.

 

El mayor virus organizado del mundo mundial, que a la inmensa mayoría se nos metió en la cabeza al poco de nacer el organismo corporal, se llama Organización-Religión Católica, porque seamos creyentes o no de la palabra de Jesús, tal organización ha hecho de la Vida un circo necio de buenos y malos, de justos y pecadores, de cielos e infiernos, de dignos o indignos, de ángeles y demonios, de reyes consumistas y santorales para someter a los inocentes e iguales, o para mantener la mente humana dividida en dos, totalmente hipnotizada con tradiciones consumistas de todo tipo. Toco lo que cuentan, tal como lo cuentan no son más que creencias e ideologías arcaicas, machistas, oscurantistas, enrevesadas y caducadas para darle todo el poder al ego, a la mente que ignora y niega al Ser. Toda religión ya contiene en ella la esencia de la verdad inexpresable, pero todavía hoy sus representantes la mantienen oculta y, no solo no han sabido re-interpretar la palabra lúcida de la Unidad, sino que han hecho un comercio y un teatro de la Existencia que es de nadie, igual sucede con los sucedáneos del New Age. Nadie puede devenir un iluminado o un santo, porque ninguna persona puede ser ni mejor ni peor que otra persona, la simple creencia o el simple ideal de ser una persona, ya es nuestro sueño hipnótico de amor.

 

La Vida lúcida, la de todo y de todos, que no es para unos cuantos privilegiados, no debe comprarse ni adquirirse porque se ofrece generosamente a todos por igual, no entiende de buenos o malos, de dignos o indignos, de buenas obras ni de malas obras, y mucho menos entiende de colores, razas y tradiciones culturales, pero sobre todo no entiende de santos, cielos e infiernos ni de ángeles, arcángeles o demonios, ni de karmas o calvarios. no es cosa de conceptos necios para seguir con la dualidad, la división y la separación, viendo diferencias en todo, no es cosa de exclusión o rechazo, puesto que no hay múltiples inteligencias, ni múltiples vidas, sólo hay UNA única y vasta inteligencia, una única Vida. Cada ser humano ya tiene su propia invitación, ¡siempre presente!  íntima, personal e intransferible, que la acepta o la rechaza para religarse con el Ser, para hacerse consciente de sí mismo con la ayuda de LoQueES.

 

Dentro de esa única VIDA o inteligencia que nos ama y nos abraza a cada instante, a todos por igual, a más no poder, puede aparecer y desaparecer cualquier forma de vida, porque es todo lo conocido y todo lo desconocido del Ser, cualquier cosa, lo que sea, y lo único que pretende, el único anhelo del Ser es poder recuperar la integridad, la luz original. Lo consiente todo, por supuestísimo, porque su amor es inconmensurable, totalmente incondicional con todas sus criaturas, y, precisamente, al ser incondicional, es neutral, no hay un mejor ni un peor para la Unidad, siempre es lo que ES. No tiene nada que ver con lo que no es, con la ilusión de ser una vida personal, un algo o un alguien que debe luchar duro para seguir idealizando tiempos mejores, no tiene nada que ver con lo que imaginamos ser.

 

Si la palabra original no nace del Silencio innato, de la raíz del Ser, si les otorgamos a los conceptos populares un falso poder que jamás han tenido ni tendrán, no hay manera de erradicar el drama eterno de la humanidad, que no es otra cosa que adorar al ego de la mentira, al falso poder, sólo para tener, retener y mantener el sentimiento inútil de posesión o de propiedad, o sea la esclavitud. Esa creencia aburrida, infantil, necia y absurda de: -yo tengo una vida en propiedad por la que debo luchar, guerrear, controlar, enfermar, morir o sufrir, es lo que ha dañado, a  más no poder, la psique humana, porque no hay que olvidar que la especie humana, es la única especie de toda la creación que, por las circunstancias que fuesen, retó y negó al Ser UNO, olvidó la auténtica naturaleza original, olvidó que sólo hay Existencia, UNA única y vasta inteligencia que es sin tiempo, ya contiene presente, pasado y futuro, en la que aparecemos y desparecemos todos.

 

Existencia significa Existir, simplemente Yo Existo, punto y final de la historia. Y, ni siquiera soy la Existencia, soy la Presencia amorosa del Ser Uno, la visión de ESoQueES, que consiente que la existencia o la experiencia sea exactamente tal como ES.  El tiempo es una invención del hombre, porque la Existencia siempre ha sido, es y será sin tiempo, eternamente presente, eternamente luminosa y radical, fulmina todo ilusión del mal. Siempre hay vida inteligente siendo vida; vida que no tiene necesidad de agendas y calendarios, para celebrar santorales, días especiales o fiestas de guardar. Aunque lo consienta todo, no existe la edad para el Ser UNO, esa inteligente y amorosa Nada, ese maravilloso Silencio innato, es silencioso pero no mudo, resuena perfectamente bien como una música celestial en el corazón, es totalmente  atemporal, incondicional e impersonal.

 

Vivir sin miedo a perder ni a morir, es lo más fácil del mundo mundial, pero al no verlo, al no comprender ni conocer que todo se mueve y cambia espontáneamente sin tiempo y sin que tengamos elección a ningún nivel, la mente humana ha hecho de esa realidad tan liberadora, apacible y saludable, un asunto enrevesado, un caos que no tiene fin. La mente la veremos siempre haciendo cábalas, rezando, suplicando, soñado o idealizando una vida rosada, más buena, más digna y mejor a la que se nos regala, la vemos siempre comercializando con la existencia para tener, tener, retener y poseer cosas, solo cosas, sólo para seguir con los apegos, los problemas y los credos, con tal de comprarse una vida idílica de príncipes y princesas, porque al no tener luz original, no puede ver con luz propia, que lo mejor de lo mejor, lo más maravilloso de la Existencia, siempre, siempre, es lo que ya ES. No hay ni que hacer esfuerzos para vivir la vida; todo es atómico, todo fluye ininterrumpida-mente con un ritmo extraordinario.

 

Lo Que ES, es lo único que puede acabar con siglos y siglos de gilipolleces enrevesadas metidas en la cabeza, con siglos y siglos de arrogancia y profunda ignorancia metida en la consciencia, con siglos y siglos de maestros que se compartan como sepulcros blanqueados, relucientes por fuera pero llenos de inmundicia en el corazón, que han hecho de la inocencia y pureza del Ser un teatro indecente e irreverente.  Hay que ser muy bobo para no ver la Existencia en la naturaleza, ya vemos el sin fin de seres de la creación como viven sin cuentas pendientes, sin agendas, sin calendarios, sin santorales y regalos consumistas pero sobre todo sin historias de príncipes y princesas, sin todo lo idílico para no dormir, metido en la cabeza.

 

¿Quién tiene la culpa de generar tanto drama, tanto virus, tanta profunda locura y enfermedad, tanta culpa o tanta explotación de niños inocentes? Nadie, absolutamente nadie. El drama eterno es el panorama que uno se encuentra al poco de nacer el cuerpo, es lo que se hereda de generación en generación para que la consciencia pueda despertar a través de él. Con lo cual, no busquemos culpables porque no los hallaremos. Mientras apuntamos con el dedo enjuiciador hacia afuera, tres siguen apuntando hacia uno mismo. La culpa y el perdón ya son inherentes a todos, por igual, pero el re-descubrimiento debe ser íntimo e intransferible. La humanidad, lleva demasiados siglos intentando retar y negar al Ser Uno, a la Vida lúcida que nos sucede perfectamente bien en la Presencia del Ser. Sólo aceptando la propia invitación ¡siempre presente! la invitación de LoQueES, la Vida puede hacernos el inmenso favor de liberar la mente dudosa, liberarla de chorradas absurdas e inventadas para mantener vigentes las tradiciones culturales, para satisfacer los intereses personales, para adorar las organizaciones religiosas, políticas o tradicionales que llevan desde hace siglos al hombre a la esclavitud, a la más profunda enfermedad y al sometimiento. Re-ligarse con el Ser UNO siempre es íntimo, personal e intransferible. Nadie puede hacer por ti, lo que debes acabar haciendo tu.

 

Reencarnación, karma, camino, calvario, cruz o destino, son algunos de los conceptos inventados por la mente humana, que nos hacen suponer que existe un más allá, una meta o un cielo al que hay que llegar,  un dios riguroso que nos está esperando para castigarnos, pero esos conceptos es profunda arrogancia de un ego espiritual, como una catedral, que no ha asumido la totalidad del Ser en la Unidad, son conceptos que solo sirven para no admitir ¡nunca! que ya estamos siendo vividos a la perfección, puesto que todos vivimos en el filo de lo desconocido del Ser, en el siempre hoy, en el siempre ahora y en el siempre aquí.   

El más allá no existe, ni los aparentes santos, ni los aparentes iluminados o maestros que aparentemente, sólo aparentemente nos han antecedido. Todo es una ilusión. Todo aparece de la Nada y todo regresa a Ella. Cuando muere un cuerpo es una celebración para la Vida que se vive a través nuestros, se apaga la luz de la más profunda ignorancia al poder y se enciende la luz de la eterna verdad inexpresable y atemporal. Nunca muere nadie, porque jamás ha habido un algo o un alguien metido dentro del cuerpo;  jamás hemos sido un organismo corporal ni un diminuto relato del bien y del mal metido en la cabeza, tampoco somos un personaje ilusorio que vive de recuerdos o de expectativas, somos la VIDA lúcida que nunca ha nacido y nunca morirá. Nadie tiene una vida y nadie vive una vida en propiedad. Un cuerpo sólo es el vehículo inteligente que nos conecta a la fuente de todas las cosas, al Ser UNO, que si escuchamos las señales atentamente, si nos asumimos sin ayudas externas,  ya nos va llevando a la Presencia del SER, a la VIDA lúcida, la de todos y de todo. No hay múltiples inteligencias, sólo hay una, la misma para ti, para mi, para él o para quien sea. La auténtica espiritualidad es recuperar es don innato, la forma natural de ver y conocer las cosas de la Vida tal como son que no tienen nada que ver a como las conceptualizamos o las nombramos, la inocencia perdida, la pureza, la belleza y la sensibilidad del Ser.

 

Si la palabra es imitada, copiada, plagiada y no pasa de lo más popular, de lo conocido y preestablecido, de lo cómodo y ya descubierto, de lo que me han dicho y yo muy inocentemente me creí por amor a la Vida, lo que sucede es que la misma palabra esclaviza al hombre a más no poder, lo va llevando a la más profunda ceguera e ignorancia,  a la más profunda enfermedad, que no es otra cosa que ver separación y crear división con todo y todos, para apoyar el drama eterno de la humanidad.

 

Si se apoya el milagro sin fin en el que ya estamos todos asentados, la Vida puede hacernos el inmenso favor de devolvernos la visión, el derecho de nacimiento, el don de ver y comprender las cosas tal como son, nada que ver a como uno las imagina, a como se conceptualiza la Existencia. No hay garantías de nada, por supuesto,  porque todo se vive con la finalidad de regresar a la Presencia absoluta del Ser, donde la vida fluye íntimamente, sin prisas y sin pausa, para Ser lo que Yo Soy, que es vivir sin nadie que deba anticiparse ni demorarse a los sucesos espontáneos que son de nadie. La Vida ya sabe, ya conoce, ya intuye, ya se reconoce a sí misma a través de todo y de todos, y sólo puede revelarse en el fuero interno. Sólo hay Vida inteligente siendo Vida, UNIDAD.

 

Si no llegamos nunca a la raíz del Ser, el ser humano, cada vez más, será más esclavo de sus propias palabras. La palabra no tiene poder alguno, si uno no se lo regala, puesto que únicamente indican, señalan y apuntan hacia EsoQueES, hacia la verdad inexpresable que nadie puede enseñar, retener, controlar, gobernar o poseer. Sólo hay Visión, Presencia, todo Ya ES, ya es, ya es. Insisto: Existir significa Existir. Estas palabras son palabras de la Vida lúcida, que las utiliza para entretener la mente, sólo para divertirse a través de ellas, porque ninguna palabra por más lúcida que aparezca en la Consciencia, puede cambiar, mejorar o impedir el fluir constante de lo que ES.

 

Lo único que ves con claridad, cuando el despertar de la consciencia se ha consumado, es que la Vida no tiene ¡nunca! ningún sentido ni ningún propósito, el único propósito es VIVIR sin miedo al miedo, sin temor a perder ni a morir. Vivir sin miedo es empezar a vivir de verdad. Y, lo único que uno debe comprender para la realización del Yo Soy, es que nadie, ningún personaje puede ni debe despertar, sólo despierta la Consciencia. Todo es la iluminación. La última compresión es conocer que hay nada que uno deba comprender para vivir plácidamente feliz y liberado en lo desconocido del Ser.   Si uno lo ha dado todo para regresar a la Presencia del Ser, ya no tiene temor a nada ni a nadie, la paz le persigue como una sombra, vaya donde vaya, suceda lo que suceda. No debería hacerse tanto drama para el despertar de la Consciencia, ni para ser íntegro, sensible y original como el SER, porque el milagro eterno o el paraíso eterno es lo que en verdad ya somo, más allá de la mente. El único más allá que existe, es ir más allá de la mente dudosa que lo divide todo en dos, porque en el corazón puro e inocente del Ser está la perfección de la Vida lúcida, está el SER.

 

Todo, todo, todo es un auto recordatorio. Todo nos sirve para ver que las palabras siempre han sido de nadie y se dirigen a nadie, sólo pueden volverse lúcidas cuando se ha perdido el nefasto y aburrido sentimiento de propiedad, que es cuando te has fundido con la Vida, con el Ser. Sólo el Ser  puede revelarse a sí mismo en el fuero interno. Hay que ser nada,  saberse nadie, para recuperar el todo.

 

¡Gracias!

 

anna serrat