No llames trabajo duro a tu juego inteligente de Luz y Amor.

 

No hay nunca nadie haciendo nada. Todo es Vida inteligente siendo Vida.

 

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Personalmente, niego toda clase de meditación para aquietar la mente, y toda práctica,

Niego el constante repetir una palabra como hacen en India, en Tíbet,

por todo el mundo, ya sea el Ave María o cualquier otra palabra.

Repetir, repetir, repetir; eso no tiene ningún sentido:

vuelve a la mente más absurda y grotesca de lo que es.

A menos que el ser humano sea una luz para sí mismo,

nada tiene importancia, porque si depende de alguien,

se encuentra entonces en un estado de perpetua ansiedad.

-Jiddu Krishnamurti.

 

Primero tiene que solucionar sus problemas, ¿no es así?

Debe poner orden en la casa, en la casa en la que vive, y esa casa es el “yo”

"mis pensamientos, mis sentimientos, ansiedades, culpa, pena",

debe poner orden ahí. Sin ese orden, ¿cómo seguir adelante?

No estoy buscando orden; estoy viendo que hay desorden

y quiero saber por qué lo hay. No pretendo encontrar orden,

porque entonces aparecen todos los gurús y todo lo demás.

De modo que no deseo orden; sólo quiero descubrir

por qué en nuestras vidas hay tal caos y desorden.

El ser humano tiene que descubrirlo,

no pedirle a alguien que le diga si hay desorden.

Mirar el desorden sin el “yo”, entonces eso es meditación.

¿Lo entiende señor?, ....no toda esa tontería de la que hablan.

-Jiddu Krishnamurti.

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Si se intenta solucionar el desorden que ha creado la propia mente con lo preestablecido y organizado, será siempre alguna creencia y algún ideal social organizado y preconcebido del orden dramático, populista o social, y eso sería lo que más me sometería o lo que más me esclavizaría. Es decir, según el orden u organización cristiana, según el orden u organización budista, según el orden o la organización política que sea, sea popular, socialista o independiente, cualquier orden organizado o preestablecido está a años luz de donde nos sucede la Luz. Mientras que, si uno observa consciente-mente el propio desorden interno, entonces ahí ya no hay dualidad. No hay una organización que deba decirme ni que deba dictarme como debe re-ordenarse o liberarse mi mente. La Simple observación del propio desorden y la simple aceptación profunda de la propia ignorancia, ya hace que emerja la Luz de la Presencia del Ser que ilumina todo desorden que ha creado la propia oscuridad.  Nadie puede meter las narices, la escucha y la observación en el fuero interno, no deberíamos dejar nuestro fuero interno en manos de nadie, al menos nadie debería intentarlo o atreverse, porque no puede hacerse con nadie, es imposible. El redescubrimiento de la auténtica naturaleza original siempre es íntimo, personal e intransferible.

 

Algunos personajes aparentes juegan al fútbol y llaman a eso un duro y gran trabajo. Otros aparentes juegan a cantar, a dirigir películas, a ser actores o a ser actrices famosas, y llaman a eso, un duro esfuerzo o un espectacular buen trabajo para ese tal mundo. Otros personajes aparentes salen en los medios de comunicación a lapidar el personal, y llaman a eso un duro esfuerzo o un duro trabajo para el pueblo que aparentemente los está escuchando. Hay personajes que se dedican a investigar en la Ciencia para llamarlo después, el mejor trabajo del mundo. Otros personajes aparentes se dedican a ocupar los tronos de un reinado o de una Presidencia, aparentemente viajan por todo el mundo, aparentemente hacen fiestas y banquetes y aparentemente se permiten ser irreverentes con todo aquel que nos les baile la ola, y llaman a eso: un duro esfuerzo y un excelente trabajo para todo un pueblo. Otros aparentes personajes torean o matan a los toros, los humillan con total irreverencia, y llaman de ese circo necio nacional, un duro esfuerzo y un gran trabajo de arte para divertir al pueblo. Otros aparentes personajes que se autodenominan salvadores de la humanidad, salen en el balcón a predicar, una, dos o tres veces al año, y llaman a eso un trabajo sagrado, porque unos cuantos personajes previamente se reúnen para jugar a la fumata blanca, la que indica ser un santo padre para toda la humanidad. ¿A que jugamos cuando no vemos con total claridad?   Cuando no hay claridad, el juego inteligente de Luz y Amor al que se juega sin ver que sólo hay Unidad, sólo es para otorgarle todo el poder a una mente necia, desordenada e irreverente ante el Ser, y a eso, nada más y nada menos, se llama apoyar el drama eterno de la humanidad, con tal de seguir creando los propios desordenes y los propios problemas, ansiedades y fantasías, para después rezar, meditar y esperar que las industrias farmacéuticas no cierren nunca o que la ciencia siga investigando para que solucione mis propios problemas, los problemas que ha creado mi mente necia que separa y divide la vida en dos. De modo que, si no se encuentran soluciones rápidas para poder seguir jugando a ser inteligentes, más inteligentes que la Vida lúcida, se puedan echar todo tipo de balones fuera, sobre todo echarle la culpa a la Vida, a la única abundancia e inteligencia que hay, que como es tan pobre ¿verdad? y parece tan imbécil ¿verdad? Todo ese aparente drama eterno es para que la ignorancia pueda gobernar lo que es de nadie, para que intente controlar lo indefinible del Ser. ¿Debemos ser tan irreverentes con la pura inocencia del Ser? Antes de reconocer el propio desorden interno, la propia oscuridad o la propia ignorancia, la ignorancia prefiere jugar a príncipes y a princesas para convertir al ser humano en papanatas del ego, que suele decir:  no lo digo yo, lo dice la ciencia, lo dice la religión, lo dice la política, lo dice un maestro, lo dice el telediario o lo cuenta en el sermón de fin de año el aparente personaje programado u organizado Papa de Roma, o el aparente personaje que se autodenomina Presidente o Rey del país que sea.  

 

Nadie puede, ni nadie debe, ni a nadie se lo consiento ya, que me ayudé a ser más gilipollas de lo que aprendí a ser cuando jugué a parecer ser dos, cuando jugué a imitar al mundo necio de la imagen que se me metió en la cabeza, al mundo de mi propia creación. No llamemos karma al propio desorden, ni llamemos cruz a la propia esclavitud. O llámalo como quieras, pero nunca lo llames paraíso, claridad y libertad.

 

Si no ves el juego inteligente de luz y amor al que está jugando cada ser humano, creerás que la Vida está loca o que has nacido tarado o imbécil, cuando en realidad la Vida no hace otra cosa que gritarte más fuerte que cualquier apariencia del mundo, más fuerte que cualquier falso maestro o falsa apariencia organizada o científica: -ESTOY AHÍ. Siempre estoy ahí. Permite que tome el control de tu mente, permite que la simple observación de la mente con la luz de la Presencia, te haga ver el desorden de donde viene y a donde va, permite que te libere de tanta estupidez, y sobre todo ábrete a que te devuelva los dones innatos para que dejes de apoyar el drama eterno de un tal mundo necio que no tiene solución.  El milagro sin fin está ahí, siempre está presente, no tienes que trabajar duro ni que hacer esfuerzos para deleitarte, simplemente descubre lo que no eres, y recupera tu auténtica naturaleza original, hasta fundirte con el Ser ¡siempre presente! que ya está liberado a cada instante.

 

Después la Vida te dice, con todo el amor: -descubre conmigo cual es tu juego inteligente de luz y amor, Yo te revelaré para qué o para quien has jugado tan inteligente juego de la separación o de creer estar dividido en dos, te hablaré de tan divino sueño de amor. Te darás cuenta que jamás ha habido dos, jamás ha habido un tu separado de un yo, jamás ha habido un yo ilusorio ni un pueblo irreverente que te necesite,  jamás ha habido algo o alguien metido en el cuerpo, jamás ha habido un aparente personaje en el mundo que te precise mejor ni peor, puesto que jamás ha habido separación con nada ni con nadie. Cuando el ilusorio yo se desvanece, la mente se pone en su lugar, entonces es cuando se hace evidente el juego de amor al que jugamos todos para el despertar de la Consciencia, puesto que únicamente hay el auténtico Yo soy.

 

Simplemente se trata de ver de donde proviene el desorden de la mente y permitir que la Vida que se vive a través de ti, vaya poniendo orden hasta liberarte del caos eterno de la humanidad. Tu derecho innato es fundirte con el Ser ¡siempre presente! para gozar del paraíso eterno que se nos regala a todos, puesto que el paraíso eterno es lo que en verdad somos, y por supuesto se sabe y se reconoce con total claridad cuando se deja atrás la falsa creencia de ser algo o alguien que puede mover la vasta inmensidad del Ser. Todos estamos asentados en la gracia permanente, viviendo en el milagro sin fin, todos aparecemos de la Nada y regresamos a Ella. Todos estamos viviendo un hermoso regalo desde lo infinito del Ser.

 

No hay que hacer tanto circo necio e irreverente para que la consciencia pueda despertar del sueño hipnótico, simplemente uno debe ver y comprender, con total claridad y seguridad, que como personaje jamás lo conseguirá.

 

¡¡Gracias!!