Luz en la oscuridad.

 

Que torpe fui cuando llamaba luz a la propia oscuridad, cuando regalaba importancia a los pensamientos que vienen y van dentro de un diminuto sistema de creencias que separa el bien del mal.

 

La Luz siempre está presente, la mente siempre está creando oscuridad, siempre está ausente.

 

Nos tememos a nosotros mismos en el momento en que damos todo el protagonismo a un diminuto sistema de creencias que separa y divide la vida en dos. Jamás ha habido un tu separado de un yo. El ilusorio yo, creado por la mente, por la cual nos tomamos, nos hace imaginar que hay una energía llamada buena y otra llamada mala dentro de la cabeza. Jamás ha habido dos, siempre hay el auténtico YO.

 

Si te fundes con la Luz, desaparece el miedo a la Vida, porque lo único que hay es Luz, Vida, Presencia, la visión de EsoQueEs, llámalo Dios si quieres, pero la verdad es que no se puede verbalizar, ni se puede aprehender, ya somos EsoQueEs, ya somos lo que sucede espontáneamente, atómicamente, totalmente indivisible. El Todo a la vista está. Lo Que Es, no se puede dividir, es totalmente impersonal y atemporal, sucede sin más. Vivir es lo más fácil del mundo mundial, es tan fácil que no hay ni que pensar como será el instante que sucede al que está presente, tan vital, radiante y natural en el que nos encontramos siempre. La Vida sucede siendo vida ininterrumpidamente para nadie.  ¡Sólo hay Ser!

  

Como dijo la Vida a través de Tony Parsons: el Ser es un cómico para un público que no se ríe. Es así, jamás nos sucede nada cada vez que acudimos a nuestra verticalidad, a la Presencia, sin embargo, hay un aparente sufrimiento en el mundo de la imagen, porque sólo el ilusorio “yo” es el sufridor, el dramático. ¿Hay un algo o un alguien sufriendo ahora mismo, aquí mismo?  ¿Existe la muerte ahora mismo, aquí mismo? ¿Puedes ver algún yo en el cuerpo ahora mismo, aquí mismo? No. Únicamente debemos revisar el relato que se nos mete en la cabeza sobre el bien y el mal, lo que heredamos, porque cuando el relato desaparece, la mente se ha recolocado en su lugar haciendo de herramienta útil y práctica, lo que hay es Ser, pura Vida, sin caos en la cabeza, nada más.

 

 

Cada uno es Luz radical y presente cruzando la propia oscuridad, la propia manifestación. Si esto es visto, el salto que se nos ofrece es VIVIR, únicamente VIVIR, porque incluso la muerte es una bendita ilusión. ¿Cómo puede morir la Luz, si es lo único que hay? Cada uno es la Nada generador del Todo, y eso es así antes, mientras y después de la experiencia a través del organismo corporal. ¡Sólo hay Ser!

 

Cuando uno ya puede reírse de sí mismo, automáticamente la Vida que uno Es, cobra el auténtico sentido:  -vivir sin miedo al miedo-

 

El Ser Uno, juega al escondite inteligente, juega a parecer ser la persona por la cual nos tomamos, imagina ser el ilusorio yo que está haciendo un viaje muy importante y evolutivo en el tiempo, pero la verdad es que el tiempo no existe, ni tampoco existe el más allá, es una invención de la mente humana para retar al Ser. Lo mires por donde lo mires, Siempre es hoy, siempre es ahora, siempre estamos presentes contemplando la propia manifestación. Y eso tan simple, se ve o no se ve.

 

Jamás nadie ha podido impedir nada de su experiencia de vida hasta hoy, ni lo hará en un futuro.

 

Quien siga retando al Ser UNO, rechazando la propia invitación siempre presente, se está haciendo un flaco favor, porque se avecinan cambios precioso en el mundo, que el que esté en la Presencia los verá como un regalo, y los que no, sólo verán drama. Dar el protagonismo a la mente ciega es darle el protagonismo al drama, a la propia oscuridad.

 

Mi única oración fue: Vida, hazme nada, haz de mi lo que quieras, para quien sea y hasta donde quieras. Haz siempre tu voluntad, no la mía, para que pueda fundirme en ti.

 

¡¡Gracias!!