Palabras sin sentido, carentes por completo de compromiso personal.

 

La única intención, ¡la única! que tienen todas las palabras de este mundo, es acercarnos a nuestra auténtica naturaleza original. Todas ellas sólo nos sirven de indicadores que apuntan hacia la verdad viviente que cada ser humano ya ES, pero ninguna palabra puede definir con exactitud la verdad inalcanzable y no pueden expresar LoQueES, ya que lo que en verdad somos, simplemente YA ES, por supuesto mucho más allá del personaje por el cual nos tomamos. Ninguna palabra, a menos que no nazca de la raíz del Ser, puede revelarnos el secreto escondido que todo ser humano, de una manera o de otra, anda buscando para la realización máxima del YO SOY.

 

Por las circunstancias que sean, los seres humanos olvidamos lo que en verdad somos para hacernos conscientes de nosotros mismos a través de la aventura del vivir. Nos separamos de la fuente o de nuestra auténtica naturaleza original al poco de nacer, ya que cada uno de nosotros juega con las palabras hasta dar, o no, con el secreto escondido, que en realidad jamás se ha perdido, dado que YA ES lo que somos.  Precisamente, lo que más nos aleja y más nos confunde o más nos hace dudar, son las palabras heredadas, imitadas o copiadas, todo lo popular, todas aquellas enseñanzas, palabras e imágenes que nos hablan de separación, división o exclusión, (todo aquello que aprendí y yo muy inocentemente me creí).

 

El olvido mismo de lo que en verdad somos, hace que busquemos fuera de nosotros lo que ya Es en nosotros, lo que jamás se ha perdido. Esa es la razón por la cual al ser humano se le genera tanta confusión, tanto sufrimiento, caos, miedos, odio, rechazo, enfermedad, juicios o crítica populista, resentimiento o violencia, puesto que ignora que siempre YA ES una expresión única, irrepetible y maravillosa de lo absoluto. Una vez se ha visto la verdad viviente con total lucidez, más allá de lo intelectual, es cuando uno se da cuenta que no hay nada que se deba comprender para recuperar el don innato y dejar de sufrir, lo deja todo en manos del poder Superior, en manos del poder que nos soñó, dado que cada persona no es más que un ideal, un sueño de amor de la Vida que cada uno  ES.   

 

Intentar definir o expresar lo que en verdad somos, no hace que cambie nada, ni tampoco pasa del intento, puesto que lo que somos es inexpresable e indefinible, totalmente incondicional,  no tenemos elección a ningún nivel, ni tampoco podemos cambiar un solo ápice de toda la experiencia.  Simplemente, cuando uno ha percibido el juego divino e inteligente al que jugamos todos para ver que todo es un auto recordatorio, el cuerpo se relaja, la mente se rinde y el corazón puro del Ser se enamora de la experiencia. Es cuando aparece la visión, el don más maravilloso al que podemos aspirar como seres humanos para la realización del YO.

 

Así, tal como eres ahora mismo, ya eres una expresión única e irrepetible de lo infinito, nadie ve el mundo como tu lo ves. Y nadie debería atreverse a decirte como debes ser o como debes comportarte ni deberían enseñarnos a vivir, puesto que la Vida misma que se vive a través de cada organismo corporal, de manera íntima, inteligente y sabia, si se lo permites, ya te va revelando más allá de las palabras aprendidas lo que no has dejado de Ser y para qué te ha servido la experiencia. Ahora mismo, sí, ahora mismo, nadie te puede definir, ni tu mismo puedes, porque aunque lo hagas, no vas a poder pasar del intento, de las definiciones intelectuales, de los conceptos o de las palabras aprendidas que señalan la imagen que la mente crea y mantiene de sí, pero es que tú no eres la mente, ni las palabras, ni las definiciones, las imaginaciones, los pensamientos o las  etiquetas. Tampoco eres un puñado de sentimientos, recuerdos o expectativas que vienen y van. No eres las etiquetas de: padre, madre, hijo, maestro, alumno, bueno o malo. No eres la profesión, los éxitos o los fracasos. Intentar definir lo indefinible de ti, la verdad viviente en ti, ya es lo que más te aleja del Ser puro e inocente que no has dejado de Ser, del auténtico y simple YO SOY, que ya ES, ya es, ya Es. Simplemente es verlo, comprender la Vida más allá de la comprensión intelectual, puesto que a cada instante ya se está revelando lo que ES, mucho más allá de la falsa imagen que la mente ha creado de sí.

 

No debes pagar fortunas, comprar libros, buscar maestros o hacerte seguidor o alumno de nada ni de nadie si quieres recuperarlo todo, dado que nada ni nadie podrá revelarte el secreto escondido que ya ES, que ya se revela íntimamente a través de ti. Simplemente, y sin ayudas externas de nadie, debes estar abierto a la posibilidad de recuperar la visión, darte cuenta que LoQueES, ya ES.

 

Nadie puede devenir más santo, más iluminado, más divino, más bueno o más maestro de vida que tú. La Vida que tú Eres ya está despierta, iluminada y ya es lo más inteligente y divino que hay. Jamás has dejado de ser lo que YA ES, y jamás encontrarás EsoQueEs buscando fórmulas a través de seres humanos que creen estar divididos en dos y que buscan fuera de sí.  El único problema que hay, ¡el único! es que tu mente no se lo cree, porque cualquier mente personal no trascendida ni liberada de lo superficial, de la imagen falsa que ha construido de sí misma, puede ver con total lucidez ESoQueES ya en ti, sólo puede vivir de la memoria colectiva o personal. No hay mente humana que pueda fisgar tu intimidad, ni puede comprender y alcanzar lo inalcanzable, porque la mente no trascendida siempre está a años luz de lo infinito. Tú ya Eres lo infinito, pero sólo lo desconocido, la sabiduría innata del no saber, te acerca a redescubrirlo.

 

Cada uno de nosotros ya ES el Amor Incondicional de la Vida, ya se comporta como debe comportarse, ya se muestra como debe mostrarse, ya experimenta la Vida como debe experimentarla, ya se hace lo que estamos impulsados a hacer. Por decirlo de alguna manera, nada ni nadie puede ser distinto en este preciso instante, siempre en este preciso instante, desde siempre y para siempre nada puede cambiar en este preciso instante. Todo YA ES. Es como si la historia personal de "mi vida" ya estuviese escrita mucho antes de nacer. Precisamente, lo que más nos aleja de la visión o del don innato, que no es otro que el de ver y comprender espontáneamente la Vida tal como ES, (más allá del intelecto que personaliza la existencia con lo que no es), es ignorar que nuestra auténtica naturaleza original es absolutamente impersonal y atemporal. Siempre estamos presentes y desde siempre y para siempre la Vida es, ha sido y será de nadie y para nadie. Sólo perdiendo el instinto de posesión o el inmaduro sentimiento de propiedad que la mente ha creado para personalizar lo impersonal, podemos liberarnos por completo de lo que más nos esclaviza, del peor enemigo del hombre llamado “yo mismo”.

 

¿Hay algo por lo que temer ahora mismo? ¿hay sufrimiento aquí mismo? ¿hay algo más que ¡esto! ahora mismo, aquí mismo? ¿Verdad que lo ves? Pues si no te separas del instante presente, de lo que ya ES, te llevará a lo más sagrado y maravilloso que hay, a lo que más anhelas recuperar, la visión de ¡esto!, para ver que  ¡esto! es una actividad más de la Vida, como cualquier otra, ni más buena ni más mala, ni mejor o peor, simplemente es algo que le sucede a nadie, puesto que aquí sólo hay Vida siendo Vida, nada por lo que uno deba temer o sufrir.  No intentes ser nadie, para nada en el mundo intentes encontrar a ese nadie o a ese personaje, porque no existe, sólo es un relato en la cabeza. Aquí únicamente hay Vida siendo Vida, simplemente ábrete a la posibilidad de que te suceda la visión, es lo único que  más anhelas recuperar, para ver que la Vida no es cosa de comprensión o de análisis intelectuales, más bien es cosa de intuición y lucidez, es un asunto de amor con la existencia. 

 

La Vida no tiene, no ha tenido ni tendrá un sentido, ni tampoco tiene propósito alguno, ¡jamás lo ha tenido! porque no lo necesita, en ningún momento persigue satisfacer glorias personales, porque no se siente apegada a nada ni a nadie; tampoco debe labrarse un camino personal para dirigirse a alguna parte, no debe evolucionar en lo cultural o intelectual como la mente deduce,  dado que en lo impersonal o en lo que ya ES, ya está absolutamente evolucionada, realizada, plena y liberada.  Desde siempre y para siempre la Vida está presente, ya Es, ya Sucede felizmente en el instante presente, ¡siempre en el instante presente!

 

Vivir sin miedos inútiles se consigue cuando ves que la Vida es algo totalmente impersonal y atemporal. No la busques allí a la Vida que tu ya ERES, ni allá o en el más allá, no la quieras más buena, ni más mala, ni más divina, ni más santa, ni más extraordinaria de lo que ya ES, porque así es cuando uno se la pierde para siempre. En lo más simple, ordinario y natural, se halla su grandeza absoluta. La belleza de la Vida está en la supuesta fealdad o en nuestras supuestas miserias humanas. La auténtica humildad ya es tener que soportar a esa mente que nos esclaviza a más no poder porque quiere adueñarse del Ser, de lo que en realidad somos.  Simplemente ábrete a que te suceda la visión, sin esperar nada a cambio, sin expectativas y sin inútiles o infantiles deseos personales, sin necesidad de mejorar nada, y mucho menos sin necesidad de tener que pasar por la inútil, infantil, inmadura, absurda y aburrida noche oscura del alma, ni por psicólogos o confesionarios. Cuando muere un cuerpo nadie debe pasar por ningún proceso de purificación para ganarse el paraíso eterno, primero porque el paraíso eterno ya ES lo que somos, siempre está presente, jamás se ha ido ni jamás se irá;  y segundo porque jamás ha habido algo o alguien metido en el cuerpo que se dirija a alguna parte, no hay nadie que pueda controlar, mejorar, empeorar o cambiar  lo atemporal e impersonal. Lo que parece ser algo o alguien, es la mente que ha personalizado la existencia, que ha querido adueñarse de esa sensación tan vital y maravillosa que tenemos todos, la de ser únicamente VIDA, vida. vida, vida. Precisamente, el auténtico YO SOY jamás ha sido un irresponsable ni un pecador. Somos la Vida siempre presente, el auténtico paraíso; nadie tiene una vida o vive una vida en propiedad. La historia personal, única e intransferible, tan solo es nuestro sueño de amor para poder recuperar, o no, la visión.

 

La Vida nos ama a todos por igual, a más no poder, ¡a todos! sólo hay que estar dispuesto a verlo, porque lo único que pretende la Vida es que recuperamos la Presencia, que ya es consciente de sí misma, para dejar de sufrir y luchar inútilmente contra nosotros mismos. No necesita mostrarse ni más bonita, ni más santa, ni más próspera, ni más sagrada, ni más milagrosa, más evolucionada, más inteligente o mejor de lo que ya Es. La Vida lo único que pretende es que dejemos de comercializar con Ella sólo para complacer la imagen falsa o bondadosa que la mente ha construido de sí misma y quiere mantener, sólo para conseguir logros personales. La felicidad eterna y sin causa es lo que SOMOS, y  no se ha movido del instante presente. Es tan evidente en la Presencia del Ser que la Existencia ya está completamente liberada y realizada, que ya es feliz, sin causa además, como lo es ahora mismo, siempre como lo es ahora mismo. No practiques el ahora, no te busques en el tiempo ni en enseñanzas duales que dividen, excluyen, separan o rechazan, no analices ni te revuelques en el fango de la historia personal en el tiempo pasado o venidero, si aparecen recuerdos o anhelos que aparezcan,  tu no eres lo que aparece, eres ESE a quien todo le acontece, para darse cuanta a través de todo y de todos de la grandeza absoluta del Ser. La Vida no es cosa de tiempos, ni de poderes personales, ni de lugares, metáforas e historias, puesto que lo que tenga que ser, ya ES, y lo que no, no será. Simplemente ya ES, ya Es, ya Es, ya ES, ya se mueve inteligente-mente con un ritmo de extraordinaria belleza. Nos empuja a ir hacia adelante y a ser íntegros, a todos, puesto que todos estamos inmersos en el mismo viaje sin retorno, en la misma rueda sin fin del despertar de la Consciencia, sólo para ver que todos ya estamos asentados en el milagro eterno y sin fin. Jamás vamos a poder ser antes ni jamás vamos a poder ser después. Todo está permitido en la Presencia del Ser, todo es Amor Incondicional que nos abraza y nos sostiene en el instante presente; la única pieza del ser humano que impide que veamos que ya somos una expresión única e irrepetible de lo infinito, es la mente personal porque no comprende que todo es impersonal. Por eso esas pobres palabras sin sentido que emergen de la nada, que son de nadie y se dirigen a nadie, carecen por completo de compromiso personal, hay que ir más allá de ellas., hay que atreverse a intimar con la Presencia del Ser, con la maravilla de lo que ES. Todos somos exactamente lo mismo, el mismo instante de eternidad, la misma Luz y el mismo Amor, todos sucedemos en lo infinito de la Vida, todos estamos viviendo un milagro sin fin, a la vez y sin más. La Presencia es la única constante que hay, todo lo demás es de la naturaleza de un sueño que nos sirve para el despertar de la Consciencia o para la realización del YO.

 

¡¡¡Vive sin sentido, con la sabiduría innata del no saber, sin miedos absurdos, sin expectativas y sin compromiso alguno, completamente liberado y feliz, y deja al personal que viva como quiera o como más anhele vivir!!! Cada uno santifica la experiencia como sabe o como puede, puesto que cada uno ya es el UNO buscándose a sí mismo. Cada uno YA ES lo infinito, sabio, impersonal y atemporal de la Vida. Nada y Todo.

 

¡¡¡Gracias!!!