Ni la muerte puede con la Vida.

 

La Visión es lo más maravilloso y extraordinario a lo que podemos aspirar como seres humanos, para la realización del YO.

 

Todos tenemos un pozo de sabiduría ancestral y de abundancia infinita a nuestro alcance, a nuestra disposición. A todos se nos regala, por igual, la invitación para pedirle a la Vida la segunda oportunidad, pero unos la aceptan para bucear íntimamente y sin miedos en el interior, hasta dar con el manantial que puede desatar todos los nudos que inconscientememte se heredan en la niñez y que hacen que uno viva la experiencia en el drama eterno de la separación; y otros no la aceptarán jamás porque se sienten más cómodos santificando la experiencia sufriendo y haciendo sufrir inútilmente, les es más agradable vivir para el inconsciente colectivo de la humanidad que hace un circo cómico o dramático de la Vida, ya que el inconsciente únicamente apuesta para la falsa imagen que la mente construye de sí, para la absurda y nefasta reputación.  No hay más.  Si uno no va más allá de la falsa imagen por la cual se ha tomado como persona, la Vida lúcida no le puede rescatar, y vivir puede parecer, en muchas ocasiones, incómodo, injusto, desagradable, inconveniente, desafortunadamente un sacrificio enfermizo, dramático e inútil, cuando lo único que pretende la Vida es regalarnos lo que por derecho de nacimiento nos pertenece, felicidad sin causa, alegría infinita.

 

Yo no he tenido que devenir ni más buena, ni más mala, ni mejor, ni peor, ni más divina, ni más especial para poder acceder al manantial de abundancia infinita que se nos regala, sencillamente he permitido que la Consciencia pudiese hacerse consciente de sí misma hasta despertar, a través del propio inconsciente que se hereda en la niñez y que va generando nudos que solo nos llevan a una existencia absurda, aburrida, esclava e infeliz. Puramente me rendí al Ser para implorarle mi segunda oportunidad -de oro- ya que únicamente en la rendición, en la más profunda aceptación de la propia ignorancia ante la Vida, se puede recuperar la libertad absoluta y la felicidad sin causa del Ser, lo que se nos regala a todos. Uno no puede ser realmente libre ni sentirse verdaderamente feliz, si no asume conscientemente su totalidad, tal como lo ha creado la Vida, si no acepta la invitación personal, íntima e intransferible para hacerse consciente del propio inconsciente, a través de la rueda eterna de la experiencia de Vida (pasada, presente y futura), sin ayudas de nadie.  Conocimiento no es informarse, ni lo estudiado, ni tampoco significa imitar o copiar, y mucho menos vivir con el piloto automático o con el GPS puesto para que dirijan "mi vida". La experiencia deviene conocimiento después de la rendición al Ser, no antes.

 

Para poder hallar el manantial de abundancia infinita que a todos se nos regala, uno debe evidenciar primero la enorme piedra que el inconsciente arroja dentro del pozo, con tal de que no salga a la superficie el agua cristalina de la Vida lúcida, lo que se nos regala para regar y heredar la tierra, junto con los beneficios de saber vivir en ella saludablemente y apaciblemente, sin miedos a perder ni a morir. El inconsciente quiere imagen y reputación, quiere sumar inconsciencia, quiere apoyar el drama, porque preside el trono de la ignorancia imaginativa al poder, con lo cual hará cualquier cosa, sea la que sea, para que no encuentres nunca el manantial de abundancia, porque sabe que se le acabará el chollo de hacer sufrir al personal. El inconsciente puede disfrazarse de todas las caras, de todos los colores, de todas las bondades, de todas las santidades, de todas las profesiones, de todas las edades, y de todas las ideologías, porque es muy hábil y gran técnico de ilusiones para que no veas nunca que el manantial de abundancia y sabiduría infinita está justo delante, dentro y fuera de ti, desde siempre y para siempre en ti, en el epicentro del Ser.

 

Toda la experiencia en el exterior sólo es metafórica, es información teorica o técnica para objetivos inalcanzables, creencias y tradiciones ideológicas, que puede convertirse en conocimiento profundo, lúcido y sabio cuando hay rendición.  No hay jamás error, simplemente hay inconsciencia o hay comprensión lúcida.

 

La aventura del vivir conscientemente un día cada día, solo con lo puesto, en lo infinito, con lo que ya ES, aceptando como sucede la Vida dentro y fuera de uno mismo, es lo único que permite que la Consciencia vaya liberándose del propio inconsciente y vaya desatando todos los nudos que impiden que la auténtica libertad y la saludable felicidad sin causa, fluyan. Hacerse consciente del propio inconsciente no significa psicoanalizarse, delegar la información o la experiencia a autodenominados profesionales para imitarles, ni analizar nada desde la falsa imagen que uno tiene de sí mismo, es darse al Ser, es el abandono de la imagen que se tiene de uno mismo, para darse por entero a la verdad inalcanzable viviente, que ya sucede a la perfección.  En la Presencia del Ser, somos Luz atravesando la propia oscuridad y somos Amor Incondicional que permite que la existencia sea tal como ES.

 

Deseo, más allá de las palabras y de las imágenes, que el Amor Infinito que habita en ti, pueda sacarte o disolverte esa enorme piedra que el inconsciente colectivo ha podido crear para ti, la cual impide que el manantial de abundancia infinita ofrezca agua cristalina a la tierra. Deseo, con todo el amor, que la aventura del vivir para la realización del Yo, sea una fascinante aventura, ni más ni menos maravillosa que la mía, ya que ha sido increíblemente excelente y sin error. Tengo la seguridad absoluta que te mereces recuperar el paraíso eterno, como mínimo te lo mereces. Sólo debes abrirte a la posibilidad. Hay que ir más allá de la falsa imagen que la mente ha creado de sí, más allá del ideal de ser persona por la cual te has tomado, porque lo que en verdad somos ni se puede definir, es totalmente invisible a los ojos humanos.

 

Lo que llamamos miedos, la inmensa mayoría son advertencias y señales para que dejemos de temernos y dejemos de buscar en el exterior lo que nadie nos puede ofrecer, lo que debes acabar haciendo tu solo con la Vida, sin ayudas y favores inútiles que te impidan madurar, si se quiere realmente el despertar de la consciencia, puesto que ni uno solo de nuestros miedos tienen cabida en ese lugar sin lugar cuando la Luz original lo ha iluminado. El paraíso eterno es lo que somos, no lo que imaginamos ser, es lo que más nos merecemos recuperar si hay auténtico amor a la Vida. No pretendas que nadie te entienda, tu ya sabes y sabrás, o no, si has amado a la Vida con el anhelo de recuperar ese hermoso lugar, donde ni la enfermedad ni la muerte pueden invadir o matar.

 

Hay que ser nada para recuperarlo todo, absolutamente todo. Nadie necesita ayudas como cree necesitar. Solo lo ves con absolura claridad cuando has recuperado el manantial de agua cristalina que está justo en ese lugar sin lugar, tan precioso, íntimo y divino que se nos regala gratuitamente a todos.

 

Heredas la tierra y todos los frutos que de ella se desprenden cuando se alcanza la madurez, cuando hay visión y absoluta lucidez.  

 

Con todo el amor, más allá de las palabras,

 

¡¡¡Gracias!!!