¡Maravíllate!

 

Si eres un buscador nato del Amor, detén la búsqueda, porque el Amor eres tú.

 

Tu función no es buscar el amor fuera de ti, tu función es amar, es Ser el amor, porque siempre hay una cosa para amar, siempre hay un momento por agradecer, siempre hay algo que te enamora, siempre hay alguien que te hará sentir el amor, siempre hay una circunstancia que te hace reconocer tu esencia. El amor no es exclusividad de nadie, no es para retenerlo ni poseerlo, no es para amarse uno mismo como persona, es para Ser el que ama, para ser el que da sin pedir nada a cambio, es para amar la propia manifestación, todo lo que es y todo lo que no es. El Amor es permitir ser al Ser, es vivir sin tener que poseer lo amado.

 

El Amor es enormemente incondicional, no puede ser localizado en ningún lugar concreto del planeta, porque puede abrazar la inmensidad del Universo, puede amar el mundo entero, puede amar todo lo que aparece y desaparece en este espacio vasto e íntimo del Ser. El Amor es como una fuente inagotable de agua fresca, limpia y renovada que fluye sin quedarse estancada en lo viejo, repugnante y caducado. El amor florece instante a instante y no hace nada en absoluto, no busca nada en absoluto, no ama para sus beneficios o intereses personales, no reza, no medita, no suplica, no implora, porque el Amor simplemente ama lo que sucede, acoge lo que está presente, sencillamente está aquí mismo, porque el Amor, más allá de las palabras y del personaje por el cual te tomas, siempre Eres tú mismo, amigo.

 

¡Maravíllate! si lo ves, porque el Amor no necesita ser buscado en ninguna parte, ni en la muchedumbre de personas que imploran el amor sólo para cumplir años o para alargar la vida de la herramienta corporal. No, el Amor es atemporal, no entiende de edades, ni de razas, ni de castas, ni de tradiciones, ni de religiones, ni de políticas o evoluciones culturales, lo consiente todo, pero no debes buscarlo en un templo, en una pareja que vive con la creencia dual, absurda y sufridora de ser media naranja, ni en un maestro que te diga como aprender a amar. El Amor no se aprende, lo ama todo, lo inunda todo cuando emerge. El Amor acoge todo este espacio vasto del Ser, no tiene forma, no tiene frontera, no tiene nada que ver con el pobre concepto amor que sólo ama las cosas buenas, bonitas, rosadas o agradables, o que sólo ama una cara del mismo sueño de amor. El Amor nunca rezará a un dios inventado para pedir: -aléjanos del mal, amén. No hay ningún mal, no hay ningún bien que pueda vencer al amor. El Amor es neutral, totalmente incondicional, con todas las criaturas, con todas las formas de vida, y es la fuerza más poderosa que hay, la más instantánea que hay para la curación de la consciencia del planeta, la más reluciente, inmediata y presente que hay para vivir sin temor. El Amor jamás, ¡jamás! está ausente, siempre está amando, siempre está donde uno tenga la herramienta corporal. Aquí mismo está el amado, nuestro amado Ser que lo ama todo sin condiciones.  No hay que viajar por el mundo buscando expertos que nos digan como amar o como ser mejor, no hay que ir por la vida en busca de cosas lujosas o bonitas que te hagan sentir más agradecido, más bueno, más poderoso o más especial que el amor, no hay que buscar catedrales o subirse a meditar en las montañas para sentirse más espiritual que el Amor. El amor no intenta convencer a nadie, está por encima de acciones buenas y de acciones malas de las personas, no tiene en cuenta las acciones, está siempre por encima del lujo y la pobreza, por encima del éxito o del fracaso, por encima del bien y del mal, porque el Amor no es un personaje, ni una mente dividida en dos, el AMOR siempre es uno mismo. Estamos vivos para amar la totalidad, para abrazar la propia manifestación.

 

El amor lo ama todo, ama el enfado, ama el resentimiento, ama la ira o la rabia que uno pueda sentir por la hipnosis de la mente dual que intenta dividir, negar o poseer el amor puro e inocente de nuestro amado Ser, para hacernos creer que somos una cosa distinta a la que en verdad somos. Somos puro amor, pura inocencia, puro candor. El Amor es nuestra esencia, nuestra auténtica naturaleza o luz original.

 

Permite que las alegrías de quien sea, te conmuevan hasta hacerte estremecer, permite que el dolor o los límites sagrados de un ser amado puedas sentirlas o puedas amarlas también tú, en tus silencios, en tus soledades, porque no somos cosas distintas amigo, ambos somos el mismo Amor que acoge y ama toda la manifestación. Tu amor es mi amor, mi amor es tu amor. Tu Luz es mi luz, mi luz es tu luz.

 

Nuestra única función es Ser, es Amar, es vivir la Vida sin temor a perder nada, sin temor a ser rechazados por el amor. Para el amor, no es más ni es menos importante, un organismo corporal humano, que el de un gato o el de un perro, porque toda forma de vida que hay, todo y todos es amada por igual, instante a instante. La única diferencia que hay es que a nosotros, a los seres humanos, se nos regala la Luz de la Presencia del Ser, para hacernos conocedores de nuestra auténtica naturaleza, porque nuestra función es vivir sin temor, Ser el Amor, amar la totalidad.

 

Lo que viviste y aceptaste ayer por amor a la Vida, ya no existe amigo, lo que leíste, viste, escuchaste o experimentaste hace unos aparentes años, ya no existe, y todo fue acogido por amor a la Vida, todo lo aceptaste inocentemente, amigo, por amor al Ser. Se trata de abrirte a la otra posibilidad, a la fuente de todas las cosas, a Esa Nada acogedora, de la cual emerge tu verdadero amor. Practica el amor verdadero y no te arrepentirás, porque el amor eres tu mismo, te aseguro que no hay otra fuerza mayor.

 

El amor no da lecciones de vida a la Vida, no instruye, no se inmiscuye, no retiene, ni posee, simplemente es un Ser, es un dar, es un vivir, es un compartir desde Esa Nada que es la fuente de todas las cosas, de la cual fluye el amor incondicional. ¡Esto! es amado con agradecimiento sincero y profundo, sin pedir nada a cambio. 

 

SI ahora mismo, todo terminase, sólo podría decir GRACIAS por tanto amor. No hay problema cuando amas, cuando te reconoces como Ser en ese espacio abierto y acogedor, del cual fluye el Amor.

 

Desde Esa Nada de la cual emerge todo, se te ofrecen estas palabras amigo, como lo más  nuevo y reluciente que se te pueda regalar ahora mismo, pero recuerda que sólo son indicadores, sólo apuntan o señalan, no pueden definir ni explicar el Amor,  tu ya sabrás ir más allá de ellas, ya sabrás entender este mensaje inherente a todos, por resonancia, por sensibilidad, desde el corazón inocente de tu Ser, porque tu Eres puro Amor, eres Ese al que todo le sucede para ver y reconocer al Ser, como amas todo desde el Ser, porque todo y todos resuena en tu Ser. Puedes ver como ya acoges la Vida a cada instante, tal como se te presenta. 

 

¡Maravíllate, si lo ves!

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!