Si en lugar de preguntar ¿qué quiero obtener de la Vida? pregunto: ¿qué quieres realmente de mí, Vida? empezaré a ver lo que no soy.  Porque sólo viendo y comprendiendo con claridad lo que no soy, puedo acercarme a mi auténtica naturaleza original hasta fundirme con el Ser. Lo que quiere la Vida de ti, ya está sucediendo, simplemente es lo que Es.

 

Como personajes soñados por la Vida, creemos que somos la imagen que tenemos de nosotros, discutimos y nos enfadamos por lo que no somos, nos comportamos como si un bolígrafo quisiera adueñarse, controlar y gobernar a la mano que lo conduce. Si no vemos que el organismo corporal sólo es la herramienta que utilizamos para movernos en este aparente viaje en el tiempo, creeremos que la Vida no sabe lo que verdaderamente pretende. Y lo único, lo único, que pretende la Vida es que vivamos armoniosamente, respetuosamente y plácidamente felices dentro de este paraíso que se nos regala a todos, a todos, sin excepción, puesto que el paraíso es lo que somos.   

 

Anhelas lo que ya Eres, ansías lo que ya tienes, suplicas lo que más amas e ignoras de ti, el SER. Veneras y adoras, sin saberlo, lo que ya te conduce.  Cuando rezas a un más allá, ignoras que te estás rezando a ti, puesto que lo que verdaderamente TU ERES ya está permanentemente Presente, en ti, siempre ha estado en el epicentro del Ser. Lo único, lo único, que te impide verlo lucidamente es la mente oscurecida y deseosa de sentirse propietaria de la Vida.

 

La mente dividida siempre ve problemas, y el único problema que hay es ella. Siempre vive a la espera de un mal, por eso imita, copia e idolatra, reza, medita o santifica la experiencia creyendo que tu auténtica naturaleza original no sabe vivir felizmente ni sabe ofrecerte lo mejor de lo mejor, lo que más anhelas recuperar. La mente imagina que sin su relato hipnótico, idílico y soñador, la Vida no sabe vivir. Siempre suspira con ser algo o alguien muy importante, más especial, más santa, más divina o más buena, siempre quiere obtener más cosas o más milagros, porque jamás ve que todos estamos asentados en el milagro sin fin, ni siquiera puede reconocer que ya lo tenemos todo, que ya se nos regala todo. No puede verlo porque siempre camina sin luz original. La mente dividida construye lo que llamaríamos una torre de marfil, que puede romperse en cualquier momento, puesto que es el simple resultado de lo que me han dicho y yo muy inocentemente me creí.  La mente es como una trinchera, siempre está en posición de soldado para ir a la guerra, a combatir, a controlar o a luchar, y si pierde una batalla, no te preocupes que jamás se rendirá, así se lo dijeron y ella se lo tomó a pies juntillas, no soporta que la venzan, ni la descubran, con lo cual hará lo indecible para excavar otra zanja que, probablemente, se convertirá en el pozo de las lamentaciones, sin fin. Irá ahondando, sacando tierra, creyendo que en algún momento llegará al final, sin ver que la misma tierra que está echando a la superficie le está tapando el Sol, la luz de la verdad eterna que la tenemos siempre a nuestra disposición, delante de las narices.

 

No la contradigas a tu mente, porque si lo haces, no sabes con cuanta ignorancia o tinieblas te vas a enfrentar. Ni tampoco la analices, simplemente ábrete a lo que ES. Antes de rendirse quiere mantenerse en el trono de la más profunda ceguera e ignorancia, así que lo mejor de lo mejor que puedes hacer es dejarla tal como está, simplemente es tu sueño de amor, no tiene poder alguno para moverte de ahí, de la Presencia del Ser, ni jamás lo ha tenido como ha pretendido hacerte creer, porque ni de las palabras es dueña y señora, simplemente cree que son muy poderosas, porque ignora que las palabras y las imágenes no nacidas de la raíz del Ser, son simples imitaciones que no pasan del boca en boca, del populismo superficial, es el juego al que jugamos todos. Con lo cual, no le temas para nada en absoluto, simplemente ábrete a la posibilidad de que la visión lúcida te suceda, porque la Luz original, la maravilla eterna de lo que ES, es lo único que la fulmina y la hace arrodillar ante el Ser siempre presente que no has dejado de ser.  

 

Todo lo que aparentemente se manifiesta, el mundo, los demás, la vida personal con una historia muy importante en el aparente tiempo, es el sueño hipnótico de la separación que esa mente ha creado, es el personaje ilusorio por el cual nos tomamos, por eso la búsqueda de algo más, por eso ese vacío interior que la mente no puede llenar. En realidad, eres la Nada creyendo ser la mente o el personaje, imaginando ser dos, presuponiendo que estás viviendo separado de la fuente de todas las cosas. Eres el Uno buscando tu verdadero hogar, que no es el cuerpo ni la mente, es la Presencia del Ser,  eres lo absoluto manifestándose como singular. Jámas has sido una ola que imagina estar separada de las demás o del Océano, eres el Océano que permite que todas las olas sean como son. En realidad, somos dioses recorriendo la propia manifestación, pero lo hacemos con la creencia absurda e infantil de ser personajes.

 

No hay una sabiduría separada de ti, ni de mí, ni de nadie, simplemente no la ves porque la mente personaliza lo impersonal. No te sucede nada como Vida que ERES, como Vida que no has dejado de Ser  siempre estás presente, pero el sueño hipnótico que ha creado la mente, te impide ver que ¡esto! tal como ES, tal como se manifiesta aquí mismo, es tu propia invitación para redescubrir que lo que más anhelas recuperar, es lo que ya ERES, el Ser siempre Presente, lo que no lo has perdido jamás.

 

¿Sabes lo que quiere la Vida de ti? Que redescubras que jamás has dejado de ser la Vida, lo que más anhelas recuperar. Ese es el maravilloso misterio, que cuando se ve con lucidez no puedes hacer otra cosa que aplaudir. Sólo hay Vida siendo Vida, no hay nadie que tenga o viva una vida en propiedad. El cuerpo sólo es la herramienta que utilizas para regresar a tu verdadero hogar. Ámalo tal como es, con todo lo bueno y con todo lo malo, no busques ayudas externas de nadie, y te aseguro que no te arrepentirás. No lo quieras ni mejor, ni peor el cuerpo, simplemente eres la Presencia que hace que la existencia de ese organismo corporal sea tal como ES, solo así podrás comprender lucidamente la experiencia y sabrás que lo que se busca jamás se ha perdido. TODA la existencia debe ser tal como ES, no hay error con nada ni con nadie, simplemente se ignora o se ve con total lucidez.  

 

La Felicidad sin causa está siempre presente, a nuestra disposición, gratis además, porque es lo que somos, no la busques allá, ni allí, en nada ni en nadie, porque te la perderás. Y, recuerda que la mente querrá poseer estas palabras, querrá adueñarse de ellas, ignora que son de nadie y para nadie, debes ir más allá de la mente personal porque este mensaje nace de la sabiduría innata que es inherente a todo y a todos.

 

 Tal vez el mundo aparente se haya reído de ti, a la cara o a las espaldas, pero es divino que así sea,  porque Todo y Todos es la propia manifestación que te está apoyando a despertar del sueño hipnótico.  Cuando el despertar se haya consumado, te importará tres narices, te importará tres pepinos que se rían de ti, sabrás perfectamente lo que eso quiere decir. Cada uno ya tiene su propia invitación personal, única e intransferible además, que la aceptará o la rechazará, no debe ser de mi incumbencia ya. No hay un tu separado de un yo, la separación tan solo es aparente, no hay discípulo ni maestro, ni buenos o malos, hay únicamente lo que ES, vida siendo vida.  Una maravilla que no se puede describir.

 

Cuando te fundas con el aparente paisaje exterior, sólo habrá vida siendo vida, nada por lo que uno debe temer o sufrir. La Existencia es EXISTIR, SER sin más, sin miedos, sin luchas, sin trabajos, sin sudores, sin rezos, sin imitaciones, sin anticiparse ni demorarse, sin prisas y sin pausa. SER, como uno ya Es, puro Ser, sin más, sin relato hipnótico en la cabeza. Todo es un regalo precioso en la Presencia y de mucho agradecer además.

 

¡¡¡Gracias Mundo!!!